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Que ver en Vientiane, la capital de Laos.

Vientiane, la capital de Laos, merece la visita de al menos un día, pues no son pocos los monumentos y templos que ver en Vientiane.

Tras haber recorrido buena parte de las ajetreadas capitales del sudeste asiático, en Vientiane son varias las sorpresas con que nos hemos encontrado. La primera, la tranquilidad que rezuman su ordenadas calles que parecen bien alejadas del estereotipo que hemos conocidos en otras capitales de la región como Hanoi o Bangkok. Cierto que Vientiane, con sus pocos centenares de miles de habitantes, no resiste comparación, a nivel de población, con las anteriormente citadas. Pero la verdad es que es un placer no tener que sortear miles de motocicletas y coches cada vez que se cruza una calle. En Vientiane los semáforos són algo más que un mero adorno y los automóviles no circulan a base de bocinazos como en otras ciudades de Asia.

También nos ha sorprendido la enorme cantidad de coches de gama media-alta que encontramos en las calles de Vientiane. Particularmente, todoterrenos y pick-up de fabricación japonesa. Sorprendente en tanto estamos en un país pobre, dependiente casi por completo de la ayuda exterior y que ocupa el lugar 139 en el ranking de países por índice de desarrollo humano. Nos habían comentado que en Laos, pese a ser un país comunista, hay bastante distancia entre el poder económico de los más ricos y de los más pobres. Pero lo que no sabíamos es que entre los primeros se encuentren tantos ciudadanos. Los todoterrenos se cuentan a cientos, pero incluso encontramos con relativa frecuencia coches de gama alta como algunos Porsche Cayenne o Bentley. Francamente sorprendente.

También nos sorprende la gran cantidad de hoteles boutique, así como de preciosos y caros restaurantes o vinacotecas donde se venden selectos vinos de importación. Otro signo, esto último en particular, de que en Laos y en concreto en Vientiane, hay bastante gente que maneja bastante dinero, pues la verdad es que el turismo es bastante escaso en la capital del país, como para absorber tanta oferta.

En fin, que sumisos en estas sorpresas y alguna de bien poco agradable para nuestros bolsillos, como el comprobar que los precios en Vientiane se acercan más a los de Barcelona que a los de Hanoi, nos dedicamos a descubrir algunos de los monumentos más interesantes. Como comenté, hay bastantes cosas que ver en Vientiane, y si solo se dispone de un día para visitar la ciudad, se deberá madrugar, pues varios de los monumentos cierran sus puertas, lamentablemente, a las 4 de la tarde.


QUE VER EN VIENTIANE EN 1 DÍA

PHA THAT LUANG

El Pha That Luang está considerado, ni más ni menos, que el monumento más importante del país. Tanto es así, que desde 1992 forma parte de la bandera del país. Algo semejante, por cierto, a lo que pasa en Camboya, donde en el centro de su bandera está representado el templo de Angkor Wat.

La historia de esta sagrada estupa es bastante turbulenta. Fue construida en el siglo XVI por orden del monarca Setthathirat tras trasladar la capitalidad del estado de Lan Xang desde Luang Prabang a Vientiane. Y parece que vivió sus mejores tiempos durante el siglo XVII, cuando la estupa fue recubierta por pan de oro. Sin embargo las repetidas incursiones de sus vecinos siameses y birmanos terminaron por destruir por completo el sagrado símbolo budista, siendo solo restaurado a partir del siglo XX, en tiempos (y por orden) de la colonización francesa.

El Pha That Lang se trata de una alta estupa que se alza hasta los 45 metros de altura, gracias a una esbelta y dorada aguja. El edificio está dispuesto en tres niveles rectangulares superpuestos. El primero de 68 metros de lado, el segundo, de 38 metros y el tercero, de 20 metros. La disposición es tal que parece semejarse a una flor de loto.

Por desgracia no podemos subir a ninguno de estos niveles y nos tenemos que conformar en pasear por el claustro que rodea la estupa, que es un añadido posterior a la construcción original, pues fue construido en el siglo XIX.


WAT ONG TEU MAHAWIHAN

El primero de los templos que visitamos durante nuestra estancia a la capital de Laos. Si solo se dispone de 1 día para visitar Vientiane, se puede obviar este, pues los hay de más bonitos e interesantes. Lo primero que nos sorprende, es algo que observaremos también en otros templos de Vientiane: parte del recinto amurallado es utilizado para aparcar coches. Lo cual, no solo nos sorprende, si no que le hace perder bastante de los místico que tienen estos lugares.

La cuestión es que también fue el Rey Setthathirat quien mandó construir el templo original, aunque el que podemos visitar es solo una copia de principios del siglo XX, pues el primer templo fue destruido durante una de las incursiones siamesas.

Lo más destacado es una imagen de Buda, de casi 6 metros de altura que se encuentra en el sim (o sala de ordenaciones), así como la fachada de la propia sala de ordenaciones, con una preciosa talla en madera.

WAT SI SAKET

Uno de los templos más bonitos que hay que ver en Vientiane, sin lugar a dudas. Solo que hay que tener en cuenta que, dado que tiene la denominación de Museo Nacional, cierra a las 4 de la tarde. Nosotros, por ejemplo, nos lo encontramos cerrado y tenemos que volver el día siguiente.

La verdad es que no se trata de un templo tan antiguo como uno pudiera suponer pues fue construido a partir de 1819. Sin embargo, dado que la mayoría de templos fueron destruidos por los siameses (y en menor medida, por los birmanos) este es el más antiguo de los templos de Vientiane que no ha tenido que ser reconstruido.

La sala de ordenaciones o sim está rodeado de un claustro, al igual que el caso de del Pha That Luang. Este claustro está decorado con múltiples budas, al igual que en el Pha That Luang, solo que esta vez están en mucho mejor estado de conservación.

El estilo del templo está más cerca del siamés que del laosiano, aunque en su interior encontramos algunos detalles bien curiosos, como la gran cantidad de pequeños nichos en las paredes que están repletos de pequeños budas. En total, las imágenes totalizan más de dos mil y tienen, gran parte de ellas, una antigüedad mayor que el propio templo. En el claustro, también encontramos los nichos con los pequeños budas. El edificio en si, con cinco tejados que se dejan caer en forma de cascada, es una auténtica maravilla.
Durante nuestra estancia podemos comprobar como un equipo alemán está acometiendo la restauración de las pinturas murales del templo. Buena falta hacía.


PATUXAI

Otro de los monumentos que hay que ver en Vientiane es el inmenso Arco del Triunfo, que una vez más, uno podría pensar que es más antiguo. Así lo parece, pese a que esta mole de cemento y con cuatro arcos abiertos a los cuatro puntos cardinales se construyó en 1960. El Patuxai compite con el Pha That Luang como imagen más icónica de la ciudad.


Lo curioso es que este arco del triunfo se construyó con el cemento estadounidense que en un primer momento estaba destinado a la construcción de un nuevo aeropuerto.

La decoración, de características laosianas, es bien curiosa y no pasa desapercibida. Por desgracia, el cemento ha ido ennegreciendo con el paso del tiempo y ahora luce bastante menos que en el momento de su construcción.

Se puede subir a lo alto del arco del triunfo desde donde, a buen seguro, se divisa una bonita vista, pero a nuestra llegada ya está cerrado, de manera que nos tenemos que conformar en pasear por el pequeño pero bonito parque que queda enfrente del Patuxai, donde destacan las dos sencillas fuentes, donación del pueblo chino, y el gong de la paz mundial, con las banderas de todos los estados del mundo y los signos de las religiones mundiales más importantes dibujados en su cara frontal.




ESTUPA NEGRA O THAT DAM

Uno de encuentra de pronto, en un cruce de calles, una antigua estupa, bastante maltrecha y que pasó hace ya muchos siglos, por sus mejores momentos. Se trata de la Estupa Negra, que fue construida probablemente en el siglo XVI. Según parece, el That Dam llegó a estar recubierto de oro que los siameses no dudaron en saquear. Desde entonces, el venerable monumento acampanado no es más que un enorme amasijo de ladrillos ennegrecidos, con múltiple hierbajos que lo colonizan, lo que le ha dado el nombre o apodo de estupa negra.

En una de las calles que salen de la glorieta de la estupa se encuentra la acorazada embajada norteamericana.

WAT SI MUANG

Fue este el último de los templos importante que visitamos durante nuestro recorrido por Vientiane. Entre medias, quedan otros muchos pequeños templos, que no gozan de tanta importancia histórica. Hay que seguir por la calle Setthathirat dirección este para encontrarnos con uno de los templos que goza de más predicamento entre la población local. Aunque temíamos que estuviera cerrado por ser ya cerca de las seis de la tarde, nos encontramos con la agradable sorpresa que el grupo de monjes residentes del monasterio asociado al templo está procediendo a las oraciones de la tarde. Oraciones (o en lo que consista la suerte de mantras que no dejan de repetir al unísono) que ya hemos tenido la oportunidad de disfrutar varias veces, tanto en Vietnam como en Laos.

Estas tienen lugar en una celda que queda detrás de la sala principal del sim, que esta vez queda dividido en dos partes.

En la estancia principal, un monje realiza una serie de ritos con pequeños grupos o familias que se acercan a él. Parece que de alguna manera los bendice, de manera que el rito termina con la imposición de una pulsera de hilo a cada uno de los fieles y con la quema de un papel enrollado. Desconocemos la exactitud del rito, al que por cierto, Marc es invitado por el monje, de manera que lo puede disfrutar en primera persona y acaba, también él, con la pulserita en la muñeca.
Esta sala es realmente preciosa. Con un altar principal adornado por decenas de budas, un techo artesonado exquisito y unas paredes con pinturas murales de excepcional belleza.
También nos llama la atención una imagen de buda, de piedra, totalmente derretida hasta el punto de que es casi imposible distinguir los rasgos del iluminado, y que los fieles veneran con especial fervor. Tras una especie de rito y unas oraciones, viene la petición de un deseo, pues parece que la imagen en cuestión es bastante solícita. En este momento los fieles cogen la piedra y la elevan hasta tres veces, para volverla a depositar sobre un cojín sobre la que se asienta. La verdad es que cuando lo intentamos nosotros quedamos sorprendidos por el peso de la piedra en cuestión.

Como muchos de los templos de Vientiane, el actual Wat Si Muang, es una réplica del original. En este caso, el primer templo fue construido a mediados del siglo X y fue destruido, una vez más, por los siameses. Por cierto, el templo está construido encima de donde reposa el espíritu de la ciudad, el Si Muang, de manera que tiene especial importancia para la población local.

Detrás de la sala de ordenaciones encontramos los restos de una antigua estupa de origen jemer.



HAW PHA KAEO

La lista de los monumentos que ver en Vientiane no podría dejar de incluir uno de los más importantes de la ciudad, aunque, por desgracia, nosotros no lo pudemos visitar por estar encontrándose en remodelación.

Dejo apuntado, sin embargo, que este santuario fue construido para albergar una de las más importantes y bellas imágenes de buda que existen en el mundo entero: el Buda Esmeralda.

El templo fue construido, como tantos otros en la capital, por el Rei Setthathirat tras trasladar la capital del estado a Vientiane. Y en este templo fue donde se depositó en famoso buda de jade, que no de esmeralda, hasta que el 1779 los siameses decidieron que estaría mejor ubicado en su país. De hecho, pudimos visitar el Buda esmeralda durante nuestro viaje a Tailandia, hace ya muchos años.

Como tantos otros templos, el ahora museo Haw Pha Kaeo fue destruido durante una contienda posterior que enfrentó a laosianos con siameses, de manera que el actual templo responde a una reconstrucción de mediados del siglo XX. Por lo que vemos, ahora se está remodelando nuevamente.

PARQUE DE BUDA DE VIENTIANE O XIENG KHUAN

Y por último comentar un curiosos parque que está en las afueras de la ciudad y al cual llegamos tras tomar el autobús número 14 que parte cada quince minutos des de la estación de Talat Sao. El coste del trayecto (6000 kipp) y el de la entrada al parque (20.000 kipp) permiten que si el viajero tiene tiempo suficiente, se acerque a este curioso parque que está repleto de imágenes budistas, pero también de carácter hinduísta.

No se trata de antiguas piezas ni tan solo, de imágenes de gran valor. Sin embargo, es curioso poder observar juntas tantas estatuas religiosas y mitológicas, construidas en cemento y diseñada por un curioso personaje, de nombre Bunleua Sulilat, y por sus discípulos. Parece que el iluminado en cuestión consiguió una buena cantidad de adeptos tanto en Laos como en la vecina Tailandia, con los que concibió este parque y uno similar que se encuentra en Tailandia.

Vale la pena dedicar un ratito (en realidad en quince minutos está listo) para visitar esta excentricidad.



Y con esto, termina nuestra visita a la capital de Laos, donde hemos podido conocer los monumentos más importantes que ver en Vientiane en 1 día, ciudad a la que os recomiendo dedicar una o dos jornadas, al menos. Os recomiendo ahora, que os paséis por el post donde hablo de las más bella ciudad del sudeste asiático, la laosiana Luang Prabang.

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