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MIKONOS Y DELOS. El mediterraneo en estado puro.

Que ver en Mikonos

Mikonos es una de las islas más turísticas que ver en Grecia, con todo lo que ello supone: demasiado turismo de masas, precios mucho más caros que la media, a menudo un servicio discutible en restaurantes o extrema masificación en la playa. Dicho esto, hay que puntualizar que a pesar de los inconvenientes, Mikonos es un destino que no puede faltar (aunque sea un par de días) en cualquier itinerario por Grecia, pues los encantos son también evidentes.


Llegamos con el ferry de Blue Star que hemos tomado en el Pireo (casi 6 horas, 26 euros). Cuando llegamos es la una del mediodía y Giorgios nos espera en el Puerto Nuevo, que está a unos tres kilómetros de Mikonos. Como él, todo el que tiene un hotel o alquila habitaciones se da cita en el muelle cada vez que llega un ferry. Algunos vienen a recoger su huésped y otros, intentan que si no tienes habitación reservada optes por su hotel. La oferta es variada, pero los precios son los más elevados que hemos visto hasta ahora en todo el país, aunque ya es septiembre. Nosotros teníamos reservada en Orpheas Rooms, un negocio familiar de la familia de Giorgio, que mientras nos lleva en su furgoneta nos cuenta, en su perfecto inglés, cuatro cosas de Mikonos, para empezarnos a orientar.

La habitación es amplia, de hecho, para cuatro personas y tiene aire acondicionado y baño propio (70 euros). Y lo que es más importante, justo en el centro del pueblo, entre la estación de autobuses y los molinos de viento.

Sólo salir de la habitación empezamos a deambular plácidamente por las calles del pueblo. Todavía no han llegado los cruceros (hasta media tarde) y no hay demasiada gente en la calle. Todos los callejones son preciosos, con la típica arquitectura cicládica, es decir, calles estrechas, con el suelo de piedra, y casas de un piso, encaladas y con las puertas y ventanas de colores, preferentemente azules. También destacan un montón de pequeñas iglesias, también blancas y con las típicas cúpulas azules. Casi cada calle tiene su iglesia, que suele estar poco iluminada y siempre, con su iconostasio de madera a modo de altar.

Bajando por nuestra calle llegamos a la célebre zona de los molinos de viento, tan fotografiada. Justo enfrente, la Pequeña Venecia, un pequeño barrio donde las casas llegan hasta el mar y que está lleno de pequeños restaurantes de pescadores donde hacer una buena cena o simplemente tomar un refresco mientras ves pasar la vida. Más allá, por callejones estrechos, llegamos a la zona de la iglesia más conocida de Mikonos: la Paraportiani, que es un pequeño complejo con 5 iglesias asimétricas, y la más importante de las 400 iglesias y ermitas que hay en la isla.

 

Pasamos los días paseando entre las estrechas callejuelas, llenas (demasiado) de tiendas de recuerdos, joyerías, pequeños restaurantes y bares de diseño. Cada vez habrá menos gente que vive en Mikonos. Parece que todos son negocios y sobre todo a media tarde, cuando los cruceros escupen mil turistas de golpe, las calles se llenan de gente y caminar se hace a veces, incluso incómodo (y eso que no estamos en agosto).

Paseando por la zona del frente marítimo nos encontramos con el emblema de Mikonos: los dos pelícanos que amigablemente aceptan las sesiones fotográficas con los turistas. Inconvenientes de ser una estrella.

Ya nos han advertido las guías que cantidad no es sinónimo de calidad en los restaurantes de Mikonos. Es por eso que a menudo comimos más bien poco y mal a precios más elevados que los pagados en el Peloponeso. Sí hay que recomendar el restaurante Antoninos (en la plaza principal del paseo marítimo) donde comimos muy bien y a buen precio. Según las guías fue el primer restaurante del pueblo y hace más de cincuenta años que funciona. Esto ya suele ser buena señal,…

LAS PLAYAS DE MIKONOS

A Mikonos se viene también por las playas y por la marcha nocturna. Y luego está el tema de los gays, que parece que vienen a la isla porque el ambiente de libertad y respeto a su comunidad les garantiza unas buenas vacaciones.

Pues si es por las playas, más vale buscarse otra opción. Sí es verdad que el agua está a una buena temperatura y el agua es cristalina, pero al fin y al cabo, en Cataluña hay playas mucho más bonitas que en MiKonos, ya menudo, no tan atestadas de gente como las que encontramos en esta isla.

Fuimos a Platy Gialos, más familiar, y Paradise, más juvenil, y una de las playas míticas de la isla. En las dos islas se llega en autobús (hay servicio cada media hora desde Mikonos y se llega en veinte minutos, 1.4 euros). Si se quiere ir a Superparadise (la más abiertamente gay) hay que coger embarcaciones desde Paradise.

Sin ser agobiante, las playas están demasiado llenas de gente y con frecuencia se hace difícil encontrar un espacio donde poner la toalla. Se alquilan tumbonas a doce euros y la verdad es que estas dejan poco espacio a los que preferimos la toalla. En la parte del atrás hay un montón de restaurantes y bares que en el caso de Playa Paradise, suben el volumen a partir de las seis de la tarde, cuando parece que parte de la playa se va convirtiendo en pista de baile. Si hay gays, sobre todo en Paradise, pero la mayoría de los turistas son parejas heterosexuales.

En fin, que la playa (un par de horas a primera hora de la tarde) suele ser una buena alternativa a Mikonos.

EXCURSIÓN A DELOS DESDE MIKONOS

Es imprescindible hacer una excursión de una mañana a la cercana isla de Delos, que está a una media hora con las embarcaciones (12 euros , entrada a Delos , 5 euros) que salen del Puerto Viejo de Mikonos. También se pueden coger excursiones organizadas con guía por unos 35 euros.

Bajo un sol de justicia dedicamos unas tres horas a visitar esta isla, que según la leyenda fue donde nacieron Apolo y Artemisa, y donde Apolo tuvo el Santuario más importante de la antigua Grecia. Tuvo tanta importancia, que en Delos no se permitía ningún nacimiento ni fallecimiento.

Los restos encontrados en Delos son realmente espectaculares, con barrios enteros de casas (algunas de ellas, de la aristocracia local, con mosaicos de temas variados). También hay un teatro y la famosa terraza de los leones, donde antiguamente había entre 10 y 18 esculturas de leones, hechos con mármol de Paros, y de la que ahora quedan 6, que por cierto son copias (los originales se encuentran en el museo que hay en el mismo recinto). También hay varios templos que las diferentes colonias griegas habían edificado para glorificar a Apolo y otros dioses (como el templo de Isis o el de Hera).

En fin, una visita muy recomendable, en un recinto que por cierto, es Patrimonio de la Humanidad.

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