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Excursión a Meteoras desde Atenas

Visitar Meteoras desde Atenas

Meteoras es uno de esos lugares de Grecia que parecen sacados de una película.

En medio de la llanura de Tesalia se levantan enormes formaciones rocosas de arenisca sobre las que, desde hace siglos, se construyeron monasterios ortodoxos que parecen quedar suspendidos entre el cielo y la tierra.

De hecho, el nombre griego Meteora hace referencia precisamente a algo que está suspendido en el aire.

Aunque Meteoras se encuentra bastante lejos de Atenas, es una de las mejores excursiones que se pueden hacer desde la capital griega.

La distancia hace que sea una jornada larga, pero el paisaje, la espectacularidad de las formaciones rocosas y, sobre todo, los monasterios hacen que el desplazamiento merezca completamente la pena.

Nosotros hicimos esta excursión de un día desde Atenas en español y fue una de las experiencias más interesantes de nuestro viaje por Grecia.

Durante el recorrido pudimos contemplar los seis monasterios desde el exterior, desde diferentes miradores y puntos panorámicos, y además tuvimos la oportunidad de entrar en dos de ellos: el monasterio de Rousanou y el de San Esteban.

El número de monasterios que se pueden visitar en Meteoras desde Atenas depende de los horarios de apertura de cada día, por lo que conviene tenerlo en cuenta al organizar la excursión.

QUÉ SON LOS MONASTERIOS DE METEORAS

Los monasterios de Meteoras forman uno de los conjuntos monásticos más extraordinarios del mundo.

Se encuentran en lo alto de enormes pilares y paredes de roca que se elevan sobre la llanura de Tesalia, cerca de las localidades de Kalambaka y Kastraki.

El paisaje es espectacular, pero lo más sorprendente es comprobar cómo los monjes consiguieron construir allí sus monasterios en una época en la que prácticamente no existían caminos de acceso.

Los primeros ermitaños comenzaron a instalarse en las cuevas y refugios naturales de las rocas de Meteoras probablemente desde el siglo XI. Durante los siglos siguientes fue desarrollándose una comunidad monástica cada vez más organizada.

El gran impulso llegó durante el siglo XIV, cuando el monje Athanasios, procedente del monte Athos, fundó el monasterio del Gran Meteoro hacia 1340. A partir de entonces se fueron creando nuevas comunidades en las cumbres.

Durante el periodo de máximo esplendor llegaron a existir 24 monasterios en Meteoras. Muchos fueron abandonados con el paso de los siglos y acabaron desapareciendo o quedaron reducidos a ruinas. Actualmente se conservan seis monasterios principales, que son los que podemos visitar durante el recorrido por Meteoras: Gran Meteoro, Varlaam, Rousanou, San Nicolás Anapafsas, San Esteban y la Santísima Trinidad.

Los seis siguen formando parte del paisaje monástico de Meteoras y están abiertos a los visitantes. Cuatro de ellos —Gran Meteoro, Varlaam, Santísima Trinidad y San Esteban— mantienen comunidades religiosas residentes. Rousanou funciona como convento de monjas, mientras que San Nicolás Anapafsas se conserva como monasterio histórico y puede visitarse.

La construcción de estos monasterios fue una auténtica proeza. Durante siglos, los monjes tenían que ascender mediante escaleras de madera, cuerdas y redes que podían izarse desde lo alto de los precipicios.

El acceso mediante escaleras excavadas o construidas en la roca es relativamente moderno. En algunos casos todavía podemos ver las antiguas estructuras utilizadas para subir personas, alimentos y materiales.

La importancia de Meteoras no se limita a la arquitectura. En el interior de sus iglesias se conservan importantes conjuntos de pintura mural, iconos, manuscritos y objetos religiosos.

Especialmente relevantes son los frescos realizados durante los siglos XVI y XVII, cuando Meteoras vivió uno de sus grandes periodos de esplendor artístico. Entre los artistas vinculados al conjunto destaca Theophanes el Cretense, uno de los principales representantes de la pintura posbizantina y de la llamada Escuela de Creta.

Por todo ello, Meteoras fue declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1988, tanto por su extraordinario paisaje cultural como por su importancia arquitectónica, histórica y artística.

LOS SEIS MONASTERIOS DE METEORAS

Durante nuestro tour pudimos contemplar los seis monasterios desde el exterior, realizando varias paradas en diferentes miradores. Además, pudimos visitar el interior de dos de ellos.

A continuación, os comento lo más importante de los 6 monasterios de Meteoras que han llegado a nuestros días.

GRAN METEORO

El Gran Meteoro, también llamado monasterio de la Transfiguración de Cristo, es el mayor y más antiguo de los seis monasterios que se conservan en Meteoras.

Fue fundado hacia 1340 por Athanasios el Meteorita, un monje procedente del monte Athos que está considerado una figura fundamental en la organización del monacato de Meteoras. Posteriormente, el príncipe serbio Juan Uros Paleologo, que se convirtió en monje con el nombre de Joasaph, desempeñó también un papel fundamental en el desarrollo del monasterio.

El conjunto que vemos actualmente es el resultado de varias campañas de construcción y ampliación. Su iglesia principal fue levantada en el siglo XVI y conserva magníficas pinturas murales del periodo posbizantino. También destacan el museo, los manuscritos, los iconos y diferentes objetos relacionados con la historia del monasterio.

El Gran Meteoro sigue siendo un monasterio masculino y es, probablemente, el más importante desde el punto de vista histórico. Su posición sobre una enorme plataforma rocosa permite además disfrutar de magníficas vistas sobre el paisaje de Meteoras.

MONASTERIO DE VARLAAM

El monasterio de Varlaam se encuentra frente al Gran Meteoro y ocupa otra de las grandes formaciones rocosas del conjunto. Su origen se remonta a mediados del siglo XIV, cuando el ermitaño Varlaam se instaló en esta roca y construyó allí varias pequeñas iglesias. Tras su muerte, el lugar quedó abandonado durante mucho tiempo.

Varlaam es uno de los grandes tesoros artísticos de Meteoras. Sus iglesias conservan importantes frescos del siglo XVI, relacionados con la tradición de la pintura posbizantina.

MONASTERIO DE ROUSANOU

El monasterio de Rousanou es probablemente uno de los más fotogénicos de Meteoras. Está construido sobre una estrecha formación rocosa y parece literalmente integrado en la montaña.

Su origen se remonta a un monasterio anterior de los siglos XIV o XV, pero el conjunto fue reconstruido durante el siglo XVI por los hermanos Joasaph y Maximos de Ioánina. La iglesia principal actual fue construida en 1545 y está dedicada a la Transfiguración, aunque el monasterio también está relacionado con Santa Bárbara.

Originalmente fue un monasterio masculino, pero desde el siglo XX funciona como convento de monjas. Para llegar hasta él se atraviesan puentes que sustituyeron a los antiguos accesos de madera.

Nosotros tuvimos la oportunidad de visitarlo por dentro durante nuestra excursión y fue uno de los monasterios que más nos gustó, tanto por su emplazamiento como por la belleza de su interior.

MONASTERIO DE SAN NICOLÁS ANAPAFSAS

El pequeño monasterio de San Nicolás Anapafsas es el primero que suele aparecer al acercarse a Meteoras desde Kastraki.

Su origen se encuentra en una comunidad monástica del siglo XIV, aunque el conjunto actual fue reconstruido principalmente a comienzos del siglo XVI.

Su principal tesoro artístico se encuentra en la iglesia, decorada en 1527 por Theophanes el Cretense, uno de los grandes maestros de la pintura posbizantina. Se trata de uno de los conjuntos de frescos más importantes de Meteoras y, además, de una de las obras más destacadas y antiguas que conocemos de este artista. Entre las escenas representadas destaca el impresionante ciclo de pinturas del nártex.

MONASTERIO DE SAN ESTEBAN

El monasterio de San Esteban ocupa una posición privilegiada sobre la localidad de Kalambaka y es, además, el más sencillo de visitar de los seis. Se accede mediante un pequeño puente que conecta directamente con la entrada.

Su historia se remonta al periodo medieval y su fundación se relaciona especialmente con el monje Antonios Kantakouzenos, durante la primera mitad del siglo XV, y posteriormente con el monje Philotheos, que renovó profundamente el conjunto.

Desde 1961 está ocupado por una comunidad de monjas, por lo que actualmente es uno de los dos conventos femeninos de Meteoras junto con Rousanou.

En su interior destacan las iglesias, el museo y, especialmente, la colección de iconos, manuscritos y objetos religiosos.

Su posición sobre la llanura ofrece además una de las panorámicas más bonitas de Kalambaka y sus alrededores. Nosotros también pudimos visitarlo durante nuestra excursión.

MONASTERIO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

El monasterio de la Santísima Trinidad ocupa probablemente el emplazamiento más espectacular de todos los monasterios de Meteoras.

Se encuentra sobre una estrecha y elevada formación rocosa, prácticamente aislada del resto, desde la que domina el paisaje y la localidad de Kalambaka.

Aunque existen referencias a una comunidad en este lugar desde 1362, la construcción del monasterio que conocemos actualmente se desarrolló principalmente durante el siglo XV. La iglesia principal fue levantada en torno a 1475-1476, mientras que algunas de las pinturas que decoran el conjunto son posteriores, especialmente del siglo XVIII.

Para acceder al monasterio hay que bajar primero hasta el pie de la roca y después subir una larga escalera excavada en la montaña.

La Santísima Trinidad apareció en la película de James Bond Solo para tus ojos, protagonizada por Roger Moore en 1981. Pero su importancia va mucho más allá del cine: forma parte del conjunto histórico y artístico de Meteoras y continúa siendo un monasterio masculino de la Iglesia ortodoxa griega.

La verdad es que la excursión a Meteoras desde Atenas merece mucho la pena, de manera que es una opción a tener en cuenta si vais a visitar la ciudad por dos o más días.

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