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Valle de Stubai y Glaciar de Stubai desde Innsbruck.

Visitar el Valle de Stubai supone una de las mejores excursiones que se pueden hacer desde Innsbruck, la capital del Tirol. El Valle de Stubai se localiza a lo largo de unos 40 kilómetros al sud de Innsbruck y está trufado de varios pueblecitos de montaña típicos de las regiones alpinas tirolesas. Finalmente, en la cabecera del valle se localiza la estación de esquí de Stubai Gletscher, cuyo atractivo no es únicamente la posibilidad de disfrutar del deporte blanco. Al Stubai Gletscher hay que subir se venga o no con ropa y equipación de esquí, Y es que en lo alto del mismo se pude disfrutar de una de las mejores vistas que Austria regala. Y ello no es decir poco, precisamente. Es aquí donde se ubica lo que denominan el Top of Tyrol. Es decir, la cumbre del Tirol, una plataforma situada a 3210 metros sobre el nivel del mar, de la que luego os hablaré.

VISITA AL GLACIAR STUBAI DESDE INNSBRUCK

Hemos salido sobre las 11 de la mañana de Innsbruck. Antes, aún nos ha dado tiempo de subir al Bergisel, el tobogán de Saltos de esquí que se localiza a las afueras de la capital tirolesa y que permite gozar de unas vistas privilegiadas de la ciudad.

Enseguida que abandonamos Innsbruck, la carretera toma rumbo sur y siempre en pendiente. Particularmente cuando tras pocos kilómetros abandonamos la autopista A13 para tomar la comarcal 183. En total son una cuarentena de kilómetros en ascenso, siguiendo el río Ruetz, que nos permite pasar de los 500 metros de altura sobre el nivel del mar hasta los 1695 metros, que es donde se ubica la estación baja del teleférico del Glaciar Stubai.


Antes de llegar a la estación de esquí pasamos por varios pueblecitos, a cual más pintoresco, siempre con sus edificaciones tradicionales y su iglesia, con el río en primer término y con el verdor de las montañas como telón de fondo. Pueblecitos como Mieders, Fulpnes o Neustift mi Stubai que no visitamos durante el camino de ascenso.

Al llegar al aparcamiento de la estación de esquí nos damos cuenta de que no somos los únicos que hemos tenido la feliz idea de subir al Valle de Stubai. Sin embargo, la práctica totalidad de los visitantes van equipados con ropa de esquí y es que el Glaciar de Stubai es de los pocos lugares de Europa que permite la práctica del esquí durante casi todo el año. Hay que saber que para subir al Top of Tyrol no hace falta comprar el forfait de esquí, que permite el ascenso y descenso en tantas ocasiones como uno desee (lo normal de cualquier pista de esquí) si no que es suficiente comprar el ticket que permite subir hasta el Top of Tyrol (27,70 € para adultos en 2019 con descuentos para los menores de 18 años), que es a lo que venimos nosotros.

El ascenso a la cumbre consta de dos teleféricos distintos. El primero, el Eisgrat, nos permite alcanzar los 2900 metros desde los 1695 iniciales. Durante la subida, las vistas son de vértigo. Además, nos damos cuenta de que las pistas de esquí son una maravilla. De todos los niveles y a menudo, muy amplias. Además, los deportistas que practican el fuera pistas no son pocos. Lógico, pues nos encontramos en uno de los países donde mayor número de practicantes tiene este deporte. Incluso alcanzamos a ver un par de rebecos que hacen la suya a muy pocos metros de los esquiadores. Francamente, sorprendente.

Al llegar a la estación superior del Eisgrat nos acercamos hasta la terraza que da al valle para disfrutar de las vistas. Aquí se encuentra un enorme bar, cuya terraza está absolutamente repleta de esquiadores en su momento de descanso. La mayaría tomándose un tentempié o almorzando, pues son las doce y media y en Austria se come pronto.

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Enseguida tomamos el segundo teleférico, que es el que nos llevará hasta la cumbre. Es el conocido como Schaufeljoch. Estas vez, seguimos sobrevolando pistas de esquí pero, concretamente, las que se sitúan directamente sobre el glaciar del Stubai. Es precisamente la existencia del glaciar lo que permite que la práctica del esquí pueda realizarse aquí durante todo el año. Sin embargo, en la actualidad, las pistas están cerradas en verano a fin de evitar el deterioro del glaciar.

Al salir de la estación superior de este segundo teleférico, debemos subir hasta lo alto de la montaña por nuestros medios. Es un camino de no más de 50 metros que, sin embargo, se hace un pelín fatigoso, a causa de que el oxigeno a estas alturas escasea ya algo. Desde lo alto de los 3210 metros del Top of Tyrol, las vistas son ya sublimes. Hacia el norte se extiende el glaciar del Stubai. Ya hacia el sur, las vistas alcanzan hasta los mismísimos Alpeninos. Un plafón nos ayuda a distinguir cumbres italianas, como la mítica Marmolada. Sin duda, es esta una de las mejores vistas que podremos gozar durante nuestro viaje por Suiza.


LAS CATARATAS GRAWA Y EL VALLE DE STUBAI.

Después de pasar un buen rato en el Top of Tyrol tomamos el camino de descenso. Es momento de pararse en algunos de los puntos más bonitos del Valle de Stubai.

La primera parada la hacemos en las Cataratas Grawa que ya se divisan desde la misma carretera de acceso al Glaciar Stubai. Son las cataratas más anchas del Tirol y tienen una caída de 180 metros. El momento de máximo esplendor suele ser a principios del verano, cuando la amplitud de la catarata puede superar los 80 metros, debido al deshielo de las nieves acumuladas. Sin embargo, la verdad es que después de casi 10 días consecutivos de sol y temperaturas bastante altas, el caudal de la catarata Grawa es bastante abundante.

A pie de carretera se sitúa un restaurante que ofrece comida tradicional sorprendentemente bien de precio. Aunque no tenemos sitio en la terraza si que logramos una mesa en la cabaña, de manera que aprovechamos para almorzar.


Con la panza llena nos acercamos hasta los pies de la misma catarata. Se llega por un sendero que parte desde el mismo restaurante y que atraviesa el río Ruetz en casi su cabecera. El paisaje es bellísimo, aunque avanzar se hacer un poco dificultoso debido a la existencia de una buena capa de nieve. Isa, incluso, desiste a llegar a pie de catarata por miedo a resbalarse, y yo mismo me llevo algún que otro sustillo. El esfuerzo, sin embargo, nos merece la pena.



Regresamos al restaurante y reemprendemos la bajada. Como dije ya, el Valle de Stubai está trufado de preciosos pueblos de montaña con muchísimo encanto. Se trata de pueblos que conjugan sus viviendas tradicionales con algunos hoteles alpinos que imagino que en temporada invernal deben estar repletos de turistas.

Nosotros paramos en Fulpnes y en Neustift mi Stubai. Dos pueblos cualquiera al azar. Y en cada uno de ellos le dedicamos media hora, no más, a pasear sin rumbo y, máximo, a tomar un helado en el segundo de ellos. La verdad es que disfrutar de estos paisajes de montaña del Valle de Stubai es una auténtica gozada, de manera que si disponéis de alguna jornada para hacer una excursión desde Innsbruck, esta puede ser una muy buena opción que os recomiendo.

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