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Qué ver en Ruan en 1 día. La Catedral de Monet y una de las más bellas ciudades de Normandía.

Qué ver en Ruan en 1 día. O en medio día, porque este fue el tiempo que dispondré para recorrer esta bonita población. Ruan, capital administrativa de Normandía, es una de las ciudades francesas más desconocidas por los españoles. Y es una pena, porque no solo supone una etapa imprescindible de cualquier viaje a Normandía, si no que localizada a solo una hora y media de París, podría ser considerada una excursión de un día ideal para poder ser disfrutada desde París.

Y es que aunque actualmente Ruan es una ciudad más bien pequeña, de poco más de 100.000 habitantes, durante la edad media fue la segunda ciudad en importancia de Francia. Testigo de ello son no solo su bella catedral, si no las múltiples iglesias y abadías de proporciones catedralicias que pueblan un centro histórico medieval cuya extensión es solo superado por el parisino.

Y no es poco mérito que Ruan conserve tamaño centro histórico, habida cuenta que se trató de una de las ciudades más duramente castigadas durante la Segunda Guerra Mundial. Particularmente después de que fuera ocupada por el ejército alemán durante cuatro largos años y que, en un intento por recuperarla, las propias tropas aliadas estuvieran en un tris de destruirla por completo.

Ruan, sumida en llamas durante tres largos días con sus correspondientes noches, perdió el cuarenta por ciento de su centro medieval. Sin embargo, unas dos mil de aquellas viejas viviendas construidas con la característica técnica del entramado de madera, resistieron y hoy en día son uno de los motivos que convierten en esta ciudad en una de las más pintorescas de Francia.

QUÉ VER EN RUAN EN 1 DÍA.

LA CATEDRAL DE RUAN.

Empezamos el recorrido por los edificios y lugares más importantes que hay que ver en Ruan por uno de sus emblemas. Hablamos de la Catedral, el templo inmortalizado por Claude Monet en más de 40 ocasiones en una de las series pictóricas más famosas de la historia.

El artista pintó esta joya del gótico francés desde distintas ubicaciones y en distintas horas del día y bajo condiciones atmosféricas diversas. Ello supone un compendio de cómo cambia el color de la piedra según la incidencia de los rayos del sol y el tamiz que suponen los habituales nubarrones normandos.

La Catedral de Notre Dame de Ruan se empezó a principios del siglo XIII a fin de sustituir el templo románico existente por un nuevo edificio gótico, el estilo imperante en el momento. Los trabajos no se dieron por finalizados hasta tres siglos más tarde, motivo por el cuál en la Catedral de Ruan será fácil visualizar la evolución del gótico hasta llegar a un estilo en consonancia con el gótico florido.

Se trata de la segunda catedral más larga de toda Francia aunque su altura es bastante menor a las de Amiens, Reims o Beauvais. Esto por lo que hace referencia a la altura de la nave, puesto que la altura de la aguja del transepto se eleva hasta la friolera de 151 metros de altura, siendo en el momento de su construcción la más alta del mundo y, aún ahora, la más alta entre las francesas.

Damos un buen rodeo por la Catedral, maravillándonos con algunas de las vidrieras medievales que se pudieron conservar durante la guerra. También nos sorprendemos con la tumba de Ricardo Corazón de León cuyo corazón fue depositado en la catedral por expreso deseo del monarca inglés y, particularmente, con su maravillosa escalera labrada en piedra que se considera el primer ejemplo del renacimiento en Francia.




SAINT MACLOU Y LA IGLESIA ABACIAL DE SAINT OUEN

Salimos de la Catedral y tomamos Rue Saint Roman, una de las más bonitas del centro histórico y donde las viviendas construidas con entramados de madera son la norma. En algunas de ellas podemos comprobar que los pisos superiores sobresalen en relación a la planta. En algunas poblaciones ello obedecía a que los impuestos a pagar se relacionaban con la superficie ocupada en la planta baja. No era el caso de Ruan, de manera que aquí el motivo era puramente estético y fue prohibido durante las épocas de epidemias en pos de una mayor salubridad, cuando en los callejones más estrechos las viviendas podían llegar a contactar con las que había enfrente.

Uno de estos callejones especialmente angostos parte precisamente de Rue Saint Roman y se llama Rue des Chanoines. Es de las más bellas callejuelas del centro histórico de Ruan.


Llegamos finalmente a Saint Maclou, una iglesia gótica de proporciones catedralicias dedicada a uno de los santos fundadores de la Bretaña, San Maclou. Al igual que parte de la catedral, Sant Maclou se edificó en gótico flamígero. Por tanto corresponde ya al final de este movimiento, en el siglo XV. Sin embargo, su flecha o aguja, que se alza hasta los 83 metros de altura, es bastante posterior, pues fue incluida en el siglo XIX. Por desgracia no podemos entrar al templo porque hoy es festivo.

Sí que podemos entrar, sin embargo, al Atrio de Saint Maclou. A este antiguo camposanto se accede a través de un pasadizo que se abre desde Rue Martainville. La verdad que, con su forma de claustro y construido también gracias a las habituales vigas de madera, es un lugar ciertamente curioso. En los travesaños laterales encontramos símbolos labrados en la propia madera y que hacen referencia a la muerte, como calaveras, ataúdes o dagas.


Ni trescientos metros separan este lugar de nuestro próximo objetivo, la Abadia Saint-Ouen. Se trata de otro testimonio que nos recuerda la importancia de la ciudad durante la edad media y uno de los monumentos que hay que ver en Ruan de forma inexcusable. El tamaño de este templo vuelve a ser sorprendente, con 137 metros de largo y 33 de alto.

Corresponde al siglo XIV y, en este caso, sí que se conservaron bastantes de las vidrieras originales. Sin embargo, como nos has pasado con Saint-Maclou, nos tenemos que conformar con visitar su exterior y rodearla por fuera. En la cabecera hay un bonito parque arbolado donde poder descansar durante unos minutos. Justo al lado de este enorme templo se localiza el Hotel de Ville. Es decir, el ayuntamiento de Ruan.

PALACIO DE JUSTICIA DE RUAN, PLAZA DEL VIEJO MERCADO Y CALLE DEL RELOJ

El siguiente edificio que hay que ver en Ruan es el de su enorme Palacio de Justicia. Tiene su origen a finales del siglo XV e inicios del XVI, desempeñando inicialmente la función de sala para que los comerciantes pudieran reunirse. Posteriormente, el edificio se amplió para convertirse en el Palacio de Justicia de Ruan.

Como corresponde a la época, estamos ya en plena transición entre el gótico y el renacimiento. En este sentido, si bien los pináculos de su fachada principal hacen referencia al gótico florido, sus ventanales son ya renacentistas. Se trata de un edificio público y, por tanto, de libre acceso. Sin embargo, por ser festivo hoy nos tenemos que contentar con disfrutar de su maravillosa fachada.

Eso sí, tras los graves daños sufridos durante la Segunda guerra Mundial, el Palacio de Justicia de Ruan debió ser remodelado casi por completo. Solo parte de los muros resistieron a tan terrible envite.


Enseguida llegamos a la última de las plazas que visitaremos en Ruan. Se trata de la Plaza del Viejo Mercado. Se trata de un emplazamiento francamente amplio donde en la época medieval se situaba el mercado de la población. Su periferia está ocupada por un buen número de estas dos mil viviendas medievales que resistieron a los avatares de la Segunda Guerra Mundial. Algunas, sin embargo, fueron traídas aquí desde el barrio de Saint Maclou.

Se trata de uno de los espacios más bellos de la ciudad y también de los más históricos.
Fue aquí donde el 30 de mayo de 1431 fue condenada a la hoguera Juana de Arco, una de las heroínas históricas del pueblo francés. Una cruz nos recuerda aquel episodio. Sin embargo, más curiosa es la iglesia localizada justo en el centro de la plaza del Viejo Mercado y que está dedicada a la misma Juana de Arco, que fue santificada en 1920 durante el pontificado de Benedicto XV. Se trata de un templo muy moderno, con un curioso tejado de pizarra cuya forma podría hacernos recordar la de un sombrero. En el interior de la iglesia encontramos las vidrieras mediavales de la Iglesia de Saint-Vicent, que fueron colocados en este espacio tan innovador. La verdad es que el contraste es sorprendente y a nadie deja indiferente. A mí personalmente, me parece muy bonita.


LA CALLE DEL GRAN RELOJ

Cerramos el círculo que nos llevará de nuevo a la Catedral de Ruan pasando por otra de las calles más interesantes de la ciudad: la Calle del Gran Reloj. El nombre hace referencia a otro de los monumentos que hay que ver en Ruan y que se localiza a mitad de camino entre la Plaza del Viejo Mercado y la Catedral. Nos referimos a un viejo y gran reloj astronómico, del siglo XIV. Se trata de una de las inevitables fotografías que el viajero se llevará de Ruan.

El campanario adyacente es de estilo gótico. En días laborables, su visita permite disfrutar tanto de unas maravillosas vistas (a buen seguro) del centro histórico de Ruan como del mecanismo interior del bonito reloj. La misma calle Gros Horloge o Gran Reloj, es una de las más pintorescas, con varias de las viviendas más antiguas de la ciudad y que se salvaron del ataque inglés durante la Segunda Guerra Mundial.



Y con esta visita terminamos nuestra visita por los lugares y monumentos más importantes que ver en Ruan, una bonita ciudad que debe ser incluida en el recorrido de cualquier viaje a Normandía, pero que también supone una excelente excursión de un día desde París.

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