Situada a unos 140 kilómetros al noreste de Budapest, Eger es una de las ciudades históricas más atractivas y visitadas de Hungría.
Capital del condado de Heves, se encuentra en la vertiente meridional de las montañas Bükk, una región conocida por sus paisajes naturales, sus aguas termales y sus viñedos. Gracias a su tamaño relativamente reducido, a la concentración de monumentos en su casco histórico y a sus excelentes comunicaciones con la capital, Eger puede visitarse perfectamente en una excursión de un día desde Budapest.
La importancia histórica de Eger para Hungría es enorme. Aunque la ciudad ya era un importante centro episcopal durante la Edad Media, alcanzó fama nacional gracias a la heroica defensa de su castillo frente al Imperio otomano en 1552. En aquel año, una pequeña guarnición dirigida por István Dobó logró resistir durante semanas el asedio de un ejército turco muy superior en número. La victoria tuvo un enorme valor simbólico para los húngaros y todavía hoy constituye uno de los episodios más celebrados de la historia nacional.
Décadas más tarde, en 1596, los otomanos terminaron conquistando la ciudad, que permaneció bajo su dominio durante casi un siglo. De aquella época se conservan algunos monumentos excepcionales, como el minarete y los baños turcos.
Tras la expulsión de los turcos a finales del siglo XVII, Eger vivió una profunda transformación arquitectónica. Obispos y nobles financiaron la construcción de iglesias, palacios y edificios públicos que convirtieron la ciudad en uno de los conjuntos barrocos más bellos de Hungría.
Hoy, Eger combina patrimonio medieval, legado otomano, arquitectura barroca, tradición termal y cultura vinícola, lo que la convierte en uno de los destinos más completos del país.
CÓMO VISITAR EGER DESDE BUDAPEST
La forma más cómoda de llegar es el tren. Los servicios directos parten varias veces al día desde la estación Budapest-Keleti y cubren el trayecto en aproximadamente una hora y cincuenta minutos o dos horas, dependiendo del servicio. Los billetes suelen costar entre 3.500 y 4.500 forintos por trayecto.
La estación de Eger se encuentra a poca distancia del centro histórico, lo que permite comenzar la visita nada más llegar.
LUGARES IMPRESCINDIBLES QUE VER EN EGER
Estos son los lugares más importantes que visitar en Eger. Aunque yo diría que se trata de una població donde casi más motivante es el paseo que la visita de los monumentos, sí que hay algunos lugares que no os debéis perder. Especialmente, la maravillosa biblioteca barroca.
Como os dije, una jornada debe ser suficiente, pues la ciudad es pequeña. Incluso tendréis tiempo para visitar el Valle de las Mujeres Hermosas, que está a unos 2 km del centro y que he incluido en esta lista de lugares que en Eger.
CATEDRAL DE EGER
La Catedral, oficialmente Basílica de San Juan Apóstol, es el principal templo católico que ver en Eger y una de las iglesias más grandes de Hungría. Fue construida entre 1831 y 1837 según los planos del arquitecto József Hild, uno de los máximos representantes del neoclasicismo húngaro. Su monumental fachada, presidida por diecisiete columnas corintias y una gran escalinata, recuerda a los grandes templos clásicos y constituye una de las imágenes más reconocibles de la ciudad.
El interior impresiona por sus enormes dimensiones, la amplitud de la nave central y la elegancia de su decoración. Destacan especialmente el altar mayor, los frescos y el monumental órgano, considerado uno de los más importantes del país.
Nosotros coincidimos con una misa, de manera que entramos sigilosamente y nos pusimos en los laterales. Sin embargo, conviene saber que el centro de visitantes organiza visitas guiadas de pago y también ofrece acceso a espacios específicos como la torre o la cripta mediante entradas independientes.
LICEO Y BIBLIOTECA DIOCESANA
Frente a la catedral se encuentra uno de los edificios más impresionantes que ver en Eger: el Liceo.
Fue construido durante la segunda mitad del siglo XVIII por iniciativa del obispo Károly Eszterházy, quien aspiraba a transformar Eger en una gran ciudad universitaria. Su proyecto era tan ambicioso que pretendía crear una universidad completa con facultades de Teología, Derecho, Medicina y Filosofía. Aunque nunca obtuvo la autorización imperial necesaria para ello, el edificio llegó a construirse prácticamente en su totalidad, lo que explica sus enormes dimensiones.
La joya del conjunto es la Biblioteca Diocesana, una de las bibliotecas históricas más importantes de Hungría. Conserva aproximadamente 130.000 volúmenes, entre ellos manuscritos medievales, incunables y numerosas obras raras de los siglos XVI, XVII y XVIII. La sala principal de lectura es una auténtica obra maestra del barroco tardío y transporta al visitante a la época de la Ilustración.
Lo que más llama la atención es el espectacular fresco que cubre el techo de la biblioteca. Fue pintado en 1778 por Johann Lukas Kracker y representa el Concilio de Trento, la gran asamblea eclesiástica que definió la respuesta católica a la Reforma protestante. La composición está llena de simbolismo religioso y político, e incluye numerosas figuras históricas relacionadas con la Contrarreforma. Gracias a las técnicas de perspectiva empleadas por Kracker, el techo parece abrirse hacia un espacio arquitectónico mucho más amplio del que realmente existe, creando un extraordinario efecto visual.
La biblioteca se visita mediante una entrada específica. Sin embargo, el resto del Liceo también puede recorrerse adquiriendo otra entrada independiente. Esta segunda visita permite acceder a diversas dependencias históricas del edificio, entre ellas el antiguo observatorio astronómico y la célebre Camera Obscura.
Instalada en la torre en 1776, esta cámara oscura es una de las más antiguas de Europa que continúan funcionando. Mediante un sistema de espejos y lentes proyecta en tiempo real una imagen panorámica de la ciudad sobre una mesa situada en una habitación oscura. La visita suele completarse con el acceso a la terraza panorámica, desde donde se obtienen algunas de las mejores vistas de Eger.
PLAZA DOBÓ ISTVÁN
La Plaza Dobó István constituye el auténtico corazón de la ciudad histórica. Rodeada por elegantes edificios barrocos, cafeterías y restaurantes, es el principal punto de encuentro tanto para los habitantes de Eger como para los visitantes.
En el centro de la plaza se encuentra la estatua de István Dobó, el comandante que dirigió la defensa del castillo durante el asedio otomano de 1552. Inaugurada en 1907, la escultura representa al héroe nacional en actitud triunfante y constituye uno de los monumentos más importantes de la ciudad. Para los húngaros, Dobó simboliza el valor, la resistencia y la defensa de la patria frente a la invasión extranjera.
Entre los edificios que rodean la plaza destacan el Ayuntamiento, varios palacios barrocos y la Iglesia Minorita, cuya fachada domina visualmente todo el espacio urbano. Durante los meses más cálidos la plaza se llena de terrazas y eventos culturales, convirtiéndose en uno de los lugares más animados de Eger.
Por cierto, nosotros almorzamos una ríquísima sopa goulash y una espléndida ración de codillo en HBH, en una de las calles que da a la plaza. Muy buena relación calidad-precio y cerveza fresquísima.
IGLESIA MINORITA
La Iglesia Minorita es considerada por muchos especialistas como la iglesia barroca más hermosa de Hungría. Fue construida entre 1758 y 1771 para la Orden de los Frailes Menores Conventuales, conocidos popularmente como minoritas.
Su fachada de estilo barroco tardío destaca por las dos torres gemelas que flanquean el cuerpo central y por la riqueza de sus elementos decorativos. El interior resulta igualmente espectacular, con abundantes estucos, frescos y altares ornamentados que reflejan plenamente el espíritu artístico de la Contrarreforma. La entrada es gratuita.
CASTILLO DE EGER
El Castillo de Eger es el monumento histórico más importante que ver en Eger y uno de los lugares más emblemáticos de toda Hungría. Sus orígenes se remontan a la Edad Media, aunque gran parte de las fortificaciones actuales corresponden a las reformas realizadas durante los siglos XV y XVI para adaptarlo al uso de la artillería.
La fama del castillo se debe a la defensa heroica de 1552. Frente a un ejército otomano que algunas fuentes sitúan en más de cuarenta mil hombres, unos pocos miles de defensores consiguieron resistir el asedio y obligar a los atacantes a retirarse. Este episodio fue inmortalizado en la novela Las estrellas de Eger, una de las obras más populares de la literatura húngara.
Actualmente el recinto alberga varios museos dedicados a la historia militar de la ciudad, exposiciones arqueológicas y espacios dedicados a la vida cotidiana durante la ocupación otomana. Además, desde sus murallas se obtienen magníficas vistas sobre el casco histórico.
MINARETE DE EGER
Uno de los monumentos más sorprendentes de la ciudad es el Minarete de Eger, una de las escasas construcciones islámicas que han sobrevivido en Hungría. Fue levantado durante la ocupación otomana en el siglo XVII y constituye uno de los monumentos otomanos más septentrionales conservados en Europa.
Construido en piedra y decorado con elementos propios de la arquitectura otomana, alcanza aproximadamente cuarenta metros de altura. Originalmente formaba parte de una mezquita que desapareció tras la reconquista cristiana de la ciudad.
Hoy es posible ascender por su estrecha escalera interior hasta una plataforma panorámica situada en la parte superior. Seguro que las vistas sobre los tejados de Eger son magníficas y permiten comprender mejor la estructura urbana de la ciudad, sin embargo, nosotros no pudimos subir. El motivo es que la entrada es de pago, pero solo se acepta efectivo, algo que no teníamos.
BAÑOS TERMALES DE EGER
Los baños termales forman parte inseparable de la cultura húngara. Gracias a la abundancia de aguas termales en todo el país, acudir a balnearios y complejos termales es una costumbre profundamente arraigada entre la población local.
Para muchos húngaros, los baños no son únicamente un lugar de ocio, sino también un espacio para el descanso, la salud y la socialización. En este artículo ya os hablamos de los mejores baños termales de Budapest.
Los baños termales de Eger combinan instalaciones modernas con piscinas históricas alimentadas por aguas minerales. El complejo dispone de varias piscinas exteriores e interiores con diferentes temperaturas y propiedades terapéuticas. Y os aseguro que, al menos en verano, parece que la mitad de la ciudad se concentra aquí.
Uno de sus principales atractivos es el baño turco, heredero directo de la época otomana. Sus espacios abovedados recuerdan a los tradicionales hammanes del Imperio otomano y ofrecen una experiencia diferente al resto de las instalaciones. Sin embargo, para visitar el baño turco requiere una entrada adicional, distinta de la entrada general a los baños termales.
Nosotros pasamos un par de horas de relax (aunque con mucha gente alrededor) en los baños termales de Eger.
VALLE DE LAS MUJERES HERMOSAS
A unos dos kilómetros del centro histórico se encuentra el Valle de las Mujeres Hermosas (Szépasszony-völgy), la zona vinícola más famosa que ver en Eger y una parada imprescindible para cualquier visitante.
El valle está formado por decenas de bodegas excavadas directamente en la roca volcánica, una característica que proporciona condiciones ideales para la conservación del vino. Muchas de estas bodegas llevan generaciones produciendo vino y permiten degustar sus productos directamente en el lugar de elaboración.
El vino más famoso de la región es el Egri Bikavér, conocido internacionalmente como “Sangre de Toro de Eger”. Se trata de un vino tinto elaborado a partir de varias variedades de uva y asociado a numerosas leyendas relacionadas con la defensa del castillo frente a los otomanos. También son muy apreciados los vinos blancos de la región, especialmente los elaborados con variedades locales y centroeuropeas.
Una de las grandes ventajas del valle es que las degustaciones siguen siendo muy económicas. En muchas bodegas una copa de vino cuesta entre 500 y 700 forintos, aunque las variedades más exclusivas pueden tener precios superiores.
El ambiente es especialmente agradable al final de la tarde, cuando tanto turistas como habitantes locales se reúnen para disfrutar de una copa de vino en uno de los rincones más característicos de Hungría.
Para llegar hasta el valle hay que andar unos treinta minutos, aunque también hay un trenecito que llega hasta aquí o se puede tomar un taxi. Nosotros degustamos varios caldos en un par de bodegas y la verdad es que nos lo pasamos bien.
Estos son los lugares más importantes que ver en Eger, una población muy atractiva y cuya visita supone una muy buena excursión de un día desde Budapest.
