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Qué ver en AMIENS, FRANCIA. Más allá de su magnífica Catedral.

patrimonio humanidadAmiens, capital de la región histórica francesa de la Picardía, es una ciudad que ofrece mucho más de lo que esperas. Hemos llegado a Amiens por la mañana dispuestos a conocer una de las más maravillosas catedrales góticas jamás construidas y nos acostamos después de haber descubierto una ciudad de lo más interesante, muy agradable de recorrer a pie y especialmente relajante, con un buen número de zonas verdes protegidas como os contaré.

En este post os relataré los principales lugares que hay que ver en Amiens en 1 día, una ciudad de la que se sabe ya de su existencia desde la época galo-romana. Es aquel momento, Amiens era conocida con el nombre de Samarobriva. Aunque poco o nada se conserva de aquellos tiempos, se sabe que Samarobriva fue una población de bastante importancia, dada su estratégica situación en una zona de paso de las rutas que se dirigían al norte de Francia.

LA COUR 26. Este Bed and Breakfast cercano al centro histórico (10 minutos de la Catedral) está llevado con un enorme sentido de la hospitalidad y tiene una de las mejores notas en booking (9.3). Las habitaciones no son muy amplias pero están decoradas con mucho gusto. La misma dueña prepara cada mañana un delicioso desayuno. Podéis ver los precios o reservar en este enlace.


QUÉ VER EN AMIENS EN 1 DÍA

CATEDRAL DE AMIENS

Todo recorrido por Amiens debe empezar por la Catedral de Notre-Dame. No solo estamos hablando del monumento más importante que hay que ver en Amiens si no de una de las más importantes catedrales góticas construidas jamás.

Solo por visitar la Catedral de Notre-Dame, que forma parte de la lista del Patrimonio de la Humanidad, ya estaría justificada la visita a la ciudad. Se trata de una de las últimas catedrales de estilo gótico clásico. Ya desde la misma fachada, nos recuerda a la Catedral de Notre Dame París. Sin embargo, este templo tiene una particularidad, y es que fue alzado en un tiempo relativamente corto. En solo 50 años se completó esta maravilla, de manera que podemos observar aquí una uniformidad estilística poco habitual entre las catedrales europeas construidas durante la edad media.

La Catedral de Notre Dame fue iniciada sobre el año 1220 y tiene una planta de cruz latina. La fachada occidental esta diseñada en estilo clásico con tres fabulosos pórticos, la galería de los reyes, el tremendo rosetón y dos monumentales torres que, por cierto, son asimétricas. Hay que regresar por la tarde para comprobar como el sol parece irradiar vida en esta maravillosa fachada.

De las tres grandes portadas, la central está dedicada a Jesús y las otras dos, a San Fermín y a la Virgen María. San Fermín fue quien introdujo el cristianismo en la Picardia, la región donde se asienta Amiens. Sin embargo, el motivo de construcción de la catedral no fue otro que el de albergar el cráneo de San Juan Bautista traído de las cruzadas. Ni que decir que con esta reliquia, la catedral de Amiens se convirtió en uno de los lugares de peregrinación más importantes para el cristianismo.

El interior de la Catedral de Amiens sorprende por sus medidas. Una longitud de 147 metros, un transepto de más de 70 y una altura que, con 42 metros, supera a la mismísima Notre Dame de París.

Recorremos esta iglesia maravillándonos con algunas de las obras de arte que alberga, como el sepulcro en bronce del obispo Fouilloy, quien mandó erigirla, el curioso laberinto de 234 metros de longitud trazado en las baldosas del suelo justo a nivel del transepto o unos preciosos altorelieves que narran la vida de San Fermín y que se localizan en el coro de la iglesia.






CASA DE JULIO VERNE

Julio Verne, uno de los más famosos escritores de todos los tiempos, se casó con una viuda de Amiens y, tras vivir unos años con ella en París, acabó trasladándose a esta ciudad donde residió los últimos 18 años de su vida.

Convenientemente restaurada y con la ayuda de una audioguía en español, la visita a la Maison Julio Verne supone un repaso a la vida y obra de esta figura clave de la literatura. La planta baja de esta vivienda de tres pisos está acondicionada recordando el momento en que los Verne hacían uso de ella. Julio Verne, que procedía de familia bien, enseguida disfrutó de una carrera literaria exitosa, lo que le permitió alcanzar un bastante elevado tren de vida. La Maison Verne es testigo de ello: una vivienda amplia y una decoración y mobiliario de acuerdo a su estatus social.

En los pisos superiores, se recrean momentos importantes de la vida de Verne, como el despacho de su editor, al que Verne se mantuvo fiel durante toda su vida. El espacio, que está perfectamente museizado, también se encarga de recordar la relación de Julio Verne con el cine. Sus novelas, que han sido traducidas a más de 80 idiomas, han dado pie a más de 300 versiones cinematográficas. La verdad es que la Casa de Julio Verne es uno de los lugares que hay que ver en Amiens.



BEFFROI

Sabía que la Catedral de Amiens formaba parte de la lista del Patrimonio de la Humanidad. Pero desconocía que un segundo monumento también forma parte de esta preciada lista. Se trata del Beffroi, el campanario civil de la población que junto a otros muchos campanarios civiles de Francia y Bélgica están declarados Patrimonio de la Humanidad. Se trata, en este caso, de uno de los más bajos Beffroi que hemos tenido la oportunidad de visitar. Nada que ver con los de Mons o Brujas, por ejemplo, que son mucho más esbeltos.

El actual campanario es el tercero existente en esta misma localización. En su interior descubrimos un curioso óculo que llega hasta el último piso. Fue abierto a raíz de que la primera campana se rompiese y se tuviera que subir hasta arriba desde el interior del edificio. Como no puede ser de otra manera, las vistas desde lo alto merecen mucho la pena.



LA PEQUEÑA VENECIA

¿Cuántas pequeñas Venecia debe haber en el mundo? Ya hemos hablado de ello en un artículo donde desglosábamos algunas de las ciudades con canales que hemos tenido la oportunidad de visitar. Y lo cierto es que desconocíamos de esta pequeña Venecia de Amiens. Y merece muchísimo la pena.

Se trata de un pequeño barrio, el Saint-Leu, surcado por un buen número de canales. La verdad es que es un lugar extremadamente tranquilo. Al menos así ha sido durante mi visita. Las distintas viviendas se asientan en las orillas de los canales en cuestión y forman un conjunto de lo más armónico y pintoresco. También encontramos aquí un viejo molino así como algunas de las dependencias de la Universidad de Amiens, que está repartida por toda la ciudad. El Barrio de Saint-Leu es, desde luego, otro de los lugares que hay que ver en Amiens.




LOS HORTILLONNAGES DE AMIENS.

No solo no había oído hablar jamás de los Hortillonnages de Amiens si no que ni tan siquiera sabía de la existencia de esta palabra. Lo cierto es que parece que no tiene una traducción concreta al español, aunque puesto que deriva del latín hortus (huerto) y se sitúan en una zona de marismas, hay quien los ha bautizado como los Jardines Flotantes de Amiens.

Se trata, en cualquier caso, de otra zona extremadamente relajante de esta ciudad de Amiens que en general nos parece, la verdad, bastante tranquila. Aquí encontraremos más de 65 kilómetros de canales distribuidos en una área de unas 300 hectáreas.

Muchas de estas superficies están cultivadas aunque muchas otras han sido convertidas en zonas de recreo o residenciales. En cualquier caso, se trata de una zona extremadamente protegida donde durante nuestro paseo no dejaremos de oír el sonido de los múltiples pájaros que anidan en los hortillonages. Ellos, junto a las distintas aves acuáticas, parecen ser los auténticos amos de una zona especialmente querida por los lugareños.

Los paseos por los hortillonages se realizan a bordo de unas embarcaciones alargadas, aptas para unos 10 o 12 visitantes, muy silenciosas. La verdad es que el paseo es extremadamente relajante y merece mucho la pena.

Mientras disfrutamos del paseo en el barquito, de unos 45 minutos de duración, podemos observar como otros lo hacen a pie por los distintos senderos que transcurren paralelos a algunos canales.



PARQUE DE SAN PEDRO

El parque de Saint Pierre es el de mayor tamaño entre las superficies verdes de Amiens y se sitúa entre los Hortillonanges y el Barrio de Saint-Leu del que ya hemos hablado. La verdad es que regresando del paseo en barca por los Hortillonagges merece la pena dar una vueltecilla por este parque repleto de zonas lacustres y senderos varios por donde los lugareños gustan de pasear.

Es esta, además, una zona donde los jóvenes de Amiens se acercan para practicar deporte en las distintas canchas que se distribuyen por todo el parque, o para correr por los varios senderos del mismo.


Con el Parque de San Pedro termino esta relación de los principales lugares y monumentos que hay que ver en Amiens. Aunque no son los únicos. Durante el paseo por Amiens nos topamos con otros muchos edificios de interés como el neoclásico Palacio de Justicia, el precioso ayuntamiento o Hotel de Ville, el curioso reloj Dewailly, obra de Emile de Ricquier y localizado a escasa distancia de la Catedral o el rico Museo de la Picardie, que ya no tenemos tiempo de visitar y que cuenta entre sus fondos artísticos con obras de artistas de la talla de El Greco, Miró, Ribera, Hals o Courbet.


Igualmente curioso nos parece el bonito edificio del circo. Se trata de una instalación de obra, cuyo diseño corrió a cargo también de Emile de Ricquier, y que lleva el nombre del hijo adoptivo más célebre de Amiens: Jules Verne. Fue construido a finales del 1889 y se trata de una instalación municipal.


Amiens nos ha atrapado. Hemos llegado a la ciudad en busca de una maravillosa catedral y nos hemos encontrado con una población de muchísimo interés y con un segundo lugar incluido dentro de la lista del Patrimonio Mundial. Hay mucho que ver en Amiens. No os la perdáis.

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