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CURAZAO. Playas y Patrimonio en la perla de las Antillas Holandesas.

patrimonio humanidadCurazao supone la segunda escala de nuestro Crucero Antillas Holandesas y Caribe Sur que estamos realizando a bordo del Monarch de Pullmantur y que nos permite conocer algunas pequeñas islas de bastante difícil acceso si no es mediante el disfrute de un crucero.

Y la verdad es que esperábamos especialmente este momento pues tendremos la oportunidad de conocer Willemstad, la capital de Curazao, una bella ciudad colonial que forma parte de la lista del Patrimonio de la Humanidad, así como alguna de las bonitas playas de blanca arena que se encuentran en las inmediaciones de la ciudad.

BREVE HISTORIA DE CURAZAO.

Antes de comentar cuáles son las visitas más importantes que ver en Curazao, quisiera aportar cuatro apuntes acerca de su historia. La isla de Curazao emergió del océano hace más de 100 millones de años y tiene un origen volcánico. Sus primeros habitantes, habrían sido los indios Caquetíos. No fue, al igual que el resto del Caribe, hasta hace poco más de 500 años cuando esta isla fue descubierta a ojos europeos. Fue Alonso de Ojeda, en 1499, el primer europeo que puso sus pies en Curazao. Como muchas otras colonizaciones por parte española, tampoco esta fue pacífica, pues la mayor parte de los indios capturados fueron tomados presos y esclavizados.

Sin embargo, a partir de 1634 son los holandeses quienes se hacen con la plaza tras derrotar a los ocupantes españoles y quienes transforman la isla en un centro comercial de importancia y, en especial, por lo que refiere al comercio de esclavos.

Los esclavos procedían de África y tras ser traídos a Curazao eran redistribuidos por todo el Caribe, aunque algunos de ellos se quedaban a trabajar en las plantaciones agrícolas de la isla. No fue hasta 1863 cuando se abolió el comercio de esclavos en las antiguas colonias holandesas.

La soberanía de las islas no ha permanecido siempre bajo órdenes holandesas. Los británicos se hicieron con Curaçao a principios de siglo XIX (aunque su singladura en Curazao duró pocos años) y durante la Segunda Guerra Mundial, nuevamente el Reino Unido y, posteriormente, Estados Unidos se hicieron con el control de la isla durante algún tiempo.

En cualquier caso, desde 1934 la autonomía de Curazao respecto a los Países Bajas ha aumentado paulatinamente, siendo prácticamente completa desde 1954 tanto para Curazao como para el resto de las denominadas Antillas Holandesas. Sin embargo, esta denominación de Antillas Holandesas fue abolida en 2010, cuando Curazao se convierte en un país independiente dentro del Reino de los Países Bajos. Exactamente la misma consideración que tienen Aruba, San Marteen y Holanda misma.

QUE VER EN CURAZAO. WILLEMSTAD. UN PASEO POR LA CAPITAL DEL PAÍS.

Willemstad es la capital de la isla y la ciudad más importante que ver en Curazao. Se trata de una bellísima población de carácter colonial que forma parte del Patrimonio de la Humanidad. Fue la posibilidad de visitar Willemstad uno de los motivos que nos hicieron elegir este crucero entre los varios que surcan el Mar Caribe. No es fácil visitar Curazao (ni barato) si no es a través de un crucero y tanto su capital como las playas cercanas a la misma son un atractivo francamente poderoso.


Nuestro crucero atraca en el puerto de Willemstad a las 8 de la mañana, de manera que antes de las 8.30 ya hemos desembarcado. El centro histórico se encuentra a menos de 10 minutos a pie del puerto de cruceros.

El casco antiguo de Willemstad se divide en 4 barrios: Otrobanda, Punda, Sharloo y Pietermaai. El primero de ellos, Otrobanda, se localiza antes de cruzar el puente de la reina Emma. En este barrio recorremos la pintoresca zona que es conocida como Kura Hulanda. Aquí ya podemos observar las características viviendas de dos o tres pisos, pintados de vivos colores, y que son la seña de identidad de la ciudad. Todas ellas rememoran las viviendas y construcciones que podrían encontrarse en muchos de los barrios de las distintas ciudades holandesas, lugar de procedencia de los colonos que las habitaban. Casi todas estas viviendas fueron construidas a mediados del siglo XIX y forman parte del bonito legado neerlandés en Willemstad, capital de Curazao. La mayoría de estas construcciones son, ahora mismo, sede de bancos, hoteles con encanto o apartamentos para alquilar. Algunas de ellas siguen siendo viviendas particulares, aunque su precio es francamente elevado.





Tras visitar Otrobanda tomamos camino al famoso puente de la Reina Emma. Se trata de un puente peatonal que se abre cada vez que alguna gran embarcación pide paso.

Al otro lado del puente encontramos el más bello de los barrios de Willemstad, Punda. La fachada de Handelskade que se asoma al Sint Annabaai, el profundo canal que divide en dos la capital de Curazao, es lo más llamativo de toda la ciudad. Sin embargo, deberemos esperar a la tarde para tener el sol de espaldas y poder disfrutar en plenitud de las distintas construcciones de vivos colores que convierten a esta ciudad en una de las más pintorescas del Caribe. Es esta la zona más antigua de la capital y es conocida como “La Amsterdam del Caribe”. Más allá de esta primera fachada que da al canal, vale la pena disfrutar también de la calle Breedestraat, igualmente con el mismo tipo de construcciones y que nos lleva directamente hasta el Wilhelmina Park. Allí se localiza el Fort Amsterdam, con su reluciente fachada en color crema, el más importante de los 765 monumentos declarados patrimonio nacional y que le han valido a la ciudad ser incluida dentro de la lista del Patrimonio de la Humanidad.

Otros edificios de interés en Punda son la vieja Sinagoga, una de las más antiguas de América y que presta sus servicios de forma ininterrumpida desde 1732, o de Tempel, que fue una bonita iglesia. Pasamos también por el mercado flotante, que se localiza en Waaigat. Las pequeñas embarcaciones de madera varadas en este puerto sirven de vivienda a los comerciantes del mercado. La mercancía llega diariamente desde Venezuela, que dista poco más de 50 kilómetros de Curazao.









Un pequeño puente de estilo holandés nos lleva hasta el barrio de Sharloo, que era el viejo barrio judío sefardí. Muchos de aquellos judíos procedían de familias acaudaladas. Es por ello que encontramos aquí preciosas viviendas, pintadas también de vivos colores, de dos pisos la mayoría de las veces y más amplias que altas casi siempre, además de tener un propio jardín que suele estar cerrado por una verja. Casi de forma invariable, a la pequeña mansión suele accederse tras superar una escalera, a veces doble.

Algunas de estas construcciones son hoy sedes de bancos u otras grandes empresas y corporaciones, aunque otras lo son de museos u otras oficinas gubernamentales. También algunas embajadas, como la representación diplomática de Holanda se encuentran en esta larga hilera de preciosas mansiones que supone Sharloo, particularmente en lo que refiere a Sharlooweg, la calle más bella del barrio.






Tras visitar Sharloo tomamos nuevamente dirección sud hasta llegar a Pietermaai, el último de los barrios que visitaremos en Willemstad, capital de Curazao. Se trata de un barrio menos glamuroso que el anterior, pero donde encontramos también un buen número de construcciones protegidas, pintadas también en vivos colores y que han sido trasformadas en pequeños hoteles con encanto, cafés y restaurantes. La Catedral es el edificio que más llama la atención aquí, pintada también en color crema y que es el edificio más alto entre los de origen colonial. Se trata de una construcción consagrada el 1882. Por desgracia, no podemos visitar su interior por encontrarse cerrada.

Retomamos dirección oeste para cerrar el recorrido casi circular por el centro histórico de Willemstad, hasta llegar, nuevamente hasta el puente de la Reina Emma.




La destilería del famoso licor de Curazao tiene su sede en la isla, aunque algo alejado de la capital. Es de visita gratuita. Tras visitar Willemstad, contratamos un tour (en la capital) que nos llevó a varias de las localizaciones más importantes que ver en Curazao, como la Bahía de los Españoles y la destilería, y que nos dejó, finalmente, en Mambo Beach.

PLAYAS DE CURAZAO. EL CARIBE EN ESTADO PURO.

Tras visitar Willemstad, capital de Curazao, es momento de tomar rumbo a alguna de las playas de prístinas aguas que se encuentran repartidas en la isla. Desde luego, alguna playa hay que ver en Curazao antes de volver al crucero. Nos decantamos por una de las más cercanas a Willemstad que es, además, una de las más populares. Se llama Mambo Beach y se encuentra a poco más de 6 kilómetros de la capital, justo al lado del famoso Sea Aquarium donde se ofrecen espectáculos de delfines y también, sesiones para dar de comer a tiburones y leones. Bañarse con los cetáceos también forma parte de las actividades ofertadas por el Sea Aquarium.

Mambo Beach se trata de un conjunto de 4 o 5 playas contiguas de blancas arenas y transparentes aguas. De nuevo, como ya hemos podido disfrutar en este viaje por el caribe son varias las tonalidades de azul que podemos encontrar en la misma playa.
Mientras Isa tumba su toalla en la arena (somos de utilizar poco las tumbonas), Marc y yo exploramos el conjunto de playas. Al poco tiempo, no dudamos en tomar nuestro equipo de buceo para explorar el fondo marino y disfrutar de una bonita sesión de snorkel, habida cuenta de la belleza del fondo marítimo.

Y entre explorar el mar, disfrutar de los baños de sol y unos cuantos paseos por las distintas playas de la zona nos acaban pasando volando las más de dos horas que pasamos en Mambo Beach. Una zona, por cierto, llena de servicios, de manera que quien desea disfrutar de su caipirinha o su margarita solo tiene que solicitarlo en alguno de los locales del complejo.





La verdad es que el crucero nos está dando la oportunidad de combinar bellas playas caribeñas con algunas de las más fascinantes poblaciones coloniales de América, como Cartagena de Indias o Willemstaad, incluidas ambas dentro de la lista del Patrimonio de la Humanidad.

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