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Trekking al Volcán Santa Ana y laguna de Coatepeque, en El Salvador

Trekking Volcán Santa Ana El Salvador

El trekking al volcán Santa Ana supone, sin lugar a dudas, uno de los mejores momentos de cualquier viaje por El Salvador.

Se trata de una excursión relativamente sencilla, accesible y tremendamente espectacular, que permite descubrir uno de los paisajes naturales más impresionantes del país. Además, su cercanía a la ciudad de Santa Ana hace que sea una visita muy fácil de encajar en cualquier itinerario.

El volcán se encuentra a poca distancia de la población de Santa Ana, la segunda ciudad más importante del país.

En este sentido, llegar hasta el punto donde se inicia el trekking resulta sorprendentemente sencillo, incluso utilizando transporte público. No es necesario disponer de coche propio ni contratar excursiones organizadas, lo que convierte esta experiencia en una opción ideal para viajeros independientes.

El volcán Santa Ana es conocido también por su nombre indígena, Ilamatepec, que en náhuatl significa “cerro del anciano”. Con una altura aproximada de 2.381 metros sobre el nivel del mar, es el volcán más alto de El Salvador.

A lo largo de su historia ha registrado varias erupciones, siendo la más reciente en el año 2005. En su cima alberga uno de sus mayores atractivos: un enorme cráter que guarda en su interior una espectacular laguna volcánica de aguas sulfúricas y tonalidades turquesas, visible únicamente tras completar la caminata.

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Se trata de una empresa española, con lo que la comunicación resulta fácil. Además, no hay que avanzar dinero en caso de requerir sus coberturas, que son muy buenas. 

CÓMO HACER EL TREKKING AL VOLCÁN SANTA ANA

Para realizar el trekking al volcán Santa Ana es obligatorio contratar un guía local. Esta normativa se aplica a todos los visitantes y tiene como objetivo principal garantizar la seguridad y el control del acceso al volcán.

Además, es imprescindible estar en el punto de inicio del sendero antes de las 11:00 de la mañana (allí estarán los guías esperando), ya que esa es la hora a la que asciende el último grupo del día. Llegar más tarde implica no poder realizar la subida.

Se puede llegar al inicio del trekking tanto en coche de alquiler como por libre en transporte público desde la ciudad de Santa Ana, que fue nuestra opción.

El autobús que sube hacia el volcán Santa Ana desde Santa Ana es el bus número 248, que realiza la ruta hacia Cerro Verde / Volcán Santa Ana. Este autobús sale normalmente desde la terminal de autobuses La Vencedora, situada en la Avenida Fray Felipe de Jesús, y es la opción que utilizan la mayoría de viajeros que visitan el volcán sin vehículo propio. El trayecto es sencillo y permite llegar con tiempo suficiente para unirse a los grupos de subida organizados.

El precio del trekking es muy económico. La entrada al sendero cuesta 3 dólares estadounidenses, a lo que hay que sumar 4 dólares correspondientes al guía obligatorio.

Una vez que el autobús llega al punto de inicio, se forman los distintos grupos que ascenderán al volcán. Casi todos los senderistas suben prácticamente al mismo tiempo, aunque cada grupo cuenta con su propio guía asignado.

 

NUESTRA EXPERIENCIA EN EL TREKKING AL VOLCÁN ILAMATEPEC

El sendero del volcán Santa Ana es único y está perfectamente marcado, por lo que no existe posibilidad de pérdida.

Se trata de una ruta sencilla, apta para la mayoría de personas, donde en ningún momento es necesario utilizar las manos para superar tramos técnicos o complicados.

Durante la subida, el guía realiza entre tres y cuatro paradas para reagrupar al conjunto. En nuestro caso, el grupo estaba formado por unas 30 personas. Aun así, la sensación general es que realmente no hay riesgo alguno ni posibilidad de desorientarse, ya que el camino es claro, amplio y muy transitado.

El inicio del trekking discurre por una zona más boscosa, con abundante vegetación y protegida del sol, lo que hace el arranque especialmente agradable. Sin embargo, conforme se gana altura, el sendero se va abriendo progresivamente y queda mucho más expuesto. Por este motivo, resulta una buena idea llevar protector solar, gorra y suficiente agua, especialmente en días despejados.

También veremos abundantes plantas de agave silvestre, algunas con su flor. El agave es la planta que en México origina el tequila y en Ecuador, el miske. Nos explican que florece una sola vez en la vida.

Durante buena parte del recorrido se disfrutan de vistas espectaculares del volcán Izalco, fácilmente reconocible por su cono casi perfecto. Este volcán alcanza una altura aproximada de 1.950 metros y fue conocido durante muchos años como el “Faro del Pacífico” debido a su intensa actividad volcánica. Su última erupción tuvo lugar en 1966, y hoy en día ofrece una imagen imponente que acompaña la subida al Santa Ana.

La ascensión hasta la cima nos llevó aproximadamente 1 hora y 20 minutos, a un ritmo muy lento. El tramo final fue especialmente pausado, sobre todo durante el último kilómetro, ya que coincidimos con varios grupos que estaban subiendo y bajando al mismo tiempo, lo que obligaba a detenerse con frecuencia.

Al llegar a la cumbre, el esfuerzo queda totalmente recompensado. Ante nosotros se abre el impresionante cráter del volcán, en cuyo interior se encuentra una espectacular laguna sulfúrica de intensos tonos turquesa. El contraste entre el color del agua, las paredes del cráter y el cielo crea una de las imágenes más impactantes que ver en El Salvador.

Es importante tener precaución al acercarse al borde del cráter. El precipicio desciende varios centenares de metros en vertical, y si hace frío o viento, como fue nuestro caso, conviene extremar las precauciones y no asomarse en exceso.

La bajada nos ocupó algo menos de una hora. En caso de haber accedido en autobús público, es fundamental tener en cuenta que este solo realiza el recorrido de regreso hasta Santa Ana en dos horarios habituales, aproximadamente a las 13:30 y a las 16:00, por lo que conviene planificar bien el descenso para no perder el transporte.

ALMUERZO EN LA LAGUNA DE COATEPEQUE

De regreso del volcán, la ruta pasa junto a la laguna de Coatepeque, por lo que una excelente idea es aprovechar para quedarse a comer en alguno de los sencillos restaurantes situados a lo largo del camino.

Basta con pedir al conductor del autobús que os deje bajar en el punto deseado.

La laguna de Coatepeque es una de las grandes joyas naturales de El Salvador. Se trata de una laguna de origen volcánico, formada en el cráter de un antiguo volcán, con una superficie aproximada de 25 kilómetros cuadrados. Sus aguas, de un intenso color azul, varían de tonalidad según la luz del día y las condiciones climáticas, creando un entorno de gran belleza.

Esta fue nuestra opción tras el trekking: nos apeamos del autobús a la altura del restaurante Blue Star (aquí está la localización), donde disfrutamos de un almuerzo sencillo pero delicioso. Allí tomamos unas pupusas antes de regresar tranquilamente a Santa Ana, poniendo el broche perfecto a una de las experiencias más memorables del país.

Yo creo que realizar la excursión al volcán Santa Ana y a la laguna Coatepeque supone uno de los mejores momentos del viaje a El Salvador, de manera que merece la pena que valoréis incluirlo en vuestra ruta si vais a visitar este país.

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