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Qué ver en Milán en 1 día. Las 10 visitas imprescindibles de la capital de la Lombardía.

Que ver en Milán en 1 día. Este es el tiempo que suelen dedicar los viajeros a la capital de Lombardía. Una ciudad que tiene más interés que el que a menudo se le supone y que merecería de una visita algo más pausada que la habitual visita exprés que suele hacer el turista por estas latitudes antes de buscar otros alicientes del país transalpino como Florencia o Roma.

He tenido la oportunidad de visitar Milán en tres ocasiones. La última, hace solo unos pocos días. Fruto de estas tres visitas os propongo una ruta para disfrutar de los lugares más interesantes que hay que ver en Milán en 1 día.

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QUÉ VER EN MILÁN EN 1 DÍA.

1. CATEDRAL DE MILÁN

Desde luego se trata del más famoso entre los monumentos imprescindibles de Milán. Una fenomenal catedral gótica alzada a partir del siglo XIV que se encuentra entre las más grandes de todo el mundo, con 158 metros de longitud y 93 de anchura.

Dos características nos llaman poderosamente la atención en su fachada. La primera, el brillantísimo blanco fruto del mármol de Candoglia, sin parangón en el mundo entero. No es posible encontrar una catedral más reluciente que la de Milán. Lo segundo que llama la atención es la singularidad de la estructura de su fachada, acostumbrados como estamos con fachadas cuya altura supera en un mucho a su amplitud gracias a la habitual existencia de sendas torres.

La fachada de la Catedral de Milán destaca bastante más, sin embargo, por su anchura que por su altura. Eso sí, decorada con bellísimos pináculos. Tampoco encontramos las tres portaladas típicas de las catedrales de Ille de France, como en Reims o Amiens. Se trata, en cualquier caso, de una fachada del siglo XIX realizada por orden de Napoleón y en estilo neogótico, a fin de respetar el estilo del templo. No os perdáis la puerta principal, dedicada a la Virgen María y elaborada en bronce. Es una maravilla.

Para visitar su interior deberéis comprar el billete de 3 euros que se vende en un edificio de la plaza lateral. Ya no resulta gratis visitar la catedral de Milán. Sin embargo, si queréis subir a los terrados de la catedral, debéis comprar la entrada por anticipado aquí (con audioguía incluido y sin colas). Nosotros no tuvimos tiempo, pero cuentan maravillas.

En la Catedral de Milán sorprenden los muchos lienzos colgados de la nave central así como los curiosos e inmensos capiteles que decoran las columnas que sostienen la crucería gótica. Igualmente bellas son las vidrieras, algunas antiguas y otras más modernas, y especialmente reluciente el mármol de color que decora los suelos de la catedral.

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2. GALERIA VITTORIO EMANUELE II

Otro de los lugares que hay que ver en Milán. La entrada se localiza en la misma plaza del Duomo y queda enmarcada en un inmenso pórtico dispuesto a modo de arco triunfal. En una obra de Giuseppe Mengori de mediados del siglo XIX y está considerada una auténtica joya en su tipo. El espacio central se recubre con una cúpula vidriada a 39 metros de altura y que nos recuerda que estamos en plena época dorada del hierro como material de construcción.

Los restaurantes y tiendas de la Galería Vittorio Emanuele no son precisamente las más económicas de la ciudad, pero pasear por este lugar que rezuma historia y lujo es algo imprescindible en la capital lombarda.

Por cierto, no olvidéis pisar los testículos del Toro de Milán que se localiza justo debajo de la cúpula. Pisarlos con el talón y dar tres vueltas sobre sí mismo parece que asegura la buena suerte.


3. TEATRO SCALA DE MILÁN

La Gallería Vittorio Emanuelle se abre a la Piazza de la Scala, decorada con el monumento de Leonardo. Aquí se localiza otro de los lugares que hay que ver en Milán. Me refiero al teatro de la Scala, un auténtico monumento mundial de la lírica a la altura de las óperas de Budapest o Viena.

Si no os llega el presupuesto para disfrutar de un espectáculo, podéis realizar una visita guiada al museo y al propio teatro, que se puede reservar aquí.

4. SAN BERNARDINO ALLE OSSA

Bien cerquita del Duomo se localiza esta iglesia que pasaría desapercibida si no fuera por su Osario. Se trata de uno de los lugares aparentemente más macabros de Milán, pero la verdad es que a mí me gustó visitarlo.

Lo más bonito de la capilla es la bellísima bóveda decorada al fresco. Sin embargo, lo más sorprendente es la decoración de las paredes laterales, a base de todo tipo de huesos humanos, particularmente cráneos. Desde luego, no es tan espectacular como el Osario de Kutna Hora, pero merece la pena acercarse hasta allí.


5. PINACOTECA DI BRERA

Si os gusta el arte, y particularmente la pintura, no os olvidéis de visitar este fantástico museo. Se ubica en el Palacio de Brera, de mediados de siglo XVII y que dispone de un precioso patio central a modo de claustro de dos pisos. La Pinacoteca se funda a principios del XIX, momento en que Milán había caído a manos francesas. De hecho, la escultura que decora el patio central del palacio representa a Napoleón I.

Algunos de los más famosos pintores de las escuelas europeas están representados en Brera, incluidos Canaletto, Tiziano, Mantegna, Veronese, El Greco o Rembrandt. Sin embargo, la estrella de la colección es el lienzo de Caravaggio La cena de Emaus, una obra por la que merece la pena pagar el precio de la entrada a la pinacoteca.


6. CASTELLO SFORZESCO Y PARCO SEMPIONE

Este castillo ubicado en el centro de la ciudad se alzó a partir del siglo XV. Nos recuerda la importancia y poderío de una de las familias más importantes de la Europa de la época, los Sforza. Fue residencia ducal en los tiempos de máximo apogeo de la ciudad y en la actualidad es la sede de varios museos, incluidos el de arte antiguo y el egipcio.
La verdad es que jamás he llegado a entrar a ninguno de los museos. Sin embargo, pasear por los distintos patios del Castillo de los Sforza es gratuito y es algo que hay que hacer el Milán, pues se trata de un recinto soberbio.

Justo por detrás del Castillo Sforzesco localizaréis el mayor de los parques que hay que ver en Milán. Me refiero al Parco Sempione, repleto de senderos, lagos y puentes. Un lugar con abundantes sombras en verano y con bellísimos colores en otoño. Al final del parque se encuentra el Arco de la Paz, de estilo neoclásico y construido en 1807. Mucho menos famoso que el arco del triunfo de París o los de Roma, en los que se inspira, la verdad es que un monumento muy bonito y que pasa desapercibido para la mayoría de viajeros, por quedar un pelín alejado.


7. CENACOLO VINCIANO Y SANTA MARIA DELLE GRAZIE

No voy a dedicarle mucho tiempo al Cenacolo y a la iglesia de Santa Maria delle Grazie porque ya le he dedicado este post. Solo deciros que se trata de la iglesia donde se localiza una de las obras más famosas de la historia de la pintura. Me refiero a la celebérrima Santa Cena de Leonardo da Vinci, que ocupa una de las paredes del refectorio del antiguo convento dominicano de Santa Maria delle Grazie.

Ni que decir que se trata del gran lugar que hay que ver en Milán, hasta el punto que tanto el Cenacolo como la iglesia están incluidos dentro de la lista del Patrimonio de la Humanidad. Eso sí, si queréis hacer la visita reservad el billete con tiempo, pues solo se permite la entrada a reducidos grupos cada 15 minutos y los tickets se terminan pronto. De hecho, yo he podido disfrutar de esta obra sublime solo en la tercera ocasión en que he visitado Milán.


8. BASÍLICA DE SAN AMBROSIO

Es la segunda gran iglesia que hay que ver en Milán tras la Santa María delle Grazie. Y se trata, además, de una de las más antiguas de la ciudad pues su construcción fue iniciada en el año 379. Desde luego, lo que nos ha llegado a nuestros días es bastante posterior, pues se debe a las reformas acontecidas a partir del siglo IX.

Sin embargo, está considerada como la gran joya del románico lombardo en Milán. En el interior de la iglesia no hay que perderse detalle de varios de los tesoros que contiene. Por ejemplo el bellísimo altar de oro de época carolingia que data del año 835 o los mosaicos bizantinos del siglo V del Oratorio de San Vittore in Ciel d’Oro, una capilla paleocristiana anexa a la nave central y por la que hay que pagar una pequeña entrada. Los mosaicos de San Vittore están a la altura de los que pudimos visitar en Rávena.

9. SAN MAURIZIO AL MONASTERO MAGGIORE

Otra iglesia que nos parece imprescindible en Milán y que también suele pasar desapercibida para muchos turistas.

Se trata de un templo del siglo XVI construido en dos ambientes. En el externo era donde se situaban los fieles, mientras en el interior se disponían los monjes de clausura del Monasterio Mayor.

Sin embargo, lo verdaderamente sorprendente de esta iglesia son el conjunto de frescos que cubren por completo ambos ambientes. Se considera el conjunto de frescos lombardos más importante que se han conservado hasta nuestros días y que recubren cada uno de los recovecos de las distintas capillas laterales de la iglesia. No os perdáis esta iglesia que, además, es de acceso gratuito.

10. PINACOTECA AMBROSIANA

Y para cerrar el círculo y ya de regreso a la plaza del Duomo, llegamos hasta el último de los lugares que hay que ver en Milán. Me refiero a la Pinacoteca Ambrosiana y la Biblioteca adjunta.

Quizá no sea un museo tan espectacular como la Pinacoteca de Brera, de manera que si no disponéis de suficiente tiempo y tenéis que optar por uno solo no dudéis en visitar Brera. Sin embargo, entre muchos lienzos de autores italianos desconocidos para mí y entre algunos otros ya más populares como Tiziano, se puede disfrutar de una verdadera joya. Se trata del cuadro Cesto con frutos de Caravaggio. Un lienzo de muy pequeño tamaño que representa la única naturaleza muerta del genial pintor lombardo que ha llegado a nuestros días.

Tan bello como este delicado cuadro nos pareció la adjunta Biblioteca Ambrosiana, que recibe el nombre del Santo Patrón de Milán, y que fue construida en el siglo XVII. Aquí se expone el Códice Atlántico de Leonardo, una colección de dibujos y escrituras de Leonardo da Vinci en 12 volúmenes. Pero a mí me pareció bastante más excitante la biblioteca en sí mismo que el Códice en sí mismo. Por desgracia no se permite fotografiar el interior.

Y con la Pinacoteca Ambrosiana terminamos esta lista de los 10 lugares que hay que ver en Milán, una ciudad con mucho más interés del que se espera a menudo y al que merece la pena dedicarle la visita de un día entero.

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