Icono del sitio Mil Viatges

CASA BATLLÓ. La residencia más bella del modernismo en Barcelona.

patrimonio humanidadLa Casa Batlló es uno de los mejores edificios modernistas de Barcelona, en competencia directa con las también extraordinarias Casa Milà (la Pedrera) y Casa Lleó i Morera. La Casa Batlló forma parte, además, del conjunto de edificios modernistas obra de Antoni Gaudí en Barcelona, que están declarados Patrimonio de la Humanidad, hecho que la sitúa como una de las visitas indispensables de la ciudad de Barcelona.

La Casa Batlló se encuentra situada en pleno Paseo de Gracia, y en concreto en la conocida como Manzana de la Discordia (como la ya comentada Casa Lleó i Morera, obra de Lluís Doménech i Montaner y como la Casa Amatller, obra insigne del tercer arquitecto modernista en importancia, Josep Puig i Cadafalch).

No es casualidad que buena parte de las grandes construcciones modernistas de principios de siglo XX se construyeran en el Paseo de Gracia. Con el cambio de siglo, las familias burguesas de la Barcelona decimonónica fueron dejando, paulatinamente, sus mansiones ubicadas en los bastante insalubres barrios del Raval o el Gótico (curiosamente, no fue así en el caso del gran mecenas de Gaudí, Eusebi Güell, que se hizo construir su palacete, el Palau Güell, en el Raval barcelonés). De este modo, el Paseo de Gracia se convirtió desde finales del siglo XIX en el nuevo lugar de moda para las acaudaladas familias barcelonesas, disputándose las mejores ubicaciones posibles, esquinas incluidas (como en los casos de la Casa Lleó i Morera y la Pedrera).

Curiosamente la Casa Batlló no se trata de una construcción de novo, si no que se trata de la remodelación llevada a término por Antoni Gaudí de una construcción realizada en 1875. Este hecho, se repite también para las casas Lleó i Morera y Amatller.

En este post te mostramos los 20 lugares más importantes que hay que ver en Barcelona. Una guía con los monumentos imprescindibles de Barcelona.

CASA BATLLÓ: LA FACHADA MÁS ORIGINAL DEL MODERNISMO.

En el momento de emprender el proyecto, Antoni Gaudí, se encontraba en un momento de máxima plenitud artística, siendo considerado ya por aquél entonces como el gran arquitecto del momento, no solo a nivel local, si no también europeo.

Es un momento en que Gaudí exige, prácticamente, poder disfrutar de una casi completa libertad artística para desarrollar sus proyectos, hecho que le lleva a crear algunas de las construcciones más extraordinarias de la historia de la arquitectura, como la propia Casa Batlló o la Pedrera. De ninguna otra forma se podría entender una fachada como la de la Casa Batlló, decorada con columnas que recuerdan estructuras óseas (por lo que en algún momento, la Casa Batlló fue conocida como la Casa de los Huesos), con balcones decorados con barandillas en forma de antifaz (realizados con hierro fundido pero pintados con carbonato de plomo para evitar la oxidación) y una original disposición de la fachada ciertamente ondulada y revestida del famoso trencadís que obtenía gracias a la colocación de pequeños pedacitos de cristales de colores, que terminaron por convertirse en una de las marcas de la casa.

Se explica, que para construir la Casa Batlló, el insigne arquitecto no realizó plano alguno, si no únicamente una serie de maquetas de yeso, que iba modelando y cambiando a su antojo, para desconcierto de los artesanos y trabajadores que debían llevar a término la obra que la mente de Gaudí imaginaba.

La tribuna del piso principal es uno de los elementos más extraordinarios de la fachada. Una tribuna que supuso una auténtica revolución arquitectónica, pero también decorativa, con sus ocho columnas de diseño óseo que sustentan los enormes ventanales, decorados por vidrieras, en la parte superior policromadas.

La cerámica vidriada que cubre la bóveda con que se culmina la fachada de la Casa Batlló es también otro de los signos distintivos de la obra. El diseño, que recuerda el dragón, nos retrotrae a uno de los elementos más comunes del imaginario gaudiniano. Así mismo, también encontramos una curiosa torre que se culmina con la clásica cruz de cuatro brazos, típica de la obra gaudiniana, como podemos encontrar también la Sagrada Familia o en la Torre Bellesguard. Nación (el dragón, símbolo de Catalunya) y religión (la cruz, como símbolo del cristianismo), una vez más en la obra de Gaudí.

VISITA AL INTERIOR DE LA CASA BATLLÓ.

Escudriñados los secretos de la fachada de la Casa Batlló es momento de pasar a visitarla. Para ello, tras pasar el control de entrada, nos entregan una videoguia que tiene la particularidad de disponer de una gran pantalla. El original sistema de esta videoguía consiste en que al enfocar con ella cada rincón de la casa, a medida que la vamos visitando, en la pantalla se visualiza como era la decoración original de la vivienda. Un sistema realmente interesante y que, la verdad, no recordamos de otras visitas.


En el interior de la Casa Batlló siguen los fastos de la linea curva vistos ya en la fachada. Parece como si Gaudí se hubiera valido de una sola norma: todo es válido excepto la linea recta. Ya la maravillosa escalera que se abre en el mismísimo vestíbulo de entrada nos manda un primer aviso: esta vivienda es excepcional, nada aquí es común y todo está hecho para el absoluto deleite del propietario.

El pasamanos, un prodigio de belleza, pero también de ergonomía, la balaustrada de madera asemejando un dragón (una vez más), los originales y redondeados ventanales que se abren en el mismo vestíbulo. La vista no se cansa se tanta belleza. Y menos aún, al abrirse dicha escalera al piso principal. Probablemente sea éste el piso más excepcional de la Casa Batlló, pues al fin y al cabo, era el destinado a la familia como vivienda.

El propio Gaudí fue el encargado del diseño de los 400 metros cuadrados de este piso principal. No solo en lo que hace referencia a la arquitectura, si no también a la decoración. Una primera antecámara o recibidor se abre a la estancia que hacía las veces de despacho del señor Batlló y donde destaca una preciosa chimenea situada en una concavidad en forma de seta, que incluye dos bancos a ambos lados, que recuerdan los festejadores que encontramos en los ventanales de otros edificios. Pero esta primera estancia se abre a la más bella de todas, el extraordinario salón principal donde la tribuna en forma de enormes ventanales decorados con vidrieras de colores para tamizar la luz, que se abre al Paseo de Gracia, se lleva todas las miradas. Quizá sea ésta, una de las estancias más bellas de todo el modernismo catalán.





A través de la videoguia podemos conocer la decoración original de la estancia, donde destacaba un oratorio con un retablo de la Sagrada Familia, obra de Josep Llimona, que hoy se conserva en la cripta del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia).


En la parte posterior del este piso principal podemos disfrutar del enorme y precioso comedor, otra estancia soberbia, donde las curvas toman nuevamente las riendas de la obra, aunque esta vez sí que encontramos una doble columna de formas rectas, que se sitúa justo enfrente de la puerta de acceso al patio posterior del edificio. Este comedor está pintado semejando el característico trencadís gaudiniano, aunque esta vez, dibujado a pincel. Los enormes ventanales que se abren al patio posterior, así como las distintas puertas que se encuentran a ambos lados del comedor, sí que recuperan la curva, así como la preciosista decoración modernista.

Salimos al bello patio posterior de la Casa Batlló, de 230 metros cuadrados. Aunque las jardineras decoradas con trencadís sí que son obra de Gaudí, el suelo no es el original, pues el pavimento original se deterioró. La fachada posterior del edificio, como no podría ser de otra forma, es mucho más sobria que la anterior, aunque sigue siendo de una elegancia que la hace incomparable a la fachada posterior de la colindante casa Amatller. Esta fachada posterior esta rematada por un bello friso decorado también con trencadís.
Visitada la planta principal de la Casa Batlló es hora de subir hasta la azotea de la misma. Aunque es posible utilizar un ascensor, lo realmente bello es subir a través de la escalera situada en un patio de luces, decorado de manera espléndida por multitud de baldosas azuladas que van ganando en intensidad a menuda que se suben pisos.

La luminosidad de este patio de luces es realmente espléndido y uno de los puntos más bellos de la Casa Batlló. Ciertamente, le da una personalidad que la hace única entre las viviendas modernistas de Barcelona.

A medida que subimos pisos vamos observando que en cada rellano se encontraban las distintas viviendas dedicada al alquiler. Era bastante habitual en aquella época que los dueños se quedaran viviendo en el principal mientras destinaban el resto de pisos al alquiler de los mismos. Con las rentas adquiridas podían sufragar parte de los gastos que suponía vivir en una construcción de esta índole. Es este un hecho recurrente en varias de las construcciones modernistas de la época, como por ejemplo, en la casa Milà (la Pedrera), donde aún ahora, varios de los pisos continúan en régimen de alquiler.



En la última planta encontramos el desván que era usado por los habitantes de los distintos pisos. Es una zona dedicada a servicios, con lavaderos y tenderos, pero no exento de interés. La estructura de esta planta es ciertamente peculiar, pues está formada por decenas de arcos catenarios construidos en ladrillos, pero revestidos en blanco yeso.

No es la única ocasión en que Gaudí utiliza la solución de los arcos catenarios. Un ejemplo (quizá poco conocido por ser una construcción no abierta a las visitas públicas) lo encontramos en el Colegio de las Teresianas, también en Barcelona, donde la sucesión de arcos catenarios, también enyesados, se encuentran en los pasillos que rodean el patio interior. Gaudí utilizó, igualmente, la solución de los arcos catenarios para el diseño de puertas, como en el Palau Güell, en el propio Colegio de las Teresianas, o incluso en la buhardilla de la Pedrera, que al igual que en la Casa Batlló, tiene una segunda función como aislante térmico.








AZOTEA DE LA CASA BATLLÓ

Finalmente, llegamos hasta otro de los puntos más interesantes de la Casa Batlló: la Azotea. Nuevamente, Gaudí da rienda suelta a su imaginación. Como se puede comprobar también en la Casa Milà, en la Torre Bellesguard o en el Palau Güell, la azotea supone uno de los retos más importantes en la concepción arquitectónica de un edificio. El propio Gaudí se llevaba las manos a la cabeza cuando al subirse a las azoteas de sus edificios comprobaba la extrema funcionalidad con nulo sentido estético de los edificios que rodeaban al suyo propio.


Desde luego, la azotea debía servir para dar salida a los humos generados en el edificio, así como para airear el mismo. Sin embargo, la funcionalidad no debía estar reñida con la estética, de manera que una vez más, Gaudí diseña un conjunto de 4 grupos de preciosas chimeneas (hasta 27 chimeneas se encuentran en la azotea de la casa Batlló), utilizando la técnica del trencadís, con vidrio y cerámica, así como una suerte de bóveda para rematar el edificio con una solución espectacular que toma la forma de un dragón y que, como hemos dicho, es visible desde el mismo Paseo de Gracia.


CASA BATLLÓ. Editorial Triangle Books. Juan José Lahuerta, Pere Vivas y Ricard Pla. Una guía en formato de libro de bolsillo que nos explica con profundidad la historia de la construcción de la Casa Batlló y el contexto histórico en que hay que situarla, así como todos los detalles arquitectónicos de la fenomenal obra de Gaudí. Fachada, vestíbulo, buhardilla, plantas nobles y azoteas son explicados con todo detalle. El libro se acompaña de una extraordinaria selección fotográfica. Un libro necesario para comprender la genial obra de Gaudí.

También desde la azotea es especialmente visible la pequeña cúpula en forma de ajo que se culmina por la característica cruz de cuatro brazos gaudiniana.

Así termina nuestra visita a la Casa Batlló de Barcelona, una de las obras cumbre del Modernismo Catalán y que debería suponer una visita indispensable para cualquier viajero que visite Barcelona.

Suscríbete al blog


Puedes darte de baja en cualquier momento haciendo clic en el enlace al pie de página de nuestros correos electrónicos. Para obtener información sobre nuestras prácticas de privacidad, visita nuestro sitio web.

Usamos Mailchimp como nuestra plataforma de newsletters. Al hacer clic a continuación para suscribirte, aceptas que tu información será transferida a Mailchimp para su procesamiento. Obtén más información sobre las prácticas de privacidad de Mailchimp aquí.

Salir de la versión móvil