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Asiria: Auge y caída del primer imperio del mundo, de Eckart Frahm.

Después de haber visitado Irak a finales de 2025, ha resultado una buena idea profundizar con varias lecturas que complementen el viaje. La mayoría de ellas, relacionadas con las distintas civilizaciones que han ocupado Mesopotamia desde los albores de la Historia e incluso antes.

Asiria. Auge y caída del primer imperio del mundo (Editorial Atico de los Libros, 2026), Eckart Frahm, profesor de Asiriología en la Universidad de Yale y uno de los mayores especialistas actuales en el mundo mesopotámico, ofrece una obra que aspira a convertirse en la nueva referencia sobre la historia de Asiria. Y lo consigue. El libro presenta una síntesis actualizada que incorpora los avances de la arqueología y el estudio de las fuentes cuneiformes, combinando el rigor académico con una narración sorprendentemente fluida y fácil de disfrutar, inclusos para aquellos menos avezados en las antiguas civilizaciones.

Uno de los mayores aciertos del libro es que rompe con la imagen simplista de Asiria como un imperio construido exclusivamente sobre el terror. Sin negar la extraordinaria violencia de sus campañas militares —ampliamente documentada en las propias inscripciones reales—, Frahm demuestra que esa brutalidad constituye solo una parte de una realidad mucho más compleja. El autor presta tanta atención a la administración imperial, las redes comerciales, la circulación de personas e ideas, el papel de las mujeres de la corte o la producción intelectual como a las conquistas militares. El resultado es el retrato de una civilización sofisticada, capaz de crear un modelo político que inspiraría posteriormente a los imperios babilónico, persa e incluso romano.

El relato avanza desde los modestos orígenes de la ciudad de Assur hasta el espectacular auge del Imperio neoasirio y su inesperado colapso a finales del siglo VII a. C. Entre los numerosos personajes que desfilan por sus páginas destacan soberanos como Asurnasirpal II, Senaquerib, Asarhaddón y, sobre todo, Asurbanipal. Frahm presenta a este último como una figura profundamente contradictoria: el mismo rey que dirigió campañas de enorme crueldad fue también el impulsor de la célebre biblioteca de Nínive, el mayor proyecto de conservación del conocimiento del mundo antiguo. Esa tensión entre destrucción y preservación del saber constituye uno de los hilos conductores más sugerentes de la obra.

Otro aspecto especialmente destacable es el tratamiento del final del imperio. Frente a las interpretaciones tradicionales que explicaban la caída de Asiria como un castigo inevitable por su violencia, Frahm propone una explicación mucho más matizada, basada en la combinación de sobreextensión territorial, conflictos internos, problemas sucesorios y la presión ejercida por nuevas potencias regionales. El autor evita los determinismos y recuerda que la desaparición política de Asiria no supuso el fin de su legado, que continuó vivo durante siglos en instituciones, prácticas administrativas y formas de representación del poder.

Además de narrar el auge, la expansión y la caída del Imperio asirio en la Antigüedad, Frahm dedica un emotivo capítulo final al destino moderno del legado asirio. A modo de epílogo, el autor abandona el siglo VII a. C. para trasladarse al Irak del siglo XXI, donde reflexiona sobre la destrucción sistemática del patrimonio arqueológico llevada a cabo por el autodenominado Estado Islámico (ISIS o Daesh) durante la ocupación de Mosul entre 2014 y 2017.

Frahm describe con especial atención el saqueo y la devastación del sitio arqueológico de Nínive y del Museo de Mosul, cuyas imágenes dieron la vuelta al mundo en 2015. En sus salas fueron destrozadas esculturas monumentales, relieves y lamassu asirios mediante martillos neumáticos y maquinaria pesada, mientras que otras piezas fueron saqueadas para alimentar el tráfico ilegal de antigüedades. El autor recuerda que el museo albergaba algunas de las obras más representativas del arte asirio procedentes de Nínive, Nimrud y Jorsabad, por lo que su destrucción constituyó una pérdida irreparable para el patrimonio cultural de la humanidad.

La obra destaca también por su excelente equilibrio entre divulgación y especialización. Pese a superar las quinientas páginas y manejar una enorme cantidad de datos, el estilo resulta claro y accesible para el lector no especializado. En definitiva, Asiria. Auge y caída del primer imperio del mundo es una magnífica síntesis histórica que desmonta muchos tópicos sobre una de las civilizaciones más influyentes de la Antigüedad. Erudita sin resultar inaccesible y ambiciosa sin perder claridad narrativa, la obra de Eckart Frahm constituye una lectura imprescindible tanto para quienes deseen iniciarse en la historia del Próximo Oriente antiguo como para los lectores que busquen una visión actualizada del primer gran imperio de la historia.

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