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TEATRO ROMANO DE ORANGE. Uno de los teatros romanos mejor conservados del mundo.

patrimonio humanidadEl Teatro Romano de Orange es uno de los teatros romanos mejor conservados del mundo, siendo de los pocos que aún conserva entero todo el muro de la escena. Probablemente, solo los de Bosra y Aspendos le pueden hacer sombra, de manera que se trata del teatro romano mejor conservado entre los localizados en Europa. Este ha sido motivo suficiente para que haya sido incluido dentro de la lista del Patrimonio de la Humanidad.

Con estas credenciales, no hemos dudado en incluir la visita a Orange dentro de nuestro viaje por la Provenza y el Sur de Francia, de solo seis días de duración, pero donde hemos tenido la oportunidad de conocer importantes vestigios de la época romana, como en Arlés, Nimes o Lyon.

Tras llegar a Orange procedentes de Arlés, no hay tiempo que perder. Nuestra visita a Orange se limitará a la visita al Teatro Romano con un breve paseo posterior por el casco antiguo hasta llegar al otro monumento que hay que ver en Orange: el Arco del Triunfo.

COLONIA ROMANA DE ORANGE

Como otras ciudades del sur de Francia, Orange fue fundada en el primer siglo aC para dar cabida a los veteranos de Roma. En esta época, los veteranos que habían servido durante un largo periodo al estado tenían la oportunidad de establecerse en una de las varias colonias romanas que se fundaron. Era éste el premio ofrecido a los legionarios que, por ejemplo, habían ayudado a Julio César en la conquista de las Galias, uno de los episodios más brillantes de la historia de Roma.

Era el propio César quien daba el título de Colonia al asentamiento en cuestión, lo cual suponía un rango superior al de municipio. Con este proceder se conseguían varios propósitos. No solo el de contentar a los valerosos legionarios y a sus familias, tras largos años de fidelidad (a los veteranos se les obsequiaba con un terreno en la colonia) si no que se profundizaba en la romanización del territorio conquistado. Casos similares en esta zona de las Galias los encontramos en Nimes y Arlés, que también obtuvieron el título de colonia.

Sin embargo, tras el asesinato de Julio Cesar, la ciudad continua progresando, en particular en los tiempos de Augusto, de manera que se construyeron varios de los más importantes edificios que una colonia de sus características merecía. Entre ellos, el Teatro Romano de Orange. La colonia de Orange recibió el nombre de Colonia Julia firma secundanorum Arausio.

VISITA AL TEATRO ROMANO DE ORANGE CON AUDIOGUIA.

Lo primero que nos llama la atención en el Teatro Romano de Orange es el altísimo muro que supone la parte posterior de la escena y que es visible desde la calle. No es habitual que se conserven estas estructuras y la verdad es que sus 37 metros de altura y más de 100 de longitud no pasan desapercibidos. No es extraño que Luís XIV exclamara “Es la muralla más bella de mi reino” tras visitar la ciudad de Orange y contemplar tal maravilla.

Tras flanquear las taquillas y ya con una audioguía, iremos conociendo la historia de este teatro.

Los teatros romanos de la época no estaban concebidos únicamente como una manera de distribuir la cultura romana entre el pueblo, si no que también estaban pensados como un modo para distraer a la colonia del día a día político. La conocida frase “Pan y circo”, en este caso “Pan y teatro” no es solo una leyenda si no una auténtica verdad histórica.


El Teatro Romano de Orange se dispone aprovechando la colina de una ladera natural, como era habitual en este tipo de construcciones.

Las hileras de butacas se distribuyen en la cávea formando tres niveles distintos. Mientras que el primer nivel era destinado únicamente a las grandes autoridades locales, en el segundo se disponía el pueblo libre y que tenía la ciudadanía romana. Finalmente, en el tercer nivel, el más alejado del escenario se disponían los extranjeros, esclavos y estrados más bajos de la sociedad, entre ellos, las prostitutas. Sin embargo, aunque gracias al diseño del Teatro Romano las distintas clases sociales nunca se mezclaban entre sí, la entrada era gratuita tanto para los más altos dignatarios como para las clases menos favorecidas. Hasta 10.000 espectadores podían ser ubicados en el teatro.


Enfrente, el enorme muro de la escena es uno de los más impresionantes que hay entre los teatros romanos. Hay que saber que en la antigüedad este muro estaba bellamente decorado con varias esculturas dispuestas en las diversas hornacinas y que hoy podemos observar desnudas. Solo se ha reubicado una antigua escultura del Emperador. Como curiosidad, comentar que a la muerte del Emperador la estatua en cuestión no se sustituía por completo, si no que solamente se cambiaba la cabeza del mismo.

El muro estaba dispuesto, al igual que la cávea, en tres niveles. En el inferior se encontraban las 5 puertas que daban acceso al escenario.Por detrás del muro, así como a

ambos lados del mismo, se encontraban diversas estancias utilizadas como vestuarios o como almacenes para conservar los distintos decorados de las obras representadas.

Por delante del muro, un bello conjunto de columnas, hoy desaparecidas casi por completo, dominaban y embellecían la escena.

Durante su época de esplendor, el Teatro Romano de Orange fue la sede de múltiples obras teatrales de todo tipo. Tanto el teatro clásico como el cómico tuvo cabida en este recinto. Sin embargo, mientras que el Teatro Clásico solía gustar únicamente a las clases más favorecidas, la comedia era la preferida por las clases populares. En este sentido, otros espectáculos como el mimo o las pantomimas fueron igualmente aceptados por estos estratos sociales, así como obras que requirieran de un cierto nivel de espectacularidad escénica.Tras más de tres siglos de actividad continuada del Teatro

Romano de Orange, el progresivo poder que va obteniendo la iglesia conlleva a una disminución en el número de espectáculos. La iglesia consideraba este tipo de disfrute pagano, indigno de la moralidad cristiana, de manera que a finales del siglo IV (el 391 dC) el Teatro Romano de Orange es clausurado de forma definitiva. Es esto una constante que encontramos en otros recintos romanos de las Galias, como pueden ser los anfiteatros de Arlés y Nimes, que también son clausurados con la adopción del cristianismo como religión oficial del estado. A esto se unen también las distintas y continuas invasiones bárbaras, lo que acabara por dar fin, no solo a la actividad lúdica de la región si no al propio dominio de Roma sobre el sur de la actual Francia.

Con la entrada al Teatro Romano de Orange está también incluída la visita al museo arqueológico de Orange que está justo enfrente del mismo. También es posible comprar una entrada combinada con los principales monumentos romanos de Nimes.


Como también suele ser habitual, el pillaje fue la moneda común tras la desaparición de la actividad teatral, de manera que los sillares fueron utilizados para la construcción de nuevos edificios. Sin embargo, al igual que los anfiteatros mencionados anteriormente, el Teatro Romano de Orange fue convertido también en un auténtico barrio dentro de la ciudad, lo que preservó en cierta manera la estructura general.

A partir del siglo XIX, con las nuevas modas occidentales en cuanto a recuperar el esplendor del pasado, se inicia el programa de restauración con el fin de recuperar el antiguo brillo de tan bella obra. Ello llevo a que el Teatro Romano de Orange se convirtiera en la sede de lo que se denominaban las Fiestas Romanas, donde se recordaba aquel esplendoroso momento. Este festival puede considerarse el germen del actual festival anual de verano, dedicado a la ópera y conocido como las Chorégies d’Orange.

Disfrutamos de la preciosa vista que desde lo más alto de la cávea se puede observar. Es esta una imagen ciertamente imponente y difícil de olvidar. Posteriormente, nos introducimos por uno de los vomitorios del Teatro Romano de Orange a la búsqueda de las diversas salas dispuestas en los pasillos que daban acceso a la misma, donde se han recreado, gracias a un curioso sistema audiovisual, diferentes momentos de esplendor del teatro romano: desde la primera época, cuando Orange era una colonia romana hasta la actual, donde se ofrecen conciertos clásicos, representaciones operísticas o conciertos de rock, indistintamente.

La visita al Teatro Romano de Orange se hace corta. La audioguía es amena y nos permite conocer no sólo el funcionamiento si no también la historia del teatro y de la propia colonia romana. Dejamos el teatro contentos y sabedores de haber visitado uno de los Teatros Romanos mejor conservados del mundo.

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