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LAS 9 CASCADAS MÁS BONITAS DE ISLANDIA. El país de las 1000 cascadas.

¿Cuáles son las cataratas más bonitas de Islandia? Difícil pregunta para un país que podría ser conocido como el de las mil cataratas. Y a buen seguro que nos quedaríamos cortísimos, pues cualquier recorrido por el país nos da la oportunidad de observar decenas de ellas, algunas famosas, pero muchas otras anónimas. Todas ellas se precipitan desde las alturas, decenas de metros, aprovechando el deshielo que la bonanza trae durante los escasos tres o cuatro meses en que el tiempo parece dar una cierta tregua al viajero.

En este post os describiré algunas de las cascadas más bonitas de Islandia que hemos podido visitar durante nuestro viaje por el país escandinavo (aquí podéis ver nuestro presupuesto para un viaje barato a Islandia). Todas estas cascadas son de muy fácil acceso, ya sea porque se encuentran a pie de carretera, o porque sólo es necesario una pequeña caminata, apta para todos los públicos, para llegar a ellas.

LAS CATARATAS MÁS BONITAS DE ISLANDIA

GULLFOSS

Gullfoss es una de las cascadas más visitadas del país, a la par que es de las más espectaculares y bonitas de Islandia. Forma parte del que es conocido como Triángulo Dorado de Islandia, que se localiza a pocos kilómetros de Reykjavik, la capital del país, lo que la convierten en una excursión ideal de un día desde la capital islandesa.

El río Hvítá se precipita a través de dos escalones, prácticamente consecutivos y que además, cambian el curso del río. Aunque los saltos no sean muy altos, de 11 y 21 metros, la anchura de la catarata y la enorme virulencia de la caída del agua da lugar a uno de los espectáculos más extraordinarios del país y la convierten en una de las cascadas más bonitas de Islandia.

En días soleados es posible ver el resplandecer del sol en el agua, lo que le ha merecido el topónimo de Cascada Dorada, a la vez que es habitual poder observar la presencia del arco iris.


SKOGAFOSS

Una de las ventajas de viajar por Islandia es que su naturaleza indómita se encuentra a pie de carretera. Des de luego, son varios los trekings que se pueden realizar en el país, pero para disfrutar de buena parte de las cataratas más bonitas de Europa no es necesario andar más que unos metros desde el párking adyacente.

Este es el caso de la Skogafoss, una preciosa catarata que se despeña como si de una cortina de agua se tratara cuando el río Skoga llega a un acantilado. No es ni la más alta ni la más ancha, aunque sus 60 metros de altura y 25 de anchura no son pocos. Sin embargo, sí que es una de las más fotogénicas, pues está rodeada de un verdor sin igual entre las cascadas de Islandia.

Es posible subir, por una escalera, hasta lo alto del acantilado para disfrutar de una bella panorámica y además, es posibles también, seguir el curso del río Skoga donde una serie de pequeños saltos de agua se van sucediendo.

Skogafoss, además, es un lugar ideal para el mochilero pues en su base se ha dispuesto un pequeño camping, de manera que no son pocos los campistas que deciden pasar la noche en tan bello paraje.

SELJALANDFOSS

A pocos kilómetros de la anterior, también situada a pie de la carretera número 1 o Ring Road de Islandia se encuentra esta bella catarata que tiene la particularidad que se puede disfrutar desde su frente y desde su retaguardia, gracias a un pequeño sendero que pasa justo por detrás de la misma. Eso sí, hay que llevar cierta protección para cámara, pues es el remojón está asegurado.

El río Seljalandsá es el que se escurre esta vez, desde unos 60 metros. También es posible subir hasta la cúspide del acantilado desde el que el río se precipita, sin embargo no tuvimos ocasión de hacerlo, pues es en el momento de nuestra visita tuvo a bien descargar una poderosa tormenta.


SVARTIFOSS

En el Parque Nacional Skaftafell encontramos la cascada negra, también llamada Svartifoss. Sin duda una de las cataratas más bonitas de Islandia y también, de las más fotogénicas. Svartifoss no es la cascada más alta ni más ancha del país. En realidad, al lado de las grandes cataratas de Islandia podría considerarse poco más que un chorrito. Sin embargo, hay pocas cataratas en Islandia que puedan competir en belleza con la Cascada Negra, que es lo que significa Svartifoss.

La catarata se precipita por delante de un desfiladero formado por centenares de columnas basálticas hexagonales que el rápido enfriamiento del magma ha formado. La estructura recuerda de forma más que evidente a un enorme órgano y supone culminar un pequeño trek de menos de una hora desde el párking principal del Parque Nacional Skaftafell.

HENGIFOSS

Hengifoss es una de las cascadas más bonitas de Islandia y también de las más altas. Además, al no estar situada a pie de carretera, es de las menos transitadas. Sin embargo, su acceso, a unos 30 kilómetros de Egilsstadir, que actúa como capital de los fiordos del este, no es difícil.

Se trata de la segunda catarata más alta de Islandia, con 128 metros de caída y para llegar a ella hay que realizar un pequeño y cómodo trek, de unos 50 minutos desde el párking. Antes de llegar a Hengifoss, encontraremos una segunda catarata que el mismo río Hengifossá nos regala. Se trata de la Litlanesfoss, otro bonito salto que queda enmarcado entre columnas basálticas, que si bien no son tan espectaculares como las que encontramos en Svartifoss, no dejan de sorprendernos.

A la llegada a la Hengifoss nos encontramos con un enorme acantilado, a modo casi de circo montañoso, desde donde se precipita la enorme catarata. El momento es memorable.

Aunque Islandia es un país muy caro tiene la ventaja que la visita de todos los parajes naturales, sean o no considerados parques naturales, son de acceso gratuito. No suele tenerse que pagar entrada ni para acceder a ellos ni para aparcar el coche.

DETIFOSS

De camino a Husavik, la capital de los avistamientos de ballena en Islandia, tenemos la oportunidad de visitar dos de las más bonitas cascadas de Islandia, localizadas en el Parque Nacional Jökulsárgljúfur.

La primera de ellas, Detifoss, está considerada, ni más ni menos, la más caudalosas de las cascadas de Europa. El salvaje río Jökulsá á Fjöllum se precipita por una caída de 44 metros de altura, en una zona donde el río tiene una anchura de 100 metros. Tras este enorme y salvaje salto, donde en los días soleados se puede disfrutar de un radiante arco iris, el Jökulsá á Fjöllum queda encajonado por una preciosa garganta de origen basáltico.

SELFOSS

Un sendero que parte desde la misma Detifoss nos acerca, en pocos minutos, a Selfoss, otra preciosa cascada. Selfoss es menos caudalosa que Detifoss, pero merece estar entre las más bonitas cascadas de Islandia, sin duda.

Se trata de un salto de unos 11 metros de altura. El río Jökulsá á Fjöllum se precipita, esta vez, en forma de herradura. Es posible situarse en el borde mismo de la catarata, aunque claro está, hay que ser un poco precavido pues el terreno suele ser resbaladizo.

Tras la Selfoss, el Jökulsá á Fjöllum busca la Detifoss. Pero tras esta, unos pocos kilómetros más al norte, el río busca una tercera cascada, la Hafragilsfoss, a cuyo mirador se accede tras recorrer un camino no asfaltado.

GODAFOSS

El topónimo, la Cascada de los Dioses, ya nos indica que esta es una de las cascadas más espectaculares de Islandia, aunque tampoco en esta ocasión sea de las más altas del país. Godafoss es un bonito salto con que el río Skjálfandafljót se precipita una docena de metros, en un punto en que su anchura es de unos 30.

La disposición de la cascada es, al igual que en el caso de la Sellfoss, en forma de herradura. El agua se precipita al vacío desde ambos extremos, quedando una gran roca, en medio de los dos puntos. Se puede observar la cascada tanto desde un margen del río como desde el otro, gracias a que a pocos metros de la cascada hay un puente que permite alcanzar la otra orilla. Vale la pena disfrutar de las vistas desde ambos márgenes.

Como casi todas estas cascadas que estamos comentando, se sitúa justo al lado de un aparcamiento, de manera que su acceso no tiene secreto alguno.

HRAUNFOSSAR

La última de las cascadas que hemos seleccionado no es ni de las más altas, ni de las más caudalosas. Sin embargo, su disposición es de lo más original, de manera que podríamos decir que es un tipo diferente de catarata.

Durante varios centenares de metros, el agua parece surgir de la nada para irse a precipitar al río Hvitá. Es decir, que la cascada no se dispone en el eje del río, si no que cae de forma perpendicular desde su margen.

Bien cerca de Hraunfossar, se encuentra otra catarata, de nombre Barnafoss, que esta sí, se dispone en el eje longitudinal del río. El agua va cayendo, a lo largo de una decena de metros, en los que el río forma un conjunto de rápidos encajonados por un estrecho cañón. Vale la pena acercarse a ella, pues el sendero desde Hraunfossar es muy corto.

Seguro que podríamos añadir muchas más cascadas, alguna de ellas en parajes mucho más inaccesibles. Pero con esta última, terminamos nuestra relación de las cascadas más bonitas de Islandia.

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