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GOLA DE ALCÁNTARA, SICILIA. Una divertida excursión con niños.

gole de alcantara Sicilia

La Gola de Alcántara o Gargantas del Alcántara han sido una de las sorpresas de nuestro reciente viaje a Sicilia. En realidad no teníamos pensado visitar la Gola de Alcántara ni, tan siquiera, sabíamos de su existencia. Sin embrago, unos folletos que leímos durante nuestros primeros días de viaje hicieron que metiésemos con calzador esta visita que, la verdad, ha resultado de lo más entretenida tanto para Marc como para quien esto escribe.

La Gola de Alcántara no es más que una estrecha garganta que ocasiona el río Alcántara, de no más de unos pocos cientos de metros. La peculiaridad es que dichas gargantas están ocasionadas gracias el enfriamiento del material basáltico de origen volcánico que da lugar a las características columnas hexagonales basálticas que ya tuvimos la oportunidad de ver en la Calzada del Gigante en Irlanda o en varios puntos durante nuestro viaje a Islandia.

Las Gargantas del Alcántara o Gola de Alcántara no solo es visitable si no que, durante el verano, cuando el cauce del río es más escaso, está permitido el baño, siendo ésta una de las mejores experiencias que se pueden realizar con niños en Sicilia.



Este bellísimo paraje natural se localiza a solo una veintena de kilómetros de Taormina, ciudad de más que imprescindible visita debido a su famoso teatro griego. Sin embargo, nosotros nos acercamos a la Gola de Alcántara justo al regresar del ascenso al Volcán Etna. Por suerte, hemos salido de Catania de buena mañana de manera que, tras disfrutar del trekking por el famoso volcán siciliano, tendremos tiempo suficiente para conocer de este bonito escenario.

EL PARQUE BOTÁNICO Y GEOLÓGICO DE LA GOLA DE ALCÁNTARA. ¿VALE LA PENA?

Al llegar a las Gargantas del Alcántara dejamos el coche en el párking de lo que se conoce como Parque Botánico y Geológico de la Gola de Alcántara. En este parque botánico existe la posibilidad de comer (como así hicimos, con calidad aceptable y precio razonable, aunque no esperéis ninguna exquisitez) y de visitar algo así como un centro de interpretación del lugar con un pequeño parque botánico incluido.

Además, la entrada al complejo permite descender hasta el río en un moderno e innecesario ascensor. La verdad es que todas las críticas leídas indicaban que no merecía la pena pagar el precio estipulado de manera que, tras almorzar, nos dirigimos carretera arriba, donde tras un centenar de metros empieza un sendero con escaleras que nos llevará hasta la base de la garganta.


Justo al otro lado de la carretera hay una pequeña caseta donde comprar los tickets. No os hagáis los despistados porque puede ser que a media bajada os pidan los billetes y tengáis que regresar. Además, el coste es muy económico.

La verdad es que aunque la pequeña playita de piedrecitas está atestada la gente (como no puede ser de otra forma) y el agua está realmente fría, resulta una auténtica gozada empezar a remontar el riachuelo, garganta arriba por estos angostos desfiladeros que los hexágonos basálticos han ocasionado. Aunque a ratos el agua no nos cubre más que hasta las rodillas, algo más arriba ya nos llega a la cintura, de manera que la sensación de frío no es poca y el temor a que la cámara fotográfica termine sumergida en el agua bastante.

Las columnas basálticas de la Gola de Alcántara tienen distinta orientación. En algunos lugares se dispone de forma absolutamente vertical mientras que algo más arriba, se orientan con una inclinación de casi 45 grados. Cada pocos minutos río arriba, una mínima playita de no más de tres metros de longitud nos permite descansar unos segundos antes de retomar el camino.

Como digo, la Gola de Alcántara no debe tener más que unos pocos centenares de metros (quizá no llegue ni a dos cientos), de manera que en no mucho rato llegamos hasta casi al final del trayecto. En este lugar es donde se localiza una pequeña cascada, de manera que la corriente es bastante más intensa por lo que remontar el río se hace algo más dificultoso. Además, el agua en esta zona ya cubre por completo, de manera que mientras yo me quedo a unos treinta metros de la cascada, Marc llega hasta el final del trayecto.



Ni que decir que Isa ha emprendido la retirada tan buen punto como ha hundido su tobillo en las gélidas aguas. Nos esperará a que regresemos, incrédula de que hayamos llegado hasta el final de las gargantas.

La verdad es que las Gargantas del Alcántara o Gola de Alcántara suponen una muy bonita excursión que merece ser realizada. Particularmente, si se viaja con niños a Sicilia, donde el recorrido puede ser un poco denso en cuanto a monumentos y yacimientos arqueológicos.

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