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Que ver en Évora en 1 día. Un paseo por una bella ciudad del Alentejo.

patrimonio humanidadÉvora, una ciudad mediana en el Alentejo portugués, supone una de las visites más interesantes que se pueden hacer desde Extremadura (o desde Lisboa). Aprovechando nuestra estancia en Mérida, dedicamos una jornada entera a la visita de esta región portuguesa. Escaso tiempo, qué duda cabe. Pero suficiente para poder visitar Elvas (fronteriza con España) y Évora, a una hora escasa de la anterior, en dirección Lisboa.

Visitar Évora, con uno de los centros históricos más compactos de Portugal, es realmente interesante. Hay que tener en cuenta que su trazado ha sido incluido por la Unesco, en la lista del Patrimonio de la Humanidad.

Además, podéis realizar la visita de la mano de un free tour en español, realmente muy interesate.


Hay bastante que ver en Évora y en sus alrededores, de manera que hubiera sido interesante poder disfrutar de un día entera para recorrerla. Y es que en pocos kilómetros a la redonda, encontramos algunos de los vestigios neolíticos más interesantes de Europa, como el Crómlech de los Almendros (cuya importancia se sitúa a la altura del Stonehenge) o el Dolmen de Aguiar. Sin embargo, aunque acercarnos al Crómlech era uno de nuestros objetivos, el tiempo se nos tiró encima y finalmente, no pudimos visitarlo.

Como en otras de las poblaciones visitadas en el Alentejo y en Extramadura, también los romanos ocuparon aquí la ciudad, como lo muestran algunos de los monumentos más importantes que hay que ver en Évora. En esta época, Évora recibe el título de municipio y el nombre de Ebora Liberalitas Julia. Al igual que otros municipios extremeños y del Alentejo, Évora pasó a manos visigodas y árabes, siendo a mediados del siglo XII cuando la plaza es ocupada por las tropas cristianas. La ciudad prospera hasta convertirse en la segunda más importante de todo el reino portugués, a mediados del siglo XVI. A esta época de esplendor corresponden algunos de los edificios más importantes que hay que ver en Évora y en concreto a varias iglesias y conventos que fueron edificados a partir de finales del siglo XII.

La Universidad de Évora tuvo una importancia capital en el florecimiento de la ciudad. Sin embargo, tras la expulsión de los jesuitas en 1759, la Universidad fue clausurada, resultando un duro golpe para la que era la segunda ciudad portuguesa en importancia.

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Durante nuestro recorrido por el centro histórico de la ciudad podremos descubrir, en esta fría y lluviosa tarde de enero, algunas de las iglesias, conventos, plazas y edificaciones más importantes que hay que ver en Évora. Iniciaremos nuestra visita en la colina donde se encuentra el Templo Romano de Évora y, posteriormente, iremos bajando hasta la plaza del Giraldo, para terminar saliendo a la ciudad extramuros en busca del precioso acueducto medieval.

QUÉ VER EN ÉVORA EN 1 DÍA.

TEMPLO ROMANO DE ÉVORA

Dejamos el coche en la pequeña colina que se alza en medio de Évora y donde se encuentra el más importante vestigio romano que hay que ver en Évora. Se trata de un templo del siglo I, es decir, correspondiente a la primera época de ocupación romana. Curiosamente el templo formó parte, durante muchos años, del viejo matadero municipal hasta que en 1871 fue restaurado. El templo se encontraba en lo que era el foro de Ebora Liberalitas Julia y habría tenido funciones de culto imperial, aunque a menudo es conocido como Templo de Diana.

El Templo Romano de Évora está edificado sobre un pódium de granito. Se trataba de un templo hexástilo (es decir con 6 columnas en su pórtico, hoy desaparecidas). Sin embargo, aún se mantienen de pie catorce columnas que nos dan fe de la belleza que debió tener el templo en su momento. Si bien el fuste de las columnas está realizado en granito, tanto en las bases como en los capiteles corintios se utilizó mármol de Estremoz.


BIBLIOTECA PÚBLICA DE ÉVORA

Un edificio que casi nos pasa desapercibido y del que no teníamos noticias nos proporciona una de las mejores sorpresas del viaje. La biblioteca pública de Évora se encuentra a escasos metros del Templo Romano, en la colina que domina la población. Se trata de una construcción del 1805.

Está considerada una de las bibliotecas con un mayor patrimonio de todo el país, incluyéndose 664 incunables y más de 6000 libros del siglo XVI. Sin embargo, nosotros nos quedamos con la belleza de las dos salas de lectura que tenemos la oportunidad de recorrer y que están llenas de estudiantes de la cercana Universidad. El edificio de la Biblioteca es anterior a la fundación de la misma, pues data de mediados del siglo XVII.

Más allá de la historia de la biblioteca os dejo algunas fotos de la misma.


CATEDRAL DE SANTA MARÍA

Con aspecto de fortaleza, como muchas de las catedrales portuguesas, la Catedral de Évora es el templo medieval más importante de los que hay que ver en Évora. Se trata de un templo construido a partir de principios del siglo XIV en un momento de transición entre el románico tardío y el gótico. Dedicada a Santa María hay que destacar su cimborrio gótico, el bello pórtico esculpido y el claustro.

Parte de la decoración interior corresponde ya a una época bastante posterior, como atestigua el precioso retablo de la Capilla Mayor, una de las obras más importantes del barroco portugués.



PRAÇA DO GIRALDO

Si bien en la época romana, el foro se encontraba en la suave colina que domina la ciudad, ya en época medieval, el centro histórico se desplazó a lo que hoy es la plaza do Giraldo, que en el siglo XIII recibía el nombre de Plaza Grande.

En medio de la plaza destaca la fuente Henriquiña, de 1571, que sustituyó la original del 1537 y que era la encargada de recibir el agua que el acueducto Água da Prata traía al centro de la ciudad.

La Praça do Giraldo es la más amplia de la ciudad y su verdadero centro neurálgico. Parte de la plaza se encuentra porticada, siendo aquí un buen lugar para tomar un café y algún pastel en alguna de las múltiples pastelerías que jalonan el centro histórico de Évora. Los pasteles, por cierto, nos recuerdan mucho a los pastéis de Belem típicos de Lisboa. Aprovechamos para acercanos a la Oficina de Turismo, que nos proporciona unos mapas de la población.


IGLESIA DE SAN FRANCISCO Y CAPILLA DE LOS HUESOS.

Si desde la Praça do Girardo tomamos dirección sur buscando la Rua da República enseguida nos encontraremos enfrente de la Iglesia de San Francisco.

Se trata de la iglesia del convento homónimo que data de principios del siglo XVI. El convento tiene también su importancia histórica pues aquí se instaló la corte de Alfonso V durante sus estancias en Évora. La iglesia también fue la sede de la boda real entre Pedro I con Constanza Manuel de Villena. El estilo del templo es gótico manuelino, como corresponde a la época, aunque con muchos retoques posteriores. Buena parte de los retablos de las capillas laterales, sin embargo, corresponden a una época posterior, como dan fe de ello su estilo eminentemente barroco. El más bello de todos los retablos corresponden a la capilla de la Orden Tercera de San Francisco de la Penitencia, donde el barroco se muestra en todo su esplendor.

Pero probablemente sea la adyacente Capilla de los Huesos (para entrar a ella hay que salir de la iglesia y rodearla) lo más interesante de la iglesia y uno de los monumentos más importantes que hay que ver en Evora. En esta capilla encontramos miles de huesos procedentes de la iglesia del convento pero también de otros cementerios de la ciudad. La construcción de la capilla obedece al deseo de tres frailes franciscanos del siglo XVI que diseñaron el espacio a modo de reflexión acerca de la brevedad de la vida humana. En algún sentido nos ha recordado el osario de Kutná Hora, en la República Checa, aunque aquél es más macabro si cabe.


ACUEDUCTO DE ÉVORA

Es curioso porque en este viaje a Extremadura y Alentejo hemos tenido la oportunidad de conocer hasta tres acueductos: el de Mérida, el de Elvas y este de Évora. El acueducto Água da Prata (Agua de Plata) tiene una longitud total de 19 kilómetros y aunque en su trayecto intramuros se han conservado algunos de sus arcos, donde mejor se puede apreciar la belleza de esta construcción es saliendo a la ciudad extramuros por la Porta da Lagoa. La verdad es que la vista del acueducto desde esta zona adyacente a las murallas me parece ciertamente espectacular.

Se trata de una obra de ingeniería medieval pues se construyó a partir de 1533 en época de Juan III. Sin embargo, se sabe de la existencia de un acueducto anterior, de época romana, del que el actual tomó su recorrido. El agua procedente de las fuentes de Divor recorrió por primera vez el trayecto completo el 29 de marzo de 1537, llegando a la fuente existente en la Plaza do Giraldo que, por desgracia, no es la original.

Y con la visita del acueducto termina nuestro recorrido por la ciudad y que ha pasado por los monumentos y plazas más importantes que hay que ver en Évora. Más allá de ellos, Évora es un buen lugar para pasear sin prisas para poder disfrutar de este centro histórico que forma parte del Patrimonio de la Humanidad.

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