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TEMPLO DE SEGESTA, SICILIA. Visita al templo y al teatro de Segesta.

Templo de Segesta

El Teatro de Segesta, en el noroeste de Sicilia, ha supuesto una de nuestras últimas visitas del viaje a Sicilia. Una ruta, por cierto, que ha sido densísima en historia y, particularmente, en ruinas griegas y romanas, con emplazamientos de la importancia de Selinunte, Agrigento, Taormina o la maravillosa Villa Romana del Casale, con sus extraordinarios mosaicos romanos.

Algo más de una hora tardamos en desplazarnos desde Palermo, donde hemos pasado la noche, hasta el parque arqueológico de Segesta.

BREVÍSIMO REPASO HISTÓRICO DE SEGESTA

En este viaje, ya hemos visto como los griegos procedentes del continente fueron colonizando y estableciéndose en distintas zonas de esta isla de Sicilia. Conjuntamente con la actual península italiana, la zona era conocida como Magna Grecia.

En algunas ocasiones, los colonos se establecieron donde no había población alguna. En otras, se asentaron donde ya existían otros pueblos establecidos. Este podría haber sido el caso de Segesta, puesto que parece que desde la Edad de Bronce habría sido colonizada por los élimos, un pueblo de probable origen anatolio. No se sabe con exactitud acerca de la llegada a Segesta de los jónicos. Pero según parece, la población fue helenizándose con el paso de los siglos, particularmente a partir de los siglos VIII y VII aC.

Se sabe también de la rivalidad, ya en época helénica, de Segesta con distintas poblaciones de origen griego. Y en particular, con Selinunte, con quien mantuvo sangrantes enfrentamientos. Ya en el siglo III aC, Segesta habría sido asediada por los cartaginenses. Sin embargo, con la colaboración de Roma, Segesta conservo parte de sus prebendas. Con la llegada del Imperio, la ciudad sufriría una definitiva decadencia que la llevó a no ser más que un recuerdo del pasado tras la llegada de las tropas sarracenas a Sicilia.

LA VISITA A SEGESTA. EL TEMPLO DE SEGESTA.

No debe esperarse de Segesta un parque arqueológico de la importancia del Valle de los Templos de Agrigento. El yacimiento no forma parte, ni tan solo, de la lista del Patrimonio de la Humanidad, a diferencia del parque arqueológico griego de Siracusa o el ya mencionado de Agrigento. Sin embargo, sí que merece una parada ya de vuelta a Trapani, donde tenemos que tomar el vuelo de regreso.

Un precioso templo griego es la estrella del parque arqueológico de Segesta. Se trata de un templo de orden dórico de tipo períptero, como la mayoría de los que hemos tenido la oportunidad de ver estos días en Sicilia y con seis columnas en su fachada principal (hexástilo) por catorce en la lateral. Es decir, en total dispone de un perímetro de 36 columnas. Está construido encima de un basamento de 21 x 56 metros. Aunque el templo en cuestión está situado en una pequeña cima (el monte Barbaro), más lo está, todavía, el teatro griego que visitaremos posteriormente y desde donde obtendremos las que quizá son las vistas más bellas del templo de Segesta.

Las columnas del templo de Segesta, labradas en piedra porosa, no lucen tanto como las marmóreas de otros templos. Además, su fuste no está estriado. Sin embargo, la extraordinaria conservación del templo de Segesta lo convierte en uno de los más bellos de la Magna Grecia.

El templo dataría de finales de siglo V aC (probablemente, sobre el 420 aC). Sin embargo, jamás fue completado. El arquitrabe, el friso con los triglifos (pero sin metopas) y el frontón sí que están completos, pero no el tejado ni el tímpano que debía adornar el frontón.
Damos un buen rodeo antes de emprender el pequeño trayecto hasta el teatro.

EL TEATRO DE SEGESTA

Tras visitar el Templo de Segesta es momento de subir hasta la cima de la colina donde se ubica el teatro. Existe un autobús que hace el trayecto (algo menos de dos kilómetros de subida) cada cierto tiempo. Un autobús, por cierto, que no debe disponer de aire acondicionado habida cuenta de que lleva todas las ventanas, e incluso la puerta, abiertas. Es de pago. Muchos visitantes emprendemos la subida a pie. En parte, siguiendo la carretera y en parte, tomando los distintos atajos que acortan las cerradas curvas. Llegamos a la cima de la colina en unos 20 minutos. Algo sudorosos pero contentos para alcanzar el bello, aunque mucho más simple que otros que hemos visitado, teatro griego de Segesta.

Además, durante la subida, se disfruta de unas esplendorosas vistas sobre el Templo de Segesta.

El teatro de Segesta, goza de una situación privilegiada. La vista, que se pierde en el horizonte, parece no tener fin. La cávea está dividida en 7 cunes y debió tener unas 20 filas que albergarían unos 3000 espectadores. Como tantas otras veces, el teatro de Segesta se beneficia del pendiente natural de la ladera donde está construida.

Ya os digo, un teatro de dimensiones más bien humildes, pero desde el que se goza de unas vistas de impacto. La visita del teatro no nos lleva más que unos minutos, de manera que tras hacer las fotos pertinentes tomamos el mismo camino por donde hemos subido, a fin de regresar al coche.

Ya os digo, sin tratarse de un yacimiento de la categoría del parque arqueológico de Agrigento, merece la pena parar unos minutos en Segesta, para visitar tanto su bello y conservado templo griego, como el teatro.


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