Icono del sitio Mil Viatges

ELVAS. Visita a la ciudad fortificada de Portugal.

patrimonio humanidadVisitar Elvas era una de nuestras prioridades durante nuestro viaje a Extremadura y al Alentejo. La ciudad portuguesa, fronteriza con España, forma parte del Patrimonio de la Humanidad gracias al excelente sistema defensivo en forma de murallas, fosos y fuertes que se remontan a más de mil años de antigüedad.

Además, se puede aprovechar la misma jornada para visitar Évora, también en el Alentejo portugués, y que está muy cerquita de Elvas.

En realidad, este sistema defensivo de Elvas data ya de tiempos de la dominación árabe (siglo IX), cuando una primera muralla rodeaba la antigua alcazaba. Desde el Castillo de Elvas, en la cima del pequeño montículo que domina la población será fácil distinguir esta primera muralla, así como las tres siguientes líneas defensivas, que corresponden a los siglos XII, XIV y XVII.

Pero hay más fortificaciones que ver en Elvas, pues la visita no se limita al centro histórico de la población si no también a algunos de los fuertes que la rodean, como el Fuerte de Santa Lucía o el Fuerte da Graça.

QUÉ VER EN ELVAS.

FUERTE DE SANTA LUCÍA

Antes de acercarnos hasta el centro histórico de la población paramos en el Fuerte de Santa Lucía, pues procedentes de Mérida, nos viene de camino.

Es esta una de las más esplendorosas fortificaciones militares europeas, construida durante los tiempos de las Guerras de Restauración Portuguesa, en el siglo XVII. El fuerte de Santa Lucía se encuentra situado en un pequeño montículo a un par de kilómetros de Elvas. Los mejores arquitectos militares del momento diseñaron el enorme baluarte de forma estrellada (también el Fuerte da Graça lo es). Sin embargo, para nuestra tristeza encontramos la fortaleza cerrada aunque teníamos entendido que abrían a las 10 de la mañana y nuestro reloj marca ya las diez y cuarto.

Nos tenemos que conformar en visualizar el aspecto exterior de la fortificación así como su puerta de entrada y disfrutar de las bonitas vistas que de la ciudad de Elvas se tienen desde el montículo, pese a que el día está demasiado nublado.

CENTRO HISTÓRICO DE ELVAS.

Retomamos el camino para acercarnos hasta el centro histórico de Elvas. Entramos en coche superando las distintas puertas de entrada a las diversas murallas más o menos concéntricas que suponen uno de los recintos mejor fortificados del mundo. Aparcamos finalmente justo detrás de la Antigua Se, hoy Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.

Justo enfrente de la gran iglesia que domina el centro de Elvas se encuentra la más bella plaza de la ciudad, la Plaza de la República. Allí se encuentra la oficina de turismo donde nos entregan un mapa, unos folletos y nos indican porqué hemos encontrado cerrado el fuerte de Santa Lucía: ni más ni menos que porque en Portugal hay una hora menos que en España y nosotros no los hemos tenido en cuenta.


Empezamos nuestra visita al centro histórico entrando a la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Se trata de un diseño de Francisco de Arruda, el mismo arquitecto al que se debe el Acueducto da Amoreira que tendremos la oportunidad de visitar posteriormente. Se trata de un edificio de fachada bastante particular, aunque según nuestras guías corresponde al estilo manuelino. Estos rasgos los podemos encontrar en el interior y en alguna puerta lateral del templo. Sin embargo, dista bastante de los majestuosos edificios manuelinos que podemos encontrar al visitar Lisboa, como el Monasterio de los Jerónimos, por ejemplo. La iglesia tuvo el título de catedral hasta 1881.






Justo detrás de la antigua catedral encontramos la bella iglesia de las Dominicas. Aunque se trata de un templo de pequeñas dimensiones, la capilla principal bien vale una visita. Se trata de un templo del siglo XVI de estilo renacentista. Su planta octogonal destaca por el uso del azulejo, que en este caso no solamente decora las paredes de la iglesia (como en muchos de los templos portugueses) si no la práctica totalidad del edificio, cúpula incluida. Una sorprendente maravilla.



Pasamos bajo un arco que corresponde a la situación donde se encontraba la muralla de la antigua alcazaba árabe para llegar hasta el Castillo de Elvas, que corresponde a la época de dominación árabe y que debió ser conquistado hasta dos veces antes de que la ciudad de Elvas pasara a ser, definitivamente, territorio cristiano.

A poco más de cinco minutos a pie encontramos el tranquilo Cementerio de los Ingleses que recibe este nombre por ser aquí donde recibieron sepultura algunos oficiales ingleses que lucharon junto al bando portugués durante las guerras napoleónicas. El lugar es un remanso de paz dentro de una población que, en realidad, parece serlo toda ella.


La siguiente iglesia que visitamos, ya la última en esta zona más alta de la ciudad, es la de la Orden Tercera de San Francisco. Este templo, de principios del siglo XVIII, se debe ya a los tiempos de esplendor del barroco como podemos observar en su preciosa capilla principal, un auténtico prodigio de este estilo. El estupendo retablo está recubierto, como es preceptivo, de pan de oro. Sin duda esta es una de las iglesias que hay que ver en Elvas.

Durante nuestra visita a la ciudad nos damos cuenta que el blanco es el color con que están pintadas la gran mayoría de edificaciones, a menudo con su parte más baja de color amarillo. Sin embargo, esto no es Centroeuropa, de manera que no es difícil percatarse que buena parte de las construcciones tienen las paredes francamente desconchadas. Elvas es una ciudad preciosa pero no se trata de un museo al aire libre. La ciudad está viva y parte de su encanto reside en esta maravillosa imperfección.

Volvemos a la Plaza de la República para hacer un pequeño descanso en uno de los varios minúsculos cafés que en ella encontramos. Tras el breve reposo retomamos el camino para visitar alguna iglesia más. Primero, la de la Misericordia, menos interesante; y posteriormente, el la del Convento de Santo Domingo, que es otro de los monumentos que hay que ver en Elvas.

El convento es un edificio del siglo XIII y su iglesia, la mayor de toda la ciudad. Aunque la modificada fachada corresponde al estilo barroco, en el interior podemos observar que, al menos la parte correspondiente a la cabecera, corresponde al gótico imperante durante el siglo XIII. En esta iglesia de tres naves con capillas laterales quedamos maravillados con su precioso órgano con base de madera, la majestuosidad de la bases de mármol de las columnas que separan las tres naves y la belleza, una vez más, de los azulejos que decoran la parte más inferior de las paredes laterales y que nos cuentan la vida de Santo Domingo.


ACUEDUCTO DE AMOREIRA

Otro de los monumentos que hay que ver en Elvas es, sin duda, el extraordinario Acueducto de Amoreira, que también forma parte de la lista del patrimonio de la humanidad. Hasta 843 arcadas forman el acueducto de Amoreira que tiene una longitud de más de ocho kilómetros. El diseñador de esta auténtica obra de arte de la historia de la ingeniería es Francisco de Arruda. Varios problemas, entre los que se encontraban los presupuestarios, dieron lugar a diversos retrasos en la finalización de la obra. En realidad, el acueducto fue iniciado en 1537 y debió ser suspendido en su ejecución el 1547, no siendo hasta 1571 cuando pudieron reanudarse los trabajos.

Las aguas no llegaron hasta el centro de la ciudad hasta 1620, es decir, tras más de ochenta años del inicio del proyecto.

Podemos observar el acueducto de Amoreira desde uno de los miradores que encontramos en el sistema de fortificaciones de la ciudad de Elvas y posteriormente, pasamos bajo sus arcos de camino a nuestro último destino en esta población: el Fuerte da Graça.

FUERTE DA GRAÇA.

Como comenté, el sistema defensivo de Elvas está formado no solamente por el conjuntos de murallas fortificadas que rodean la ciudad medieval, si no también por varias fortificaciones exteriores.

Otra de ellas es el Fuerte da Graça, otra bella fortificación que, al igual que la de Santa Lucia, está diseñada en forma de estrella y que se encuentra en una pequeña colina a pocos kilómetros del centro histórico. Es este el último de los monumentos que hay que ver en Elvas y que, esta vez sí, encontramos abierto.

El fuerte data de la segunda mitad del siglo XVIII. Se trata de una fortificación realmente impactante, con un sistema de murallas y baluartes que nos lo hace suponer francamente inexpugnable. En el centro de la fortificación llama la atención una construcción. Se trata de la conocida como Casa del Gobernador, que recuerda a un pequeño palacete barroco. Desde lo alto se divisa una vista enorme, aunque el día no nos acompaña en absoluto.




Con la visita al Fuerte da Graça termina nuestra visita a Elvas, una de las más bellas ciudades del Alentejo y que vale mucho la pena visitar si se recorre esta bella zona de la península ibérica.

Suscríbete al blog


Puedes darte de baja en cualquier momento haciendo clic en el enlace al pie de página de nuestros correos electrónicos. Para obtener información sobre nuestras prácticas de privacidad, visita nuestro sitio web.

Usamos Mailchimp como nuestra plataforma de newsletters. Al hacer clic a continuación para suscribirte, aceptas que tu información será transferida a Mailchimp para su procesamiento. Obtén más información sobre las prácticas de privacidad de Mailchimp aquí.

Salir de la versión móvil