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NOVI SAD. Un paseo por una de las ciudades más bonitas de Serbia.

Novi Sad, a menos de 100 kilómetros de Belgrado, la capital de Serbia, es una de las ciudades más bonitas de Serbia, el convulso país balcánico. Novi Sad es la capital de la provincia autónoma de la Voivodina y tiene una población de unos cuatrocientos mil habitantes.

Bañada por el curso del río Danubio, podríamos decir que el río, separa las dos partes de mayor interés en la ciudad: la ciudad antigua propiamente (que queda a la orilla izquierda del río) y el cerro de Petrovadarin con su fuerte (que queda a la orilla derecha).

BREVE HISTORIA DE NOVI SAD

Aunque se sabe de la presencia de asentamientos humanos desde los primeros siglos de nuestra era, no es hasta finales del siglo XVII cuando en la ribera izquierda del Danubio se establece realmente una población, que en un primer momento fue llamada Ratz Statt, es decir, Ciudad de los Serbios.

A mediados de siglo, sin embargo, la ciudad adopta el nombre definitivo de Novi Sad, coincidiendo en que poco a poco se ha convertido en la ciudad más importante para los serbios, también a nivel cultural, lo que hace que Novi Sad sea conocida en aquella época, como la Atenas de los Serbios. Se trata de una época en que el estado serbio no existe como tal, sino que está integrado dentro del imperio otomano.

En el siglo XIX, la ciudad consigue liberarse del yugo otomano, pero pasan a ser los húngaros los que dominarán Novi Sad y toda la Voivodina, por lo que ésta pasa a formar parte del Imperio Austrohúngaro, hasta que el imperio se desmembra durante la Primera Guerra Mundial. En ese momento, la Voivodina pasa a formar parte de Reino de los Serbios, y posteriormente, de la Yugoslavia que integraba también a los eslovenos y los croatas.

Novi Sad fue una de las ciudades serbias que más sufrieron los bombardeos de la OTAN como represalia por la ofensiva serbia contra los albaneses de Kosovo. La ciudad, sin embargo, ha renacido de sus cenizas, y ahora cuenta con uno de los centros urbanos más cuidados de todo el país.

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HOTEL MAJESTIC, BELGRADO. No dormimos en Novi Sad si no que hicimos una excursión de 1 día desde Belgrado. Fue aquí donde dormimos en Belgrado. Justo en el centro de la capital serbia, en un hotel estupendo, remodelado pero con 80 años de historia, a solo 500 metros del Kalemegdan y con un desayuno estupendo. Un lujo a muy buen precio. Podéis ver los precios o reservar en este enlace.

QUÉ VER EN NOVI SAD

En la ribera izquierda del Danubio es donde encontramos el núcleo urbano y centro histórico de la ciudad. Una ciudad que podríamos decir que está hecha a escala humana. Más allá de buscar grandes monumentos, vale la pena descubrirla sin prisas, paseando por sus calles adoquinadas, para peatones, e ir descubriendo así, una plaza aquí, una iglesia allí o un pequeño palacete más allá.

El centro neurálgico de Novi Sad es sin embargo, la preciosa plaza de la Libertad (Trg. Slovode), donde además de varios palacios imponentes encontramos dos de los edificios más importantes de la ciudad, el Ayuntamiento o City Hall y la Catedral católica , que destaca por su alta aguja. Se trata de una iglesia bastante moderna, aunque su estilo neogótico pudiera hacernos pensar lo contrario.

La catedral se terminó de construir en 1895 y sustituyó a la anterior catedral católica que fue destruida durante la revolución de 1848. En esta plaza también encontramos edificios nobles como el del Banco de la Voivodina o el Hotel Voivodina.

En el centro de la plaza encontramos una estatua del que fuera alcalde de la ciudad durante la segunda mitad del siglo XIX, Svetozar Miletic. Es una obra del maestro Ivan Mestrovic, del que pudimos ver su museo monográfico cuando visitamos la ciudad croata de Split. El ayuntamiento, es una obra neorrenacentista de 1895, es decir, de la misma época que catedral, que le queda justo en frente. Además de su preciosa fachada, destaca la torre campanario de San Florian, patrón de la ciudad.





Desde la Plaza de la Libertad se abren cinco calles, todas ellas para peatones, que nos aseguran un tranquilo paseo por la ciudad. Si elegimos caminar por la entretenida calle Zmaj Jovin, que está llena de terrazas para tomar algo, de pequeños comercios y de preciosos edificios, llegaremos hasta el Palacio del Obispo, que es la residencia del obispo ortodoxo serbio. Se trata de un edificio ecléctico que es la mezcla de varios estilos, entre los que dominan el estilo Secesión con aires orientalizantes de tipo bizantino. Fue terminado en 1901 y es una obra de Vladimir Nikolic.

Desde la residencia del Obispo se puede seguir en dirección a la calle Dunavska que está llena de residencias históricas, todas ellas bien cuidadas, como la Biblioteca de la Ciudad o la Casa del León Blanco. La calle Dunavska llega hasta el Dunavski Park, uno de los más cuidados de la ciudad, y que data también de 1895. Este parque es un lugar de muy agradable paseo en verano. En su centro hay un estanque con cisnes.

Desde el mismo Palacio del Obispo y en dirección contraria, enseguida encontraremos la iglesia de San Jorge, que viene a ser la catedral ortodoxa de Novi Sad, o al menos, la iglesia ortodoxa más importante de la ciudad. Se trata de un edificio que data de 1860, aunque no se terminó hasta el 1905. Como en el caso de la catedral católica, la serbia sustituyó un templo anterior que quedó destruido durante la revolución de 1848. Es un templo sencillo, pintado en tonos claros y en el que destaca su iconostasio. Y a partir de aquí es momento de perderse e ir disfrutando de las diversas iglesias, palacios, casas particulares y gimnasios, todos ellos restaurados y situados en preciosas calles adoquinadas de la ciudad vieja. Quizás disfrutando de un helado o parando en algún café para coger fuerzas para seguir descubriendo Novi Sad, ahora desde el otro ribera del Danubio, donde se encuentra el barrio de Petrovaradin y su fortaleza.




BARRIO Y FORTALEZA DE PATROVARADIN DE NOVI SAD

Cruzamos el puente sobre el Danubio y enseguida nos encontramos con la ciudad baja de Petrovaradin. Se trata de un armonioso casco antiguo, que aunque no está tan restaurado como el de la ribera izquierda del río, es igualmente agradable, con las fachadas de las casas pintadas de color pastel.

Desde el siglo I hay asentamientos humanos en esta zona, cuando los romanos se quedaron una larga temporada. Pero posteriormente fueron los hunos, los húngaros o los turcos los que conquistaron la plaza. Finalmente, a partir de 1691, fueron los austriacos los que se hicieron con el barrio de Petrovaradin y su fortaleza. A partir del final de la Primera Guerra Mundial, la plaza pasó a formar parte del Reino de los Serbios, Eslovenos y Croatas, embrión de la futura Yugoslavia. En esta ciudad baja encontramos varias iglesias y monasterios, así como hospitales y estructuras de tipo militar.

Y claro está, varias escaleras que lleve a la fortaleza. Subimos a la fortaleza por una de estas escalinatas, que pasan debajo de una zona porticada que hace de puerta de entrada al recinto militar. La fortaleza es una obra de finales del siglo XVII, en los tiempos en que los austriacos eran los que dominaban Petrovaradin (cuya fecha de inicio se sitúa en 1692). El fuerte se basa en los postulados que el francés Vauban hizo para este tipo de fortificaciones. De hecho, las fortificaciones militares de Vauban en Francia, como la de Mont-Louis, forman parte del Patrimonio de la humanidad.

Actualmente, la fortaleza es considerada como una de las obras más importantes de la arquitectura e ingeniería militar del siglo XVIII en toda Europa. Las vistas desde la fortaleza son excepcionales, no en vano, desde aquí se podía dominar gran parte del territorio. Con la ciudad baja de Petrovaradin a nuestros pies, el río a tocar y la ciudad vieja de Novi Sad más allá, las vistas de las que se disfruta desde este punto son insuperables.

En la fortaleza de Petrovaradin encontramos grandes bastiones y cuarteles militares, así como toda una fila de cañones, que forman lo que es conocido como Arsenal, pero uno de los puntos más bonitos y más queridos es el de la preciosa torre barroca del reloj, que se encuentra en el bastión de Ludwig y que es uno de los símbolos de la ciudad de Novi Sad. Por debajo de los edificios que se ven, se encuentra lo que se conoce como la Fortaleza Subterránea, que fue construida a mediados del siglo XVIII y que tiene cuatro niveles de corredores, catacumbas y galerías, que suman hasta 16 kilómetros de túneles. Damos una buena vuelta por la fortaleza, observando como muchos de los edificios militares han dado paso a preciosos hoteles y cafeterías. También el Museo de la ciudad de Novi Sad y el Planetario están situados en esta localización.

Y en la parte baja de la fortaleza, descubrimos todo un conjunto de galerías que están ocupadas por un montón de pintores y artesanos, que muestran su obra a quien la quiera comprar. Estamos todo el día disfrutando de la ciudad de Novi Sad y de hecho, acabamos comiendo en la ciudad vieja, en uno de los múltiples restaurantes que allí se encuentran antes de volver en autobús hacia Belgrado, donde estamos haciendo noche estos primeros días del viaje por los Balcanes. Un viaje que nos llevará por Serbia, Macedonia, Kosovo y Albania. Nos llevamos un muy buen recuerdo de Novi Sad, la que es una de las más bonitas ciudades de Serbia.




COMO IR DE BELGRADO A NOVI SAD.

La manera más fácil es tomar uno de los muchos autobuses que recorren la ruta. Hay varios de ellos cada hora y el trayecto, de casi 100 kilómetros, se cubre en algo más de una hora y media. En este link, se pueden ver los horarios de los buses. T

ambién se puede ir en tren desde Belgrado a Novi Sad. El trayecto dura igualmente una hora y media, pero hay menos servicios diarios. Este es el link de los ferrocarriles serbios (recordad que Belgrado escribe Beograd).

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