Otavalo, un pequeño pueblo situado al norte de Quito, en la provincia de Imbabura, este es famoso en todo el mundo por su mercado indígena, considerado uno de los más grandes y auténticos de Sudamérica.
Colores, textiles, música y tradiciones ancestrales convierten a Otavalo en una visita imprescindible para cualquier viajero.
Además, su cercanía a la capital hace que sea una de las excursiones más fáciles y completas que se pueden realizar desde Quito. En un solo día es posible disfrutar de paisajes volcánicos, lagos de altura, cascadas sagradas y, por supuesto, de la cultura viva del pueblo kichwa otavaleño.
En nuestro caso, realizamos la excursión con Quito Bus, una opción muy recomendable porque no se limita únicamente a Otavalo, sino que incluye varias paradas de gran interés a lo largo de la jornada, enriqueciendo mucho más la experiencia y permitiendo conocer distintos aspectos de la sierra norte ecuatoriana sin preocuparse por la logística.
Un aspecto adicional a tener en cuenta es que, aunque el mercado de Otavalo se celebra cada día de la semana, es en sábado donde viste sus mejores galas, de manera que debería ser esta vuestra opción si queréis visitar Otavalo desde Quito en una excursión de 1 día.
Esto fue lo que dio de sí nuestra excursión a Otavalo desde Quito.
LA EXCURSIÓN A OTAVALO DESDE QUITO
Esto fue lo que dio de sí la excursión a Otavalo que, como digo, incluyó distintas paradas por el camino.
CAYAMBE: BIZCOCHOS TRADICIONALES Y DESAYUNO ANDINO
La primera parada del día fue Cayambe, una localidad situada a los pies del volcán del mismo nombre, famoso por encontrarse exactamente sobre la línea ecuatorial. De hecho, al igual que en Ciudad Mitad del Mundo, también aquí hay un monumento conmemorativo, aunque más pequeño.
Cayambe es conocida en todo el país por sus tradicionales bizcochos, unas galletas saladas y crujientes que forman parte de la identidad gastronómica local. Por lo visto han ganado algunos premios internacionales.
Durante la visita asistimos a una breve demostración sobre la elaboración de los bizcochos, donde pudimos ver cómo se preparan de forma artesanal y conocer un poco de su historia. Lo más esperado, por supuesto, fue probarlos recién hechos, acompañados de queso de hoja y un buen vaso de chocolate caliente, como manda la tradición.
Allí mismo desayunamos tranquilamente, disfrutando del ambiente local y observando cómo los habitantes del lugar mantienen vivas costumbres que se transmiten de generación en generación.
Por cierto, Cayambe coincide con la linea del ecuador, de manera que no falta el pequeño monumento conmemorativo (mucho más pequeño que el que veremos en Ciudad Mitad del Mundo al visitar Quito). Además, la brújula del móvil no ofrece lugar a la duda: 0º 0º 0º.
MIRADOR DEL LAGO SAN PABLO Y EL VOLCÁN IMBABURA
Tras dejar Cayambe y camino de Otavalo, continuamos el recorrido hacia uno de los paisajes más bellos del norte del país: el Lago San Pablo. Hicimos una parada en un mirador estratégico desde donde se obtiene una vista espectacular del lago, con el imponente volcán Imbabura dominando el horizonte.
El Lago San Pablo es el más grande de la provincia de Imbabura y tiene un profundo significado cultural para las comunidades indígenas de la zona. Sus aguas tranquilas reflejan el cielo andino y crean un contraste impresionante con los verdes campos agrícolas que lo rodean.
Desde el mirador, la guía (Irene estuvo estupenda) nos explicó la importancia del lago tanto a nivel ecológico como cultural, así como algunas leyendas asociadas al volcán Imbabura, considerado una montaña sagrada.
CASCADA DE PEGUCHE: NATURALEZA SAGRADA Y TRADICIÓN KICHWA
La tercera parada de la excursión a Otavalo desde Quito la realizamos en la Cascada de Peguche, un lugar de gran valor natural y espiritual para el pueblo kichwa otavaleño.
Esta cascada se encuentra rodeada de un bosque andino y es considerada un sitio sagrado, utilizado tradicionalmente para rituales de purificación por parte de la comunidad kichwa, que es la que predomina en estas tierras y la mayor de las 14 nacionalidades indígenas reconocidas por el estado ecuatoriano.
El acceso a la cascada es sencillo y el paseo, entre árboles de decenas de metros incluyendo eucaliptus, permite conectar con la naturaleza, escuchar el sonido del agua y observar la vegetación típica de la zona.
Al llegar, la fuerza del agua cayendo desde lo alto crea una atmósfera especial, casi mística.
Uno de los momentos más interesantes de esta visita fue el encuentro con una indígena kichwa otavaleña, quien nos ofreció una explicación detallada sobre la vestimenta tradicional de su pueblo. Nos habló de cada una de las prendas que utilizan, tanto hombres como mujeres, del significado de los colores, los bordados y los accesorios.
Más tarde, al llegar a Otavalo, comprobaríamos que muchas mujeres siguen vistiendo exactamente como ella nos había descrito, manteniendo viva su identidad cultural en la vida cotidiana.
MERCADO INDÍGENA DE OTAVALO
Sin duda, el punto culminante de la excursión a Otavalo desde Quito fue la visita al mercado indígena de Otavalo, una experiencia que por sí sola justificaría el viaje.
Este mercado, que se instala principalmente en la Plaza de los Ponchos, es famoso a nivel internacional y atrae tanto a viajeros como a comerciantes de distintas partes del mundo.
El mercado es un auténtico festival de colores y texturas. Los puestos se llenan de ponchos, chales, bufandas, tapices, mantas, bolsos, joyería artesanal, instrumentos musicales y todo tipo de recuerdos, elaborados en su mayoría por artesanos locales. Cada pieza refleja técnicas ancestrales de tejido y bordado que han pasado de generación en generación.
Hay que entender que no se trata de un lugar únicamente turístico, pues es aquí donde los lugareños hacen sus tratos comerciales desde hace muchas décadas, probablemente siglos.
Caminar entre los puestos es también una oportunidad para observar de cerca la vida cotidiana del pueblo otavaleño. Muchas de las mujeres visten su atuendo tradicional: blusas blancas bordadas a mano, faldas oscuras, collares dorados y el cabello recogido en largas trenzas. Nada es casual: la manera de anudarse el pañuelo o de peinarse supone un código étnico, que permite identificar a las solteras.
Los hombres, por su parte, suelen llevar pantalones blancos y ponchos azules, una imagen que refuerza la sensación de estar en un lugar donde la tradición sigue muy presente.
El mercado indígena de Otavalo no es solo un espacio para comprar, sino también para interactuar, aprender y entender mejor la cosmovisión indígena. El regateo forma parte de la experiencia y, siempre que se haga con respeto, permite establecer un pequeño intercambio cultural con los vendedores.
Además del mercado principal, el pueblo de Otavalo ofrece calles tranquilas, pequeñas plazas y cafeterías donde descansar y observar el ritmo pausado de la vida local. Es fácil perder la noción del tiempo explorando cada rincón, escuchando música andina en vivo o simplemente disfrutando del ambiente.
La excursión a Otavalo desde Quito es una de esas experiencias que combinan a la perfección cultura, naturaleza y tradición.
Desde los sabores de Cayambe hasta los paisajes del Lago San Pablo, la espiritualidad de la Cascada de Peguche y la intensidad cultural del Mercado de Otavalo, esta excursión a Otavalo desde Quito ofrece una visión profunda del Ecuador andino. Sin duda, una de las mejores opciones para quienes desean salir de Quito y descubrir la riqueza cultural del país en poco tiempo.
