El Salvador es un país pequeño, pero sorprendentemente diverso. En solo una semana es posible realizar un recorrido muy completo, especialmente si no se tiene un interés prioritario por las playas y se quiere profundizar en su historia, volcanes, lagos y pueblos coloniales.
Además, lejos han quedado los años en los que la inseguridad atenazaba a los viajeros. En los últimos años, El Salvador se ha consolidado como uno de los destinos más seguros de Latinoamérica, lo que permite viajar con mucha tranquilidad y disfrutar del país sin preocupaciones.
Otro punto a favor es su eficiente red de autobuses, que conecta prácticamente todos los lugares de interés del país. Esta fue nuestra opción y funcionó perfectamente, aunque alquilar un coche puede ser una buena alternativa para quienes buscan mayor flexibilidad en los horarios.
En este artículo os vamos a contar algunos de los lugares más interesantes que ver en El Salvador. O lo que es lo mismo: los que tuvimos la oportunidad de conocer en una semana de viaje.
IMPORTANTE: no viajes a El Salvador sin seguro de viaje. Se trata de un país con unasanidad pública muy precaria, por lo que disponer de seguro resulta indispensable. Una de las mejores opciones es el seguro de IATI Seguros (el Seguro Estándar o el Familiar son nuestras opciones favoritas), con un 5% de descuento desde este enlace.
Este seguro dispone de muy buenas coberturas, la relación (vía llamadas, chat o video llamadas) es en español y no hay que adelantar dinero en caso de requerir asistencia.

QUÉ VER EN EL SALVADOR EN 1 SEMANA
Esto es lo que dio de si nuestro viaje de 7 días por El Salvador.
1. SAN SALVADOR
San Salvador suele ser la primera parada y la puerta de entrada al país; y merece al menos un día completo.
Entre los lugares más importantes que visitar en San Salvador destacan el Centro Histórico, donde se encuentran la Catedral Metropolitana, la Plaza Barrios y el Palacio Nacional (las visitas guiadas a su interior merecen la pena), todos fundamentales para entender la historia reciente del país.


Muy cerca está la iglesia El Rosario, de estilo brutalista y con su interior moderno y colorido, una de las más originales de Centroamérica. Otros puntos imprescindibles son la plaza Libertad y la plaza Morazán, donde se ubica el Teatro Nacional.
Para conocer el pasado prehispánico, el Museo Nacional de Antropología (MUNA) es una excelente visita. Finalmente, el Mercado Central, el de San Miguelito y el Nacional de Artesanías, permiten combinar cultura, compras y gastronomía en un mismo día.

2. SUCHITOTO
Suchitoto es uno de los pueblos coloniales más bonitos que ver en El Salvador, con calles empedradas y una atmósfera muy tranquila.
La vida transcurre en los alrededores de la plaza central, donde se alza la iglesia de Santa Lucía.
En la misma plaza también podréis degustar las ricas pupusas (en Pupusería Nenita, deliciosas), santo y seña de la cocina salvadoreña, y la riquísima horchata (justo al lado, en La Lupita del Portal), que aquí elaboran con morro.

Uno de sus grandes atractivos de Suchitoto son las vistas al lago Suchitlán, especialmente desde restaurantes como Casa 1800 o el Restaurante Vista Hermosa, ideales para almorzar con un paisaje espectacular.

Muy cerca se encuentra la Cascada Los Tercios, un lugar curioso desde el punto de vista geológico: en temporada seca no hay agua, pero las columnas de basalto forman un conjunto natural realmente interesante. Para llegar, es habitual tomar un taxi que suele costar unos 5 USD, incluyendo paradas en varios miradores sobre el lago y tiempo de espera durante la visita.

3. LAGO DE ILOPANGO
El lago de Ilopango, de los paisajes más impresionantes del país. Se puede bajar hasta el lago para verlo de cerca, aunque otra opción muy recomendable es recorrer la Ruta Panorámica, desde donde se obtienen vistas elevadas espectaculares.
Esta fue nuestra elección, ya que permite disfrutar del paisaje sin grandes caminatas. A lo largo de la ruta hay varios restaurantes con terrazas, ideales para hacer una parada. Destaca especialmente el Café Santa Cruz, perfecto para almorzar con vistas al lago y disfrutar de un excelente café salvadoreño. Es una visita relajada, ideal para combinar naturaleza y gastronomía en una misma experiencia.

4. PARQUE NACIONAL EL BOQUERÓN
El Parque Nacional El Boquerón se sitúa en la cima del volcán de San Salvador, y es uno de los espacios naturales más accesibles desde la capital.
Desde San Salvador hay que tomar un bus hasta Santa Tecla (de bajada os podéis quedar a cenar en el Paseo del Carmen de esta ciudad) y de ahí, otro hasta el Parque Nacional.
El principal atractivo es el cráter El Boquerón, un enorme cráter rodeado de vegetación, con senderos bien señalizados y miradores.
Durante el recorrido (muy corto, en realidad no se pueda hablar de trekking) se aprende sobre la última erupción del volcán, ocurrida en 1917, que marcó profundamente la historia de la ciudad. El parque cuenta con senderos de dificultad baja, zonas de descanso y pequeños puestos de comida.
Es una visita corta pero muy recomendable para entender la relación entre los salvadoreños y sus volcanes.

5. JOYA DE CERÉN
Joya de Cerén, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes que ver en El Salvador y, en realidad, de toda Centroamérica.
Conocida como la “Pompeya de América”, conserva los restos de una aldea maya que quedó sepultada por una erupción volcánica alrededor del siglo VII.
Lo más interesante es que no se trata de templos ni pirámides, sino de casas, almacenes y espacios cotidianos, lo que permite conocer cómo vivían las personas comunes. El sitio está muy bien acondicionado, con senderos cubiertos y paneles explicativos. Es una visita imprescindible para comprender la vida prehispánica en El Salvador.
Además, al igual que con los demás yacimientos arqueológicos, la entrada incluye una muy buena visita guiada en español. Un pequeño museo completa la visita.
Si queréis visitar el lugar por cuenta propia y no disponéis de coche de alquiler, tomad un autobús desde la Estación de Occidente de San Salvador con destino San Juan de Opico y pedid que os dejen en el yacimiento.

6. SAN ANDRÉS
El sitio arqueológico de San Andrés fue uno de los principales centros políticos y ceremoniales del occidente del país.
San Andrés destaca por su acrópolis, desde donde se obtienen buenas vistas de los alrededores. El conjunto incluye pirámides, plazas y áreas residenciales que muestran la importancia del lugar en la época maya, aunque lógicamente no se puede comparar con los grandes centros mayas de Palenque, Uxmal, Copán o Tikal.
La visita se complementa con un pequeño museo que ayuda a contextualizar el yacimiento y entender su relación con otros sitios cercanos como Tazumal.
Es una parada ideal si se está recorriendo esta zona del país y se quiere profundizar en la historia precolombina salvadoreña. Desde Joya Ceren tomamos dos buses para llegar hasta aquí.

7. TAZUMAL
Tazumal es uno de los yacimientos mayas más emblemáticos que ver en El Salvador. Se encuentra en la ciudad de Chalchuapa.
Yo diría que, aunque el que se lleva la fama y la inclusión en la lista del Patrimonio Mundial es Joya de Cerén, Tazumal resulta visualmente más espectacular.
Su estructura principal es una gran pirámide, resultado de diferentes fases constructivas a lo largo de los siglos. El sitio refleja la influencia de diversas culturas mesoamericanas, lo que lo convierte en un lugar clave para entender la evolución histórica de la región.
La visita es sencilla y bien organizada (guiada en español) con senderos claros y explicaciones accesibles.
Además, su cercanía a otros puntos de interés arqueológico permite combinar varias visitas en un mismo día. Nosotros vimos estos tres yacimientos durante la misma jornada.

8. SANTA ANA
Santa Ana es la segunda ciudad más importante que ver en El Salvador y cuenta con un bonito centro histórico.
Su principal atractivo es la Catedral de Santa Ana, de estilo neogótico, cuya fachada es una de las más impresionantes que ver en El Salvador. Desde las terrazas de la iglesia se obtienen excelentes vistas de la ciudad y los alrededores.
Muy cerca se encuentra el Teatro Nacional, otro edificio emblemático. Habitualmente ofrece visitas guiadas, aunque durante nuestra estancia en la ciudad permanecía cerrado por vacaciones. Pasear por la Plaza Libertad, visitar cafés locales y recorrer sus calles tranquilas permite conocer una ciudad menos caótica que la capital y con mucho encanto.
Además, Santa Ana sirve de base para subir al volcán homónimo y la laguna de Coatepeque.

9. VOLCÁN SANTA ANA (ILAMATEPEC)
La ascensión al volcán Santa Ana es una de las experiencias más memorables del viaje.
El trekking solo se permite hasta las 11 de la mañana y es obligatorio ir con guía. El sendero es muy asequible y atraviesa paisajes volcánicos espectaculares. Además, las vistas del que se obtienen del cercano volcán Izalco son también memorables. El recorrido se completa en poco más de una hora.

Al llegar a la cima, el esfuerzo se ve recompensado con la vista del cráter y su laguna de color turquesa, una de las imágenes más icónicas de El Salvador. Conviene llevar agua, protección solar y buen calzado.
Para realizar este trekking hay que pagar entrada al parque natural y guía. Sin embargo, el coste es muy accesible: 4 USD por el guía y 3 USD de entrada.
Si viajáis en transporte público vuestra única opción es tomar el bus 248 de las 7.30 que parte de la Terminal Vencedora de Santa Ana.

10. LAGUNA DE COATEPEQUE
La Laguna de Coatepeque resulta una excelente parada tras bajar del volcán Santa Ana.
De origen volcánico, es uno de los lagos más bonitos que ver en El Salvador, que destaca por el intenso color azul de sus aguas y por su entorno tranquilo. Se puede bordear en transporte público o taxi y elegir alguno de los restaurantes locales con vistas para almorzar.
Nosotros optamos porque el bus de bajada del volcán nos dejara en la zona de restaurante Blue Star, donde además de las vistas se pueden probar pupusas realmente buenas. Es un lugar ideal para relajarse, disfrutar del paisaje y recuperar energías después del trekking, antes de continuar la ruta.


11. RUTA DE LAS FLORES
La Ruta de las Flores recorre seis pueblos del occidente del país, todos conectados por un solo autobús (el 238), lo que facilita mucho el recorrido.
También hay tours guiados es español desde Sal Salvador.
Nosotros visitamos Concepción de Ataco, con sus murales coloridos y una visita guiada muy interesante a la hacienda cafetera El Carmen Estate. En Apaneca destaca su entorno natural y su iglesia, de blanco inmaculado.


Nahuizalco sorprende por su mercado y su importante población indígena; y Juayúa es famoso por su iglesia (la más bonita de la ruta) y la devoción al Cristo Negro. Además, en esta población se celebra una feria gastronómica cada fin de semana, aunque nosotros no coincidimos.

Se trata de pueblos pequeños, en cualquier caso, cuyos centros históricos se visitan en poco tiempo, aunque en algunos de ellos se puede profundizar con visitas concretas (por ejemplo, con el parque de aventuras Café Albania de Apaneca).
Estos son algunos de los lugares más interesantes que ver en El Salvador durante una semana, un tiempo suficiente para conocer una parte del país, especialmente si no estáis interesados en las playas salvadoreñas.