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SANTA PAU. Un precioso pueblo medieval de La Garrotxa.

Santa Pau es un pequeño y precioso pueblo medieval de la comarca de La Garrotxa que supone una de las visitas imprescindibles de la que es una de las comarcas más bellas de Cataluña.

Además, Santa Pau supone una excelente base para explorar parte del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, que es la zona de mayor densidad volcánica de la Península Ibérica. Este Parque Natural está formado por 11 municipios que agrupan una cuarentena de conos volcánicos y hasta veinte coladas de lava. Rincones de indudable interés paisajístico como las Reservas Naturales de La Fageda d’en Jordà, del Volcán Croscat o del Volcán Santa Margarida distan menos de una decena de kilómetros de este bello pueblo.

Santa Pau es un lugar estupendo para utilizar como base para recorrer parte de la comarca de La Garrotxa. Los volcanes Croscat y Santa Margarida, así como la fabulosa Fageda d’en Jordà no distan más de 10 kilómetros de esta villa medieval.

DÓNDE COMER Y DORMIR EN SANTA PAU.

Nosotros nos alojamos en el HOTEL CAL SASTRE, un fenomenal establecimiento adherido a la red de Pequeños Grandes Hoteles de Catalunya. Una asociación que agrupa hoteles de pequeño tamaño, siempre de menos de 15 habitaciones, pero con un encanto especial.

El hotel se alberga en dos casonas del siglo XV localizadas en el mismísimo Firal dels bous y está decorado con sumo encanto, a menudo, con varias antiguallas que hacen de éste, un lugar encantador. En Cal Sastre os sentiréis como en casa.

El mismo hotel regenta uno de los mejores restaurantes de Santa Pau. En CAL SASTRE pudimos disfrutar de un estupendo manjar. Recetas de toda la vida con productos autóctonos y de temporada, exclusivamente naturales según nos comentan. Producto de kilómetro cero, como se dice hoy en día, en un ambiente muy acogedor y familiar.

El plato casi obligado es el del Fesol de Santa Pau con butifarra de perol, el plAto estrella de la población. Parece mentira que un simple plato de judías tenga un sabor tan excepcional. Igualmente sorprendente es el caneló de butifarra y setas con salsa de trufas, un manjar que ha valido a Cal Sastre varios galardones. También nos encantó un tierno y gustoso meloso de ternera.

VISITA A SANT PAU, UNO DE LOS PUEBLOS MÁS BONITOS DE CATALUNYA.

El origen del pueblo de Santa Pau lo debemos encontrar en el viejo castillo que encontramos en lo alto de una levísima colina. Era el Castillo de los Barones de Santa Pau. Alrededor de la fortaleza creció el pueblo medieval a partir del siglo XIII. Se trata de un pequeño núcleo construido enteramente en piedra cuyo epicentro lo encontramos en el Firal dels Bous. Es decir, en la plaza central mayor de Santa Pau.

A ella hemos llegado desde el Carrer Major y el Carrer del Pont, que nos ha traído desde las afueras del centro histórico, donde se recomienda dejar el coche. Precisamente a medio camino del Carrer Major debemos hacer un pequeño alto en el camino en un mirador. Desde allí se puede disfrutar de las mejores vistas del núcleo medieval. Espectacular.

Entramos a la que era la ciudad intramuros por el Portal de San Antoni, uno de los dos antiguos accesos a la vieja villa. Nos encontramos en el Firal del Bous. La plaza es de planta triangular con dos de sus lados porticados. Los arcos más antiguos, de medio punto, revelan su origen románico. Sin embargo también encontramos un par de arcos apuntados e, incluso, uno de rebajado, probablemente posterior a los primeros.

La plaza está dominada por la iglesia de Santa María, un templo gótico del siglo XVI, posterior del origen del Firal dels Bous. Aprovechamos para entrar y admirar su bello retablo gótico. La mayoría de las viviendas de la plaza, construida enteramente en piedra, tienen dos pisos. En el segundo destaca, de forma casi universal, un sencillo pero elegante balcón de madera.




Nos perdemos por los distintos callejones de esta bella población. Sin mayor prisa que la de ir descubriendo poquito a poquito los distintos recodos del burgo. En realidad serían suficientes unos pocos minutos para recorrer la población, pero lo cierto es que la capacidad de sorprendernos con la belleza de la piedra no cesa a medida que pasamos por las distintas callejuelas del núcleo urbano.

Salimos de este centro medieval por el segundo de los portales de la antigua muralla, el Portal del Mar. Aquí se encuentra otro bello balcón natural que nos muestra la belleza del entorno que rodea Santa Pau, con la Serra de Finestres en primer plano.

La verdad es que, más allá de buscar grandes monumentos, Santa Pau es un lugar para disfrutar en calma de unos relajados paseos por el burgo medieval. Es por ello que visitar la población en invierno, como hemos hecho, puede ser un buen momento. Ello supone ahorrarse las hordas de turistas que la visitan en verano, particularmente los fines de semana.




La Oficina de Turismo de Santa Pau ofrece la actividad La Mochila de la Blanca. Se trata de realizar una visita auto guiada por el conjunto medieval y su entorno mediante un juego donde los más pequeños deben resolver una serie de enigmas. Es una manera entretenida de descubrir los recovecos de la población a la vez que se conoce su historia.

LOS FESOLS DE SANTA PAU, DENOMINACIÓN DE ORIGEN PROTEGIDA.

Esta tierra de La Garrotxa es rica en materia prima, lo que conlleva una oferta gastronómica de primer orden. A los consabidos quesos y embutidos, por ejemplo, hay que sumarle un producto típicamente de esta población hasta el punto de que Santa Pau le ha dado su nombre. Nos referimos a los gustosísimos fesols de Santa Pau. Se trata de unas pequeñas judías protegidas bajo la etiqueta de la Denominación de Origen Protegida, de morfología redondeada y que toman su sabrosísimo sabor de la tierra volcánica en que están cultivadas.

Como recoge el consejo regulador de esta DOP, todas las fases del cultivo y elaboración del producto deben tener lugar bajo un estricto control. Se sabe de la existencia de los fesols de Santa Pau desde 1834. Esto por lo que hace referencia a testigos escritos puesto que, probablemente, los fesols llevaran ya en aquel momento más de un siglo cultivándose en estos lares. Actualmente son una docena los productores acogidos al cultivo del fesol de Santa Pau, un producto que no se vende a granel, si no, solamente, en envases de 250 gramos, medio kilo o un kilo. Claro que si uno es muy fan de esta legumbre, también puede adquirir sacos de rafia de hasta 25 kilogramos de peso.

Cada año, la tercera semana de enero, se celebra la Feria del Fesol en Santa Pau. Los restaurantes de la población se unen a la fiesta cocinando la legumbre según distintas recetas tradicionales. Puede ser un buen momento para disfrutar de este manjar, que obtuvo la Denominación de Origen Protegida en 2015.

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