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WELLS, INGLATERRA. Visita al Palacio Episcopal y la Catedral de Wells.

La Catedral de Wells es uno de los más bonitos ejemplos del que es conocido como primer gótico de Inglaterra. Se trata de una catedral soberbia que se encuentra entre las más extraordinarias de todo el país y que ha motivado nuestra visita a esta población que dista sólo unos treinta kilómetros de Bristol, que ha sido la base elegida para visitar el sur oeste del Reino Unido.

Pero en Wells, que según reza algún panel que encontramos delante del templo es la ciudad más pequeña de Inglaterra, no sólo encontramos la catedral. En Wells encontramos también un precioso Palacio episcopal, adyacente a la catedral y que es otra visita imprescindible en esta pequeña ciudad.

Llegamos muy pronto a esta pequeña ciudad, por lo que antes de las 10 de la mañana nos plantamos en la plaza principal de Wells donde los miércoles se instal.la un mercado. Antes de entrar en el templo damos una vuelta por el mismo y aprovechamos para degustar algunos de los quesos de la región, como los Cheddar, y también varios embutidos.

CATEDRAL DE WELLS. UNA DE LAS CATEDRALES MÁS BONITAS DE INGLATERRA.

Una puerta de piedra con blasones en su fachada nos lleva justo hasta la explanada que queda delante del templo. Un marco ideal para poder empezar a explorar la fachada occidental de la catedral de Wells, que por cierto es la sede del obispado de Bath y Wells y que está dedicada a San Andrés.

Hay que decir que esta catedral se construyó durante tres siglos, a partir del 1175, por lo que se considera uno de los ejemplos más importantes del primer gótico inglés. Nada que ver, pues, con otros templos góticos que hemos visto en este viaje, como la también espléndida Abadía de Bath, que corresponde a un estilo mucho más evolucionado del gótico, conocido como gótico perpendicular.


La fachada nos muestra también notables diferencias con las catedrales góticas más conocidas de Francia o España, por ejemplo. Entre las diversas diferencias, destacan dos: primeramente, observamos en esta catedral que la anchura de la fachada es mayor que la altura; por otro lado, las dos torres laterales son mucho más bajas que en las catedrales del sur de Europa. Nada que ver, pues, con las catedrales de Amiens, París o Reims, por ejemplo, que son mucho más esbeltas. También hace diferente esta catedral el hecho de que las tres puertas de la fachada occidental son mucho menos elaboradas de lo que estamos acostumbrados a ver y que tampoco hay rosetón en esta fachada, como es habitual en las catedrales inspiradas en el modelo francés.

Lo que sí encontramos en esta fachada son una gran cantidad de estatuas, hasta 365, que representan reyes, santos y notables caballeros y que aunque ahora están desnudos de pintura habrían sido policromadas durante la Edad Media.

Se entra en la catedral por una puerta adyacente, no por ninguna de la fachada occidental y allí nos comentan la posibilidad de colaborar con una donación, a la vez que nos dan un folleto en castellano para poder seguir con la visita. También hay visitas guiadas en inglés.





Ahora sí que entramos al interior de la catedral de Wells donde quedamos admirados con su planta de tres naves, aunque a primera vista, nos parece un poco menos espectacular que la de Salisbury, que también hemos tenido la oportunidad de conocer .

La nave central, de tres pisos, con triforio y vidrieras termina con las clásicas bóvedas góticas, que ahora sí, recuerdan a las catedrales del sur de Europa, mucho menos elaboradas que las del gótico tardío o perpendicular como el de la abadía de Bath.

Cinco son los aspectos que más nos sorprenden y gustan del interior de la catedral de Wells. Primeramente, los cuatro arcos en tijera que parecen decorar los cuatro pilares del transepto y que mucha gente piensa, de manera errónea, que son modernos. Estos arcos en tijera, únicos en el mundo, fueron la solución que los maestros de obras encontraron en 1338, a fin de que el peso de la torre del transepto fuera soportable.

Un segundo aspecto que nos llama la atención es el bonito reloj astronómico, el segundo más antiguo de Europa y que nos recuerda lo que hay en la catedral de Estrasburgo que pudimos conocer durante nuestro viaje a Alsacia y la Selva Negra. Un carillón se pone en funcionamiento cada hora en punto, al tiempo que un muñeco que se encuentra en la misma pared toca los cuartos y las horas. Nos esperamos a que sean las 11 de la mañana para disfrutar del espectáculo. Luego, un cura nos invita a los asistente a hacer una breve oración. Nos sorprende encontrar a curas de sexo femenino dentro los templos, pero lo cierto es que la iglesia anglicana permite la ordenación sacerdotal de las mujeres.

También nos gusta especialmente la sala capitular, que en lugar de encontrarse como un anexo del claustro se encuentra subiendo un piso, a partir de una puerta en la pared norte de la catedral. Se trata de una preciosa sala capitular octogonal. Hemos accedido subiendo una desgastada escalera de piedra. En esta sala ya encontramos alguno de los elementos que típicos del gótico perpendicular, por lo que la única columna central aparece un auténtico bosque de nervios, como si fuera un paraguas o un árbol, que van a unirse con las nervaduras que provienen de los ángulos del octógono. Actualmente, la sala capitular sigue utilizándose los mismos menesteres que cuando fue construida: las reuniones de los canónigos para tratar temas de especial interés para la catedral.

Por último, antes de pasar al claustro, admiramos la capilla de la virgen, que se encuentra en la zona este de la catedral, el presbiterio, así como el hermoso coro de la iglesia, que está situado en el lugar más antiguo del templo.

Salimos de la iglesia dando una vuelta por el hermoso claustro, que puede recordar otros claustros góticos como el de la abadía de Maulbronn, por ejemplo. A la salida de la iglesia encontramos, como suele ser habitual en casi todos los templos de cierta importancia en Inglaterra, una tienda de recuerdos y un bar. La tienda de recuerdos la podemos encontrar, con más o menos frecuencia, en otras catedrales del sur de Europa, pero la verdad es que el tema del bar nos deja bastante perplejos. En algunas ocasiones, como en una iglesia de Salisbury, hemos llegado a encontrar el bar en la sacristía del templo e incluso, las mesas las tenía en el transepto norte. En otras iglesias también hemos encontrado una especie de nursery con juegos para entretener a los niños. En fin, que son costumbres que por poco habituales en nuestras latitudes, nos dejan bastante sorprendidos.



La manera más facil de llegar a Wells desde Bristol es tomar el autobús número 376 que parte de enfrente de la estación de ferrocarril de Temple Meads en Bristol. La duración del trayecto es de 50 minutos. Para visitar la Catedral del Wells se pide una donación que es voluntaria.

EL PALACIO EPISCOPAL DE WELLS, UNA VISITA SORPRENDENTEMENTE ROMÁNTICA

Una segunda visita que tenemos preparada a Wells es la del Palacio Episcopal que se encuentra en una situación adyacente a la catedral.

Lo primero que nos llama la atención es que se trata de un precioso recinto fortificado mediante unas murallas que rodean todo el perímetro de la propiedad. También hay un bonito cementerio donde nadan varios patos y cisnes. Entramos en el recinto por una preciosa puerta, la Gate House. A mano derecha queda la oficina de venta de entradas que hace también de tienda de recuerdos y cafetería.

El Palacio Episcopal de Wells es la sede de los obispos de Bath y Wells desde 1206 y data de principios de siglo XIII, cuando el primer obispo compartido por Bath y Wells recibió la autorización para construir una sede episcopal, pero de paso, también una reserva de ciervos.

Antes de pasear por los enormes jardines del palacio entramos a lo que queda de Palacio Episcopal y que es visitable, pues buena parte son dependencias recinto obispo actual y otra zona está en ruinas. Esto es así porque durante el siglo XIX el estado del palacio era bastante lamentable y el obispo de la época, Henry Law decidió derribar algunos muros del palacio para resaltar su aspecto de ruina romántica.

Entre las diversas galerías por donde paseamos destaca la principal, que parece hacer de comedor de honor y que está llena de retratos de obispos anteriores.

Salimos al jardín para entrar en la capilla episcopal privada, que data de finales del XIII y está edificada siguiendo los cánones del gótico. Destaca por su gran il • iluminación que entra por los enormes ventanales que hay a ambos lados. Durante la restauración de mediados del siglo XIX se utilizaron vidrieras de las iglesias abandonadas en Francia después de la revolución francesa.


Visitada la capilla nos dedicamos, ahora sí, a disfrutar del precioso jardín de catorce acres. Se trata de un conjunto de varios jardines con múltiples lagos, cascadas y muchas, muchísimas flores de diversas especies, pero que le dan un encanto realmente excepcional, con las ruinas del gran salón del Palacio Episcopal así como la Catedral de Wells al fondo.
Es esta una zona para degustar con tranquilidad, sin prisa, para disfrutar de los múltiples rincones que tiene el jardín.

La visita a las dependencias episcopales y el jardín dura aproximadamente una hora y nos parece ideal combinarla con la de la Catedral de Wells, una de las más bonitas de Inglaterra. A menudo se pasa de largo el Palacio Episcopal y hasta la Catedral de Wells. Pues, no. Vale la pena acercarse a Wells para disfrutar de una de las más bonitas catedrales de Inglaterra, pero también para visitar el Palacio Episcopal de Wells.








ENLACES DE INTERÉS.

Palacio Episcopal de Wells

Turismo Reino Unido

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