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Qué ver en Bardejov, Eslovaquia. Visita al Skansen de Bardejov Spa.

Bardejov ha sido nuestro siguiente destino en nuestro veraniego viaje en coche a Eslovaquia. Bardejov es una pequeña población, de no más de 35.000 habitantes, situada al noreste del país, que ha sido incluida en la lista del Patrimonio de la Humanidad por disponer de un compacto y precioso centro histórico cuyo epicentro hay que encontrarlo en la maravillosa Plaza del Ayuntamiento o Radnice Namestie.

Además de conocer los lugares y monumentos que ver en Bardejov, sin embargo, también nos acercaremos hasta la adyacente Bardejov Kupele o Bardejov Spa, una importante estación balnearia repleta de hoteles que tienen en el poder medicinal de las aguas de este lugar, su verdadera razón de ser. En Bardejov Spa visitaremos el que es el Museo Etnológico al Aire Libre más importante que ver en Eslovaquia.

Parece que la historia de Bardejov se remonta a más de un milenio, pues ya allá por el siglo X habría existido un asentamiento en esta localización, que los tártaros se habrían encargado de arrasar en el siglo XIII.

Sin embargo, los sajones repoblaron el lugar y la ciudad prosperó hasta convertirse en una ciudad más o menos importante a partir del siglo XIV. Algunos de los edificios que hay que ver en Bardejov se deben a aquellos siglos de mayor florecimiento, cuando la ciudad fue amurallada (algunos de sus bastiones han resistido al paso de los siglos) y varias de sus iglesias alzadas. El ayuntamiento que se alza en medio de la plaza, por ejemplo, es de principios del XVI; y la más importante iglesia que ver en Bardejov, San Egidia, de 1415.

VIAJE A ESLOVAQUIA. ALGUNOS RECURSOS Y ENLACES PRÁCTICOS.

QUE VER EN BARDEJOV.

Bardejov, en cualquier caso, es una población pequeña, y cuyo núcleo histórico es verdaderamente limitado y casi centrado en su Plaza del Ayuntamiento. Le dedicaremos unas dos horas y media, incluyendo una parada para un rápido almuerzo.

Llegamos a Bardejov tras visitar el Castillo de Spis y haber realizado una breve parada en una de las mejores iglesias de madera de Eslovaquia, en Hervatov. Hemos dejado el coche en un parking que queda por fuera de lo que un día fueron las murallas de la ciudad.

De camino a la Plaza del Ayuntamiento nos cruzamos con un par de bastiones que han llegado a nuestros tiempos, conocidos como el Bastión de la Escuela y el Bastión del Monasterio. Éste último situado junto a la iglesia-monasterio de San Juan Bautista.


Sin embargo, en no más de cinco minutos, porque el centro histórico de Bardejov es verdaderamente pequeño, llegamos a la Plaza del Ayuntamiento o Radnice Namestie, el lugar más importante que ver en Bardejov. Parece mentida que una población tan pequeña dispusiera de una plaza tan deslumbrante. Es alargada, como casi todas las plazas centrales de las poblaciones eslovacas, y en su perímetro encontramos decenas de edificios señoriales, pintados en distintos tonos pasteles, casi todos compuestos de planta baja y primer piso y cerrados con una techumbre a dos aguas. Casi todas las edificaciones corresponden al periodo renacentista, aunque algunas son algo anteriores. En las fachadas de alguna de las edificaciones, aunque las menos veces, se pintaron frescos que han llegado en perfecto estado a nuestros tiempos.

Justo en el centro de la plaza se alza el Antiguo Ayuntamiento, que da nombre a la plaza. Fue erigido en estilo gótico a partir de 1505, aunque en el lado norte destaca una escalera añadida en periodo y estilo renacentista. En la actualidad es la sede del museo municipal, que no tenemos tiempo de visitar.

Sin embargo, sí que visitamos la más bella de las iglesias que hay que ver en Bardejov y que cierra uno de los lados cortos de la Plaza del Ayuntamiento. Me refiero a la maravillosa iglesia gótica de Santa Egidia, del siglo XV aunque restaurada a finales del siglo XIX después de que un incendio se la llevara casi por delante. La verdad es que el interior es una maravilla. Particularmente gracias al conjunto de once retablos tardogóticos policromados (el del altar mayor, neogótico). Imprescindible subir también a la Torre de la Iglesia de Santa Égida. El esfuerzo merece la pena porque las vistas de toda la Plaza del Ayuntamiento (y en realidad de toda la ciudad) resultan esplendorosas.

 

Antes de buscar un lugar donde comer, nos dirigimos hacia el más bello de los bastiones de Bardejov, la Dolna Brana, que era también la puerta meridional de la ciudad y que ha sido remodelada con bastante acierto. Una pena, sin embargo, que gran parte de las murallas no hayan resistido al paso de tiempo. Fue la propia población de Bardejov quien las demolió a fin de expandirse más allá del centro histórico medieval.

EL MUSEO AL AIRE LIBRE DE BARDEJOV YBARDJOV SPA

Tras comer en la misma plaza del Ayuntamiento de Bardejov nos dirigimos a Bardejov Kupele o Bradejov Spa, una población balnearia separada únicamente unos cinco kilómetros de Bardejov.

Las cualidades medicinales atribuidas a las aguas de Bardejov Kupele trajeron la prosperidad a partir del siglo XIX. Al calor de los cada vez más numerosos viajeros que hasta aquí llegaron, muchos de ellos ilustres, se abrieron más y más establecimientos balnearios. Muchos de ellos siguen prestando sus servicios en la actualidad, pues Bardejov Spa sigue manteniendo la estupenda fama ganada hace ya casi un par de siglos.

Entre los más ilustres viajeros llegados hasta aquí para disfrutar de los balnearios y de los tratamientos que ofrecían, encontramos a la Emperatriz Sisí, Isabel de Baviera, como ya aprendimos durante nuestro viaje a Austria, que era especialmente amante de todo lo que hacía referencia al culto al cuerpo y a los placeres de la vida y más bien poco proclive a dedicar muchas horas a sus obligaciones como consorte real. Pues bien, hasta aquí llego para disfrutar de los placeres de la población, como también lo hicieron Alejandro I de Rusia o María Luisa, esposa de Napoleón.

Damos un rápido paseo por la población, donde destacan establecimientos como el bello hotel Astoria, donde se está celebrando un concierto de música clásica bastante concurrido cuando paseamos por la población.

Sin embargo, lo que nos ha llevado hasta aquí es su Museo al aire libre. Se trata del típico skansen o museo etnológico que recoge construcciones de distintas partes del país que han sido traídas a este espacio de Bardejov. De los varios skansen existentes en Eslovaquia este es, según parece, el más antiguo e importante.

Y la verdad que lo disfrutamos mucho más otros skansen que hemos visitado en otras latitudes. Entre otras cosas, porque la mayoría de graneros y viviendas de campo aquí transportadas están abiertas al público (muy a menudo nos hemos encontrado con que la mayoría de las edificaciones de los skansen permanecen cerradas) y porque, además, se trata de un espacio bastante recogido y fácil de recorrer en un paseo de aproximadamente una hora.

Lo que más abundan aquí, como decía, son viviendas familiares de campo, traídas de distintas regiones. Se trata de construcciones humildes, casi siempre de madera aunque a veces con ayuda de adobe también, aunque en algunos caso se trata de viviendas algo más holgadas y con distintas habitaciones. Algunas de las construcciones nos recuedan las que hemos conocido al visitar Vlkolinec.


También encontramos diversos graneros, campanarios seculares, molinos y, particularmente, dos iglesias de madera. Se trata de los templos de las poblaciones de Sboj y Mikulasova, que fueron desmontados pieza por pieza para volver a edificarse en el Skansen de Bardejov. Aunque no forman parte de la Ruta de la iglesia de Madera de Eslovaquia incluidas dentro del Patrimonio Mundial, la verdad es que ambos templos (griego-católico el de Mikulasova y ortodoxo el de Zboj) son una maravilla.


Como decía, dedicamos aproximadamente una hora en recorrer este Museo al Aire libre de Bardejov Kupele, antes de dirigirnos, precisamente, hacía el este del país, donde buscaremos dos de estas iglesias de madera de los Carpatos incluidas en la lista del Patrimonio Mundial.

Entre los sitios que ver en Bardejov, el almuerzo y la visita al Skansen de Bardejov habremos invertido unas tres horas y media o cuatro en este lugar. Y ha merecido la pena.

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