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LA CERDANYA. Una de las comarcas más bellas de Cataluña.

La Cerdanya es una de las comarcas más interesantes de Cataluña en cuanto a paisaje de media montaña, pequeños pueblecitos con encanto y posibilidad de disfrutar de caminatas y deportes al aire libre (y el particular, de esquí durante los meses invernales).

En este sentido, este año hemos optado por una de las estaciones de esquí más emblemáticas del estado español, sita en esta comarca catalana, para disfrutar de nuestra jornada anual de esquí. Solemos dedicarle un fin de semana al año al esquí. Sin embargo, intentamos combinarlo con una ruta por la zona, que nos permita compatibilizar el deporte blanco con el conocimiento del territorio.

Este año, hemos dedicado el sábado a recorrer algunos de los pequeños pueblos de la Cerdanya y el domingo a esquiar en las pistas de La Molina que, como os contaré en otro post, son las decanas del territorio español por lo que a la práctica del esquí alpino se refiere.

LA CERDANYA, UNA COMARCA A CABALLO ENTRE CATALUÑA Y FRANCIA.

La comarca histórica de la Cerdanya es un territorio que se extiende a ambos lados de la frontera desde que el año 1659 el Tratado de los Pirineos lo dividiera formalmente en dos zonas: al norte quedó la que es conocida como Cerdanya francesa o Alta Cerdanya administrada por Francia. Al sur, la conocida como Cerdanya catalana forma parte de la Comunidad Autónoma de Catalunya. Su capital, es Puigcerdà.

Incluso más curioso es que un pequeño enclave situado ya en Francia, Llivia, permanece bajo administración y soberanía española. Y por si fuera poco esta división, la misma comarca de La Cerdanya catalana está igualmente fraccionada en dos partes adscritas a las provincias de Barcelona y Girona, partición que data de 1833.

En este post nos vamos a centrar en la Cerdanya catalana. Es este un territorio, como decía, lleno de pequeños pueblos de montaña con encanto, como Bellver de Cerdanya, Das o Alp, por ejemplo. Una comarca que se presta a ser recorrida en calma, disfrutando de las verdes praderas en verano y los blancos paisajes en invierno. Y disfrutando, igualmente, de su maravillosa cocina con platos tan emblemáticos como el simplísimo pero exquisito Trinxat de la Cerdanya, a base de patata, col y bacon.

No es extraño que La Cerdanya sea una de las comarcas catalanas con mayor número de segundas residencias. Se calcula que entre 15.000 y 20.000 viviendas tienen este uso en La Cerdanya. A una incipiente burguesía llegada de Barcelona hace ya más de un siglo, atraída por la belleza de los paisajes ceretanos, se ha unido buena parte de la clase media catalana que gusta de disfrutar por igual de las bellas rutas senderistas que la comarca proporciona (una de las más emblemáticas es la del Llac Malniu, en Meranges) y de los deportes invernales con base en las estaciones de esquí de La Molina y Masella.

En este post os explicaremos algunos de los pueblos que hay que ver en la Cerdanya.

QUÉ VER EN LA CERDANYA. NUESTRA RUTA POR LA CERDANYA.

BELLVER DE CERDANYA

Nuestra ruta por la Cerdanya empieza por la población de Bellver de Cerdanya. El túnel del Cadí facilita el acceso des de Barcelona, de manera que en menos de dos horas hemos cubierto el trayecto hasta este pequeño pueblo de montaña.

El Túnel del Cadí es, precisamente, lo que nos permite salvar con facilidad el obstáculo de la Sierra del Cadí. Al sur del túnel queda la comarca del Berguedà, otra de las imprescindibles de Cataluña. Al norte, la Cerdanya. Y es justo al salir del túnel cuando nos damos cuenta que el paisaje ha cambiado por completo, motivado por las copiosas nevadas que han acontecido a lo largo de la última semana. La belleza de un territorio ya de por sí bonito, queda especialmente realzado por el manto blanco que cubre prados, montañas y edificios.

Bellver de Cerdanya es una de las localidades de mayor importancia de la comarca aunque su población no supera los dos mil habitantes. Se tiene referencias de una fortificación en Bellver que dataría del siglo X, cuando la población se situaba en zona fronteriza entre los condados de L’Urgell y La Cerdanya.

La fundación de la ciudad, sin embargo, se remonta a 1225, cuando se convierte en capital de La Batllia, la subcomarca en la que se localiza la población. Parte del conglomerado medieval, incluidos los restos de la muralla, así como la bellísima plaza porticada nos recuerdan aquella época. La iglesia de Santa María y San Jaime completa el conjunto monumental de esta bonita plaza.

Es Bellver un buen lugar para desayunar, pues habíamos partido de casa con el único sustento de un café con leche. Son varias las pastelerías y panaderías que encontramos en la población, de manera que hacemos un receso para disfrutar de una riquísima ensaimada con un chocolate bien calentito.



Una de las excursiones más interesantes que se pueden hacer en la Cerdanya es la del llac Malniu, a los pies del Puigpedrós. Para acceder a él hay que partir del Refugio de Malniu al que se llega a través de una pista forestal desde Meranges. En primavera o verano supone un buen momento para disfrutar del paisaje sin los rigores del invierno.

LLÍVIA

Tras visitar Bellver de Cerdanya tomamos nuevamente el coche para acercarnos a Llivia, en pleno territorio francés, aunque a poco más de cinco minutos de la frontera con España. La población, a 1221 metros sobre el nivel del mar, tiene una larga historia a sus espaldas. Se sabe, por ejemplo, que estuvo bajo dominación celta y, posteriormente, romana. En aquél momento, y bajo el nombre de Iulia Lybica, Llivia era la población de mayor relevancia de la comarca.

Llivia, mantuvo su importancia durante la edad media, pues ostentaba la capitalidad del Condado de La Cerdanya. Y, aunque los condes trasladaron la capitalidad a Cornellà de Conflent a finales del siglo XI, Llivia se mantuvo como la población de mayor importancia hasta que a finales del siglo XII se fundó Puigcerdà.

Como ya expliqué, con la partición de La Cerdanya promulgada en el Tratado de los Pirineos, Llivia quedó en territorio de la Alta Cerdanya, en Francia. Sin embargo, la población había recibido el título de villa en 1528, lo que permitió que este pueblo permaneciera bajo soberanía española.

Paseamos por el bonito núcleo histórico de Llivia hasta llegar a la bella iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, del siglo XVI. En esta población se puede visitar, también, una de las más antiguas farmacia de Europa. Aquí explican que es de 1425 y que es la más antigua de Europa, pero lo cierto es que esta afirmación la hemos oído mantra veces desde Dubrovnik a Tallín. Actualmente, la Farmacia Esteve de Llivia no es más que un museo que custodia una bonita colección de viejos albarelos así como algunos antiguos armarios. La Farmacia Esteve cerró en 1942 para trasladarse a Puigcerdà.

Nos llama la atención un dulce que se repite en varias pastelerías de Llivia. Son las orelletes, unas crujientes tortitas de azúcar con gusto de anís. Riquísimas.




PUIGCERDÀ

Puigcerdà es la capital de la comarca de La Cerdanya catalana y la más populosa, aunque su población no llegue a los 10.000 habitantes. Alfonso I de Cataluña la fundó en 1177 y la dotó de privilegios que permitieron el rápido aumento de la población en la nueva plaza.

Actualmente, Puigcerdà es una villa de muy agradable paseo, con zonas comerciales que la dotan de un evidente aire de capital de comarca, pese a que se trata de una pequeña población. Uno de los edificios más emblemáticos de la capital de La Cerdanya es el viejo campanario de la ciudad, que no son más que los restos de la iglesia parroquial destruida en 1936, a principios de la Guerra Civil. Es posible subir al campanario de esta iglesia de Santa María y disfrutar de las vistas de 360 grados de toda la comarca. Sin embargo, cuando llegamos, el acceso permanece cerrado pues cierra al mediodía.

Nos acercamos al bello estanque de Puigcerdà, un lago artificial del que se tiene constancia de su existencia desde mediados del siglo XIII. Las bajas temperaturas de los últimos días han convertido la superficie lacustre en una pista de hielo. Aunque esta práctica está actualmente prohibida en estanque, se sabe que acogió, en 1956, el primer partido de hockey hielo de la población. Puigcerdà es una de las capitales del hockey hielo del estado español. Su equipo fue uno de los participantes de la primera Superliga española de Hockey Hielo, en 1972, y dispone de un buen número de trofeos en sus vitrinas, incluidas 5 Superligas y 11 Copas del Rey.

Puigcerdà fue uno de los primeros núcleos urbanos de la comarca en ser colonizados por la incipiente burguesía barcelonesa. Y la zona del lago fue uno de los epicentros de este primer turismo veraniego. Podemos comprobarlo en el buen número de bellísimas mansiones o villas que circundan el lago y de nombres tan poéticos como Villa Paulita o Villa Dionisia.

Paseamos alrededor del lago y observamos, curiosos, el poco espacio que el hielo ha dejado a la colonia de ánades que tiene en el lago de Puigcerdà su hábitat.







Das y Alp son dos de los municipios más pequeños de La Cerdanya y, en realidad, de toda Catalunya. Das, por ejemplo, tiene unos 200 habitantes. Alp, es un poco mayor, con más de mil y, de hecho, ya se tiene constancia de su existencia desde el siglo IX. La verdad es que son dos bonitos pueblecitos de montaña, de fácil y rápido recorrido, donde disfrutar de una arquitectura a base de piedra y con tejados de pizarra. Son varias las fuentes que adornan estos pequeños municipios. Nos sorprendemos, también, con la existencia de sendos lavaderos públicos. Sus aguas están completamente heladas al día de hoy. No es de extrañar, pues esta noche el termómetro no ha superados los 5 grados bajo cero y es habitual que el núcleo de Das sea indicado como uno de los más fríos de Catalunya en el mapa del tiempo de la televisión autonómica.



CASA PATXI, ALP. Un muy buen lugar para disfrutar de la gastronomía de La Cerdanya es este restaurante sobrado de solera. Pudimos disfrutar de una excelente sopa montañesa, riquísima, y de una extraordinario Trinxat de la Cerdanya, uno de los platos más típicos de la comarca, realizado a base de col, patata y bacon. Excelente. De segundo, disfrutamos de un maravilloso pato a la naranja. El mel y mató y un surtido de quesos de la Cerdanya supusieron una perfecta guinda al pastel.

Y así termina nuestro primer día de visita a la Cerdanya, donde hemos recorrido algunos de los más encantadores pueblos del Pirineo Catalán. Mañana será el día escogido para disfrutar de una jornada de esquí en las pistas de La Molina, una de las más emblemáticas del país.

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