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MONASTERIO DE BATALHA, PORTUGAL. El templo votivo de Juan I.

patrimonio humanidadEl Monasterio de Batalha supuso la segunda visita en esta tríada de monumentos excepcionales que tuvimos la oportunidad de visitar en el camino entre Lisboa y Coímbra (junto al Monasterio de Alcobaça y al Convento de la Orden de Cristo de Tomar). Los tres forman parte de la lista del Patrimonio de la Humanidad.

EL ORIGEN DEL MONASTERIO DE BATALHA

Si en Alcobaça comentábamos que fue el primer rey luso, Alfonso I, quien mandó edificar el cenobio, en el caso del Monasterio de Santa María de la Victoria fue otro monarca, Juan I, quien mandó su construcción. El motivo, no fue otro que agradecer el auxilio divino prestado durante la Batalla de Aljubarrota. Con aquella victoria frente a los ejércitos castellanos, Juan I consolidó su poder en Portugal, siendo el primer monarca de la dinastía Avís que reinaría en Portugal durante casi doscientos años.

Juan I, que era gran maestre de la Orden militar de Avís e hijo bastardo de Pedro I se erigió como defensor de los valores portugueses, luchando contra Castilla a fin de mantener el Reino de Portugal en manos lusas. Fue un periodo en que los castellanos, de la mano de Juan I de Castilla, exigieron el trono de Portugal por derecho de su esposa, Beatriz de Portugal que era hija de Fernando I de Portugal.

Lo cierto es que los portugueses se pusieron en manos de las huestes del Gran Maestre de la Orden de Avís que, tras vencer a los castellanos, fue proclamado Rey de Portugal en 1385. No es extraño que Juan I se encomendara a la providencia divina y que, ante tamaña hazaña y tras la ayuda prestada, le erigiera uno de los monasterios más importantes de la Península Ibérica.

EL MONASTERIO DE BATALHA, OBRA MAESTRA A MEDIO CAMINO ENTRE EL GÓTICO Y EL ARTE MANUELINO.

El Monasterio de Batalha se empezó a erigir en 1386 y tardó unos dos siglos en ser completado, periodo que corresponde al gótico tardío. Son momentos en que el primitivo gótico clásico ha dado lugar, en toda Europa, a un gótico mucho más florido y evolucionado que en ciertas latitudes dio lugar al gótico flamígero, en Castilla el gótico isabelino y en Portugal, al gótico manuelino.

En este gótico manuelino, cuyo máximo exponente son el Monasterio y la Torre de Belem en Lisboa, encontramos profusión de detalles que hacen referencia a la vida marinera, no en vano el estilo rendía homenaje a los años en que Portugal se convirtió en potencia de ultramar.

En el Monasterio de Batalha localizamos algunos detalles de este gótico manuelino aunque no en tan gran medida como en los dos monumentos de Belem, puesto que la construcción del cenobio se inició casi dos siglos antes. Sin embargo, en otros momentos se utilizaron soluciones propias del periodo del gótico perpendicular inglés o del flamígero flamenco.
Se conoce que el primer arquitecto fue el lisboeta Alfonso Domingues, aunque este fue solo el primero de los casi 15 maestros de obra que tuvo el lugar.

La iglesia presenta una planta de cruz latina con 3 naves y transepto. En su fachada oriental se cierra por 5 capillas. Se trata de un templo de dimensiones importantes, con unos ochenta metros de longitud, pero mucho menor al de las grandes catedrales francesas, por ejemplo. La nave central se cierra por bóveda de crucería, como corresponde al gótico y es más alta que las laterales. Desde el exterior se aprecia el uso de arbotantes y contrafuertes a fin de contrarrestar el impulso de esta nave central. Un buen número de pináculos góticos decoran también este bonito templo.

Al norte de la iglesia se alza un precioso claustro, de grandes dimensiones. La tracería del mismo nos muestra que fue erigido en un momento ya final del gótico, con detalles manuelinos, e incluso cercano al renacimiento. Es este, en realidad, el primero de los dos claustros de los que dispone el Monasterio de Batalha, conocido como el Claustro Real, aunque para nuestro gusto es el más bello de los dos. El segundo claustro, el claustro de Dom Alfonso V, es mucho más sobrio y algo más pequeño también.

También merece nuestra atención la fachada occidental del Monasterio de Batalha con una maravillosa portalada con arquivolta donde se representan 78 estatuas de santos, ángeles y reyes y reinas del antiguo testamento.



LAS CAPILLAS IMPERFECTAS DEL MONASTERIO DE BATALHA

Las Capillas Imperfectas del Monasterios de Batalha (o Capelas Imperfeitas) son otro momento sublime del cenobio, aunque como su nombre indica, jamás llegaron a concluirse. Quedan por detrás de las capillas absidiales y, en realidad, solo se puede acceder a ellas desde el exterior del complejo. Se trata de una suerte de rotonda que quedaba por detrás de la cabecera y que debía albergar el sepulcro de Juan I, tal y como él mismo reflejó en su testamento. Lo cierto es que jamás de acabaron de cerrar estas capillas, de manera que se encuentran a la intemperie, sin bóveda.

En cualquier caso, el Monasterio de Batalha se convirtió en Panteón Real de manera que alberga los sepulcros de varios monarcas lusos, incluidos Juan I, el promotor del cenobio, o Enrique en Navegante, uno de los más insignes protagonistas de la Era de los Descubrimientos que encumbró a la patria lusa.

El Monasterio de Batalha es una de las visitas imprescindibles de un viaje a Portugal, particularmente si se dispone de coche propio o de alquiler y una parada obligada entre las poblaciones de Lisboa y Coimbra. Si queréis, aquí podéis leer acerca de los lugares imprescindibles que ver en Lisboa.

VISITAR EL MONASTERIO DE BATALHA. HORARIOS Y PRECIOS.

A datos actualizados de 2017, estos son los horarios y precios de visita al Monasterio de Batalha. Aquí podéis mirar su página web con los horarios aactualizados.

Billete individual: 6 € (gratuito para menores de 12 años, 3 € para mayores de 65 años).

Merece la pena saber que existe un billete combinado, llamado Ruta del Patrimonio y que permite la entrada a Alcobaça, Batalha y al convento de Cristo de Tomar. Tiene un coste de 15 €.

CÓMO VISITAR EL MONASTERIO DE BATALHA.

Para llegar a Batalha casi que es necesario disponer de coche propio o de alquiler. Si no, las distancias se pueden eternizar.

Nosotros dormimos la noche anterior en el precioso pueblo de Obidos y por la mañana visitamos consecutivamente los monasterios de Alcobaça y Batalha y el Convento de Cristo de Tomar, para llegar por la tarde a Coímbra y dormir en esta bonita ciudad universitaria.

Contad 1 hora y hora y media para cada uno de los tres monumentos más unas dos horas y media totales de ruta (menos de 200 km) de manera que si partís de buena mañana de Obidos tenéis tiempo suficiente.

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