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Cuevas de Lescaux. Visita al Centro Internacional de Arte Parietal.

Las Cuevas de Lescaux, en el Perigord francés, son uno de los testigos más extraordinarios de arte parietal en todo el mundo. Es decir, uno de más extraordinarios conjuntos de pinturas rupestres y arte paleolítico hallados jamás.

La importancia de la cueva es tal que a menudo se la considera algo así como la verdadera Capilla Sixtina del arte parietal, en competencia directa con las cántabras Cuevas de Altamira, que también suelen recibir el mismo apelativo.


EL VALLE DEL VÉZÈRE O DE LA PREHISTORIA.

Las Cuevas de Lescaux se localizan en la población de Montignac, en pleno Perigord Negro y, concretamente en el que es conocido como Valle del Vézère. No de extrañar que este valle haya recibido el sobrenombre de Valle de la Prehistoria. La huella paleolítica es extraordinariamente profunda en esta región, siendo testigo de la ocupación humana desde hace más de 400.000 años.

La población de Eyzies-de-Tayac-Sireuil, por ejemplo, está considerada la capital mundial de la prehistoria y hasta 15 de los yacimientos que se encuentran repartidos por el todo el valle forman parte de la lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad. Fue aquí, por ejemplo, donde se descubrió por vez primera el Hombre de Cromagnon.

Por desgracia, durante nuestro viaje por el Perigord y a Burdeos no nos dio tiempo de visitar lugares tan emblemáticos como La Roque San Christophe o el Polo Internacional de la Prehistoria sito en Eyzies-de-Tayac-Sireuil. Menos aun cuevas como las Font de Gaume, donde es posible visitar pinturas rupestres originales, pero de acceso bastante restringido.

LAS CUEVAS DE LESCAUX, LA JOYA DEL VALLE DE LA PREHISTORIA

Dentro de la enorme miríada de abrigos y grutas prehistóricas del Valle del Vézère, las Cuevas de Lescaux son las más extraordinarias. Como tantas veces en este tipo de yacimientos su hallazgo fue casual, cuando un adolescente encontró la boca de la cueva mientras buscaba a su perro Robot que se había perdido en la inmediaciones de Montignac. Fue en 1940.

A día siguiente, aquel joven regresó con tres amigos más. La sorpresa fue mayúscula ante el submundo que se abrió ante sus ojos. Aunque se conjuraron por no revelar jamás aquel tremendo hallazgo, la verdad es que a los tres días la comarca entera sabía de la existencia de aquellas cuevas y de tan maravillosas pinturas.

Las Cuevas de Lescaux se adecuó para recibir visitas. Sin embargo, en 1963 debió cerrarse al público, como tantos yacimientos de este tipo, porque el CO2 producto de la respiración humana dañaban de forma irreversible la cueva.

A partir de 1980 se iniciaron las obras de lo que pasó a denominarse Lascaux II. Se trataba de una copia a tamaño real que replicaba exactamente la original y que se ubicaba a solamente 200 metros de las cuevas naturales. Lescaux II fue un éxito de público. Sin embargo, la proximidad de este facsímil con las cuevas originales terminó por amenazarlas, de manera que el ritmo de visitas en esta Lascaux II se rebajó de manera drástica.

Por último, a partir de diciembre de 2016 abrió el macrocomplejo Lescaux IV, llamado también El Centro Internacional de Arte Parietal. Y se preguntarán: ¿Y Lascaux III? Pues bien, Lascaux III es una exposición itinerante que ya se ha presentado en varias ciudades como Houston, Chicago, Bruselas o París y que siempre ha disfrutado de un enorme éxito.


VISITAR LAS CUEVAS DE LESCAUX O LESCAUX IV.

Desde luego visitar las Cuevas de Lescaux ya no es posible, de manera que de loq ue aquí hablareos es de la visita al Centro Internacional de Arte Parietal o Lescaux IV. Lo primero que tenéis que saber es que la visita a Lescaux IV empieza con un recorrido guiado por la nueva cueva facsímil. Se programan recorridos en varios idiomas (y cada 6 minutos). La verdad es que nosotros adquirimos la entrada de forma anticipada un par de meses antes. Lo podéis mirar en la propia web del Centro Internacional de Arte Parietal.

De hecho, llegamos a Lescaux IV unos 40 minutos antes de la hora que teníamos asignada y no pudimos pasar a ver el resto de exposición, pues primero hay que realizar la visita guiada.

La verdad es que la neocueva es una maravilla. Resulta realmente sorprendente la cantidad de figuras de animales allí representadas, pero también su variedad, el colorido y el tamaño de los mismos. ¿Quien y porqué se metería más de 100 metros al fondo de una cueva, en plena oscuridad, a fin de representar miles de animales? Se hace difícil interpretar lo que los artistas quisieron representar hace tantos miles de años y es que, al fin y al cabo, hay una teoría para cada paleontólogo.


Lo que si parece más o menos claro es que la mayoría de animales allí dibujados no son precisamente los que el hombre de la época cazaba como alimento. De hecho, en las cuevas de Lascaux, a diferencia de otros lugares con pinturas rupestres, no hay representadas escenas de cazas y los ciervos están entre los animales menos representados. Toros, caballos, bisontes, bueyes y otros bóvidos (entre ellos, el uro, ya extinguido) están entre las figuras más repetidas. Particularmente en la que es conocida como Sala de Los Toros. Animales representados a tamaño natural o incluso mucho mayores y pintados de colores rojizos y negros.

En otras ocasiones, los animales no están dibujados si no que se trata de grabados. Y muchas veces, unos y otros se superponen entre sí. En una sola de las salas, conocida como el ábside por recordar el de una iglesia, se disponen hasta 1000 animales pintados o gravados. Sin embargo, la existencia del hombre entre las pinturas de Lescaux es excepcional, así como el de pinturas en negativo, como manos y similares.



Lo cierto es que más allá de pensar en el significado de las pinturas y en aquello que querían transmitir aquellos artistas de hace más de 17.000 años, la visita a las Cuevas de Lescaux son para disfrutarlas sin más. Además, las explicaciones de la guía resultaron francamente apasionantes.

Después de realizar la visita guiada a las Cuevas de Lescaux se pasa a una sala interactiva, donde están nuevamente reproducida parte de las pinturas (y donde se permite fotografiar, puesto que en el facsímil no se nos permitió tomar fotos). Es momento de ampliar información acerca de los pigmentos y técnicas utilizadas así como la datación de las pinturas u otros aspectos acerca de esta auténtica maravilla del arte paleolítico. La verdad es que la exposición, que se realiza con la ayuda de una tablet y unos auriculares, resulta de lo más didáctica.

Posteriormente, se pasa a otras salas, incluida un cine 3D donde se programa un audiovisual sobre paleontología que, en este caso, nos decepcionó un poco.

La visita a las Cuevas de Lescaux o, mejor dicho, al Centro Internacional de Arte Parietal de Lescaux IV, nos ha parecido una auténtica maravilla, además de resultar una visita imprescindible si se tiene la oportunidad de recorrer el Perigord.

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