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Fortaleza Namhansanseong y el Palacio de Emergencia de los Reyes de Corea.

Visitar Namhansanseong desde Seúl

La Fortaleza de Namhansanseong, junto al Palacio Real adjunto, a solo 20 kilómetros del centro de Seúl, es una de las fortificaciones que los reyes medievales coreanos alzaron en los alrededores de la que era la capital del estado a partir de la época Joseon, cuando la ciudad se conocía con el nombre de Hanseong.

No es la Fortaleza de Namhansanseong la única que hemos visitado durante este viaje a Corea. Ya durante los primeros días de estancia en Seúl visitamos la Fortaleza Hwaseong de Suwon, también cercana a la capital y como Namhansanseong, también incluida dentro de las lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad.

Antes de contaros cómo es la Fortaleza de Namhansanseong y el Palacio Real que se encuentra a sus pies, os dejo con el apartado práctico, por si queréis visitarla.

CÓMO LLEGAR A NAMHANSANSEONG DESDE SEÚL.

Visitar la Fortaleza de Namhansanseong desde Seúl no puede ser más fácil. Solo hay que tomar la linea 8 del metro hasta la estación Nanhansanseong (salida 1 del metro).

50 metros más arriba hay una parada de bus donde podéis tomar el bus número 9 que en 15 minutos os deja en una rotonda donde se encuentra el Área de Visitantes de la Fortaleza de Namhansanseong, el Palacio Real y el inicio de los distintos senderos.

Otra posibilidad es bajar en la parada anterior del metro (estación Sanseong, salida 2) y tomar allí el autobús número 52 hasta la citada rotonda.

CÓMO VISITAR EN LA FORTALEZA DE NAMHANSANSEONG.

Os recomiendo que si queréis visitar la Fortaleza de Namhansanseong entréis primero al Centro de Visitantes situado a 50 metros de la rotonda donde os deja el bus. Allí os atenderán en inglés (casi un milagro en Corea del Sur, pero la verdad es que en las oficinas de turismo y centros de visitantes sí que suele haber personal que hable inglés).

En el centro de visitantes os darán un mapa de la zona y os explicarán las posibilidades acerca de qué ver en Namhansanseong, un lugar relativamente popular entre los coreanos, que suelen acudir aquí para hacer senderismo de lo más suave (aunque en invierno, la verdad es que visitamos la Fortaleza de Namhansanseong casi a solas).

Por una parte está el Palacio Real, del que luego os hablaré. La entrada tiene un coste de 2000W los adultos (1000W los niños) y por otra, las distintas posibilidades de senderismo en la fortaleza.

Se proponen 4 rutas de senderismo, nada complicadas. La más habitual y fácil es la ruta A, que, partiendo del centro de visitantes, buscar las puertas norte, oeste y sur de la Fortaleza de Namhansanseong, para regresar al lugar de partida, donde se puede visitar el Palacio Real. Una alternativa es tomar el regreso por un sendero que se encuentra unos 200 metros después de la puerta oeste de la fortaleza. Esto es lo que hicimos nosotros. Entre el paseo, las paradas para tomar fotos y la visita a un pequeño templo, nos ocupó algo más de una hora. Luego visitamos el Palacio Real, que nos ha ocupado otra media hora.

LA VISITA A LA FORTALEZA DE NAMHANSANSEONG Y EL PALACIO REAL.

Desde el punto de información nos acercamos primero hasta la pequeña torre de la campana, tan habitual de los palacios y templos budistas. Es muy semejante a otras que hemos visto, pero siempre resulta muy visual.

Enseguida nos dirigimos hacia el norte para ir a buscar, precisamente la Puerta Norte de la Fortaleza de Namhansanseong. Hay carteles que indican el camino. Se trata de la habitual puerta de piedra en la parte inferior y con dos pisos de madera en la parte superior. Muy semejante a las de la fortaleza Hwaseong de Suwon. Desde allí no hay más que seguir la ruta marcada, que no es otra cosa que el camino de adarve de la fortaleza que está edificada, básicamente, en ladrillo. En algunos puntos, las vista de la ciudad de Seúl, que queda a lo lejos, resultan abrumadora, aunque una ligera niebla enturbia un poco el paisaje.

A medida que andamos en dirección oeste oímos, a lo lejos, unos cantos continuos y repetitivos que proceden de un pequeño templo que luego visitaremos. Antes de girar en dirección sur vamos tomando altura. Desde aquí se divisa, perfectamente, la Lotte Tower, el quinto rascacielos más alto del mundo (podéis leer sobre él en el post acerca de los lugares imprescindibles que ver en Seúl).

Tomamos ahora dirección sur para pasar por la Puerta Oeste de la Fortaleza de Namhansanseong, semejante anterior. En este punto, las opciones son dos. Seguir dirección sur para buscar la siguiente puerta, que se encuentra a unos 25 minutos de paseo, o ir a buscar el Palacio Real, tomando un sendero que penetra hacia el interior. Eso es lo que hacemos.

Enseguida llegamos al pequeño templo de Gukcheogsa. Son solo tres pabellones. Los cantos que escuchábamos antes, proceden de allí, donde un solo monje recita los salmos que un altavoz propaga.

Diez minutos de bajada y llegamos al antiguo Palacio Real de la Fortaleza de Namhansanseong. Fue construido a partir de 1626 por los Reyes Joseon, a fin de que fuera utilizado en caso de emergencias, como revoluciones o invasiones externas. De hecho, durante la segunda invasión Manchú de 1636, el Rey Injo ocupó el palacio durante 47 días.

El palacio es muy semejante a algunos de los que se pueden visitar en Seúl, aunque más pequeño. Fue alzado a partir de 1626, a partir del segundo año de reinado del Rey Injo. Sin embargo, lo que podremos visitar en la actualidad es fruto de la reconstrucción llevada a término a partir del año 2000. Casi nada aquí es original.


Una sucesión de puertas se siguen de pequeños patios. La primera de las cuales, recibe el nombre de Hannamnu y es bastante posterior, ya de 1798. El estilo es el habitual de los Joseon, dominando los tonos rojizos, en madera y con el habitual techo de teja en alerón.
Tras la tercera puerta encontramos un pabellón, que era utilizado como oficina del rey. Es el Oehaegjeon. Un poco más arriba, el siguiente espacio era el principal donde residía el Rey en caso de necesidad. Es el mayor de los pabellones, aunque el estilo es similar al anterior y recibe el nombre de Naehaengjeon.

Por detrás de este espacio queda un pequeño jardín donde encontramos un último pabellón, más sencillo, conocido como Iwijeong. Era utilizado para el rey para entretenerse tirando flechas.

Todo el palacio está dispuesto en una ligera pendiente, de manera que a medida que avanzamos vamos superando terrazas o nuevos patios a los que se accede tras subir unos pocos escalones.

Aún a la derecha de este pabellón del Rey queda el que era utilizado como oficina del gobernador local. Todo el Palacio Real de la Fortaleza de Namhansanseong quedaba rodeado de un muro de no más de tres metros de altura. Por fuera de este, encontramos un pequeño santuario dedicado a los ancestros de los monarcas Joseon. Es el Jwajeon.

Como dije, la visita al Palacio Real no ocupa más de 30 minutos. Si se comparar con cualquiera de los palacios reales de Seúl éste es bastante simple, desde luego. Sin embargo, creo que merece la pena visitarlo.

Tras nuestro paseo por la Fortaleza de Namhansanseong y antes de regresar a Seúl, aprovechamos para almorzar en uno de los muchos restaurantes de la zona. Después regresamos a la capital para seguir con las visitas que tenemos pendientes.

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