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Visitar el Mount Saint Michel: guía completa para organizar la visita

Visitar Mount Saint Michel

Si estás preparando un viaje por el noroeste de Francia, visitar el Mount Saint Michel es una experiencia absolutamente imprescindible. Aunque administrativamente pertenece a Normandía, su ubicación, a escasos kilómetros de la frontera con Bretaña, hace que muchísimos viajeros lo incluyan en una ruta por esta región.

Nosotros lo visitamos durante nuestra ruta en coche de 5 días por Bretaña, ya que apenas supone un pequeño desvío y es, sin duda, uno de los lugares más espectaculares de Francia.

Su silueta elevándose sobre una inmensa bahía, las mareas más grandes de Europa continental y una abadía medieval coronando la roca convierten este lugar en una visita inolvidable.

En esta guía encontrarás toda la información necesaria para visitar el Mount Saint Michel: cómo llegar, dónde aparcar, cuánto cuesta la visita, un poco de historia y qué ver tanto en la villa medieval como en su impresionante abadía.

CÓMO VISITAR EL MOUNT SAINT MICHEL: INFORMACIÓN PRÁCTICA

CÓMO LLEGAR AL MOUNT SAINT MICHEL

El Mount Saint Michel se encuentra en el departamento francés de La Mancha (Normandía), a unos 55 kilómetros de Saint-Malo, 60 kilómetros de Rennes y aproximadamente 360 kilómetros de París.

Si viajas en coche, llegar resulta muy sencillo gracias a la buena señalización desde las principales carreteras de Bretaña y Normandía. Desde Rennes se tarda alrededor de una hora y desde Saint-Malo unos 50 minutos.

También puede visitarse en transporte público. Existen trenes hasta Pontorson, desde donde un autobús lanzadera conecta con el complejo del Mount Saint Michel. Desde París también es posible llegar en tren de alta velocidad hasta Rennes o Dol-de-Bretagne y continuar en autobús. Desde Rennes y Saint-Malo hay autobuses turísticos en verano.

Por último, comentar que también hay excursiones organizadas desde París, con guía en español, para que te olvides de todo.

El acceso en vehículo privado hasta la isla está restringido para preservar el entorno declarado Patrimonio de la Humanidad. Todos los visitantes deben dejar el coche en el gran aparcamiento situado a unos 2,5 kilómetros del monte.

Desde allí existen dos opciones para llegar:

Nosotros optamos por ir caminando a la ida (que tienes el Mount Saint Michel de frante) y regresar con el shuttle a la vuelta.

PRECIO DEL APARCAMIENTO

Los precios son un poco confusos y van variando. En el momento de nuestra visita al Mount Saint Michel, esta era la política tarifaria:

Lo que sí es gratuita es la lanzadera desde el aparcamiento.

PRECIO PARA VISITAR EL MOUNT SAINT MICHEL

La entrada a la villa medieval, las calles, las murallas y la mayor parte del recinto es completamente gratuita.

Solo es necesario pagar para acceder a la Abadía. El precio de la entrada general es de aproximadamente 16 € por adulto, con descuentos para jóvenes y gratuidad para menores de 18 años y ciudadanos de la Unión Europea menores de 26 años.

Conviene reservar la entrada con antelación durante los meses de verano para evitar largas colas.

BREVE HISTORIA DEL MOUNT SAINT MICHEL

La historia del Mount Saint Michel comenzó en el año 708, cuando, según la tradición, el arcángel San Miguel se apareció en varias ocasiones al obispo Aubert de Avranches y le pidió construir un santuario sobre el islote rocoso. Aquel pequeño oratorio acabaría convirtiéndose en uno de los grandes centros de peregrinación de la Europa medieval.

Durante los siglos X y XI se estableció una importante comunidad benedictina que inició la construcción de una gran abadía románica. Gracias a las numerosas donaciones de reyes, nobles y peregrinos, el monasterio fue creciendo hasta convertirse en uno de los conjuntos religiosos más importantes de Francia.

La estratégica posición del monte también le otorgó un enorme valor militar. Durante la Guerra de los Cien Años resistió todos los asedios ingleses y nunca llegó a ser conquistado, convirtiéndose en un poderoso símbolo del reino francés.

Tras la Revolución Francesa, la abadía fue clausurada y transformada en prisión durante varias décadas. A finales del siglo XIX comenzó una profunda restauración que devolvió al monumento su antiguo esplendor. En 1979 fue inscrito como Patrimonio Mundial por la UNESCO y actualmente recibe más de tres millones de visitantes al año.

LA VISITA AL MOUNT SAINT MICHEL

La visita al Mount Saint Michel se divide en el recorrido por la villa medieval y lo que es la visita a la abadía (que como dije, es de pago).

RECORRER LA VILLA MEDIEVAL

La visita comienza atravesando la Puerta del Rey, protegida por antiguas fortificaciones, para adentrarse en una de las villas medievales mejor conservadas de Francia.

Sus estrechas calles empedradas ascienden entre antiguas casas de granito y numerosas viviendas con entramado de madera, que hoy albergan restaurantes, pequeños hoteles, museos y tiendas de recuerdos.

Nos llamó la atención que los precios de varios de los restaurantes (especialmente, las creperías), no resultaban nada caros, teniendo en cuenta que estamos en uno de los lugares más turísticos de Europa. Nosotros comimos bien y bien de precios en la crepería La Sirène, situada en la calle principal de la villa medieval (Grande Rue, subiendo a mano izquierda).

Aunque la calle principal concentra la mayor parte de los visitantes, merece la pena desviarse por los callejones secundarios para descubrir rincones mucho más tranquilos. A medida que se asciende aparecen pequeños patios, antiguas viviendas medievales y magníficas panorámicas sobre la inmensa bahía.

Otro de los grandes atractivos son las murallas, que rodean gran parte del monte y permiten contemplar el extraordinario paisaje de arenas y mareas que cambia completamente de aspecto a lo largo del día. Si la marea está baja, la bahía parece casi infinita; cuando sube, el monte recupera su carácter de isla, ofreciendo una de las imágenes más famosas de Francia.

Durante la visita también pueden verse edificios históricos como la iglesia parroquial de Saint-Pierre, dedicada a los habitantes del monte, varios antiguos almacenes y posadas medievales que recuerdan la intensa actividad comercial y de peregrinación que existía durante la Edad Media.

LA ABADÍA DEL MOUNT SAINT MICHEL

La auténtica joya del conjunto es la Abadía del Mount Saint Michel, situada en la parte más elevada de la roca. El recorrido se realiza mediante un itinerario perfectamente señalizado que suele durar entre una hora y una hora y media.

La iglesia abacial constituye el núcleo espiritual del monasterio. La primera iglesia comenzó a construirse a comienzos del siglo XI, sobre la cima de la roca, lo que obligó a levantar enormes criptas y estructuras de apoyo para sostener el edificio.

Conserva buena parte de su nave románica, caracterizada por su sobriedad y robustez, mientras que el coro fue completamente reconstruido en estilo gótico flamígero entre 1450 y 1521, tras el derrumbe del antiguo coro románico.

A lo largo de la visita se recorren las grandes salas monásticas, como el refectorio, donde los monjes compartían las comidas en silencio; la sala de los Caballeros, destinada al trabajo intelectual; la iglesia abacial; la impresionante cripta de los Grandes Pilares y diferentes estancias construidas sobre enormes estructuras de piedra que permitieron levantar el monasterio sobre una cima tan escarpada.

Uno de los espacios más bellos es el claustro gótico, un lugar de extraordinaria elegancia formado por dos hileras de finas columnas que crean un armonioso juego de perspectivas. Desde aquí se obtienen además algunas de las mejores vistas sobre la bahía.

La visita finaliza descendiendo por las distintas dependencias del monasterio mientras se comprende cómo, durante siglos, este lugar funcionó simultáneamente como centro religioso, fortaleza militar y destino de peregrinación para miles de fieles procedentes de toda Europa.

LAS VISTAS DEL MOUNT SAINT MICHEL DESDE LOS MEANDROS

Uno de los lugares más espectaculares para contemplar el Mount Saint Michel no se encuentra dentro de la propia isla, sino en los meandros, situados a unos 2.5 kilómetros al este del monte.

Desde aquí se obtiene la imagen más icónica del monumento: la silueta de la abadía elevándose sobre la roca, rodeada por la inmensa bahía y enmarcada por las curvas que dibuja lo que es un riachuelo antes de desembocar en el mar. Eso sí, en verano el riachuelo está seco.

Os dejo la dirección en Google Maps. Decir que el shuttle bus que se dirige al Mount Saint Michel desde la pasarela tiene una parada justo en el punto donde empieza el sendero que lleva a los meandros (aproximadamente 1 km de sendero).

Además de las vistas, es habitual encontrar rebaños de las famosas ovejas de prado salado (prés-salés), que pastan libremente en estos terrenos periódicamente inundados por las mareas.

ALGUNOS CONSEJOS PARA VISITAR EL MOUNT SAINT MICHEL

Algunas cosas a tener en cuenta si vais a visitar el Mount Saint Michel:

Con su extraordinaria silueta, su fascinante historia y uno de los conjuntos monumentales más espectaculares de Europa, visitar el Mount Saint Michel es una de esas experiencias que permanecen para siempre en la memoria y que, sin duda, merece ocupar un lugar destacado en cualquier ruta por Bretaña y Normandía.

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