Visitar el zigurat de Ur es adentrarse en uno de los paisajes arqueológicos más importantes del mundo.
En medio de las llanuras del sur de Irak se alza esta monumental estructura escalonada, símbolo del poder religioso y político de la antigua Sumeria. Más que una ruina, el zigurat es el testimonio de una civilización que sentó las bases de la vida urbana, la escritura y la arquitectura monumental.
Para los viajeros interesados en la historia antigua y el turismo cultural, visitar Ur supone una experiencia única: caminar por una ciudad que fue, hace más de cuatro mil años, uno de los centros más influyentes del mundo conocido.
¿QUÉ ES Y DÓNDE ESTÁ EL ZIGURAT DE UR?
El yacimiento arqueológico de Ur se localiza en Tell el-Muqayyar, en la actual provincia de Dhi Qar, al sur de Irak, cerca de la ciudad moderna de Nasiriyah.
En la Antigüedad, Ur se encontraba próxima al Golfo Pérsico; hoy el litoral se ha desplazado, dejando la ciudad rodeada por un paisaje desértico que realza la imponencia de sus ruinas. La existencia de las marshes o marismas de Irak, también son el resultado de este desplazamiento del Golfo Pérsico.
Durante el tercer milenio a. C, Ur fue un importante nodo comercial, que conectaba con regiones tan lejanas como el valle del Indo, Anatolia y el actual Afganistán. El zigurat, visible desde kilómetros de distancia, simbolizaba la riqueza y el poder de la ciudad-estado.
El zigurat de Ur es una torre-templo escalonada, construida con ladrillos de adobe y revestimientos de ladrillo cocido, que formaba parte del complejo religioso principal de la ciudad de Ur. A diferencia de las pirámides egipcias, los zigurats no eran tumbas, sino plataformas elevadas que sostenían un santuario dedicado a una divinidad.
En el caso de Ur, el zigurat estaba consagrado al dios lunar Nanna (o Sin), una de las deidades más importantes del panteón sumerio. Desde su cima, los sacerdotes realizaban rituales que conectaban simbólicamente el cielo y la tierra.
La construcción principal del zigurat de Ur se llevó a cabo durante la Tercera Dinastía de Ur, alrededor del 2100 a. C. Fue iniciado por el rey Ur-Nammu y finalizado por su hijo Shulgi, dos de los gobernantes más destacados del periodo neosumerio.
Ambos reyes impulsaron un ambicioso programa constructivo que incluyó templos, murallas y edificios administrativos, consolidando a Ur como capital de un poderoso estado territorial.
La importancia del zigurat de Ur le viene dada también por tratarse de uno de los mejor conservados de toda Mesopotamia y por ser una referencia clave para comprender la arquitectura y la religión del tercer milenio a. C. Su construcción refleja una sociedad altamente organizada, capaz de movilizar recursos, mano de obra especializada y conocimientos técnicos avanzados.
CÓMO ERA EL ZIGURAT DE UR EN LA ANTIGÜEDAD
El zigurat se levantaba sobre una base rectangular de aproximadamente 64 metros de largo por 45 metros de ancho. Originalmente constaba de varios niveles escalonados, probablemente tres en su fase sumeria inicial, aunque restauraciones posteriores pudieron aumentar el número de terrazas.
El acceso principal se realizaba mediante una gran escalinata central, flanqueada por escaleras laterales, que conducía a la primera plataforma. En la cima se alzaba el santuario del dios Nanna, hoy desaparecido. El contraste entre el núcleo de adobe y el revestimiento de ladrillo cocido le otorgaba resistencia y un aspecto imponente.

RECONSTRUCCIONES Y RESTAURACIONES DEL ZIGURAT
El zigurat de Ur fue restaurado ya en la Antigüedad, especialmente durante el reinado del rey neobabilónico Nabonido (siglo VI a. C.). En época moderna, las excavaciones arqueológicas comenzaron en la década de 1920 bajo la dirección de Leonard Woolley.
En los años 80 del siglo XX, el monumento fue objeto de una reconstrucción parcial, impulsada por el gobierno iraquí, que restauró la fachada principal y la gran escalinata. Aunque polémica desde el punto de vista arqueológico, esta intervención permitió devolver al zigurat una parte de su monumentalidad original. El sitio también sufrió daños durante conflictos armados, lo que hace especialmente importante su conservación actual.

OTRAS ESTRUCTURAS DESTACADAS DEL YACIMIENTO DE UR
Además de visitar el zigurat de Ur, el yacimiento arqueológico permite conocer otros lugares de interés. Aunque hay varios plafones indicativos, es otro de los lugares del viaje a Irak que se beneficia de disponer d un guía privado.
EL TEMPLO E-DUBLAL-MAKH
Situado cerca del zigurat, el E-Dublal-Makh era un edificio religioso y administrativo vinculado al culto y a la justicia. Su nombre se ha asociado con funciones ceremoniales y con la gestión de documentos, lo que subraya la estrecha relación entre religión y administración en Ur.

EL CEMENTERIO REAL DE UR
Uno de los hallazgos más famosos del yacimiento es el Cementerio Real de Ur, excavado por Leonard Woolley. Data de alrededor del 2600 a. C. y contiene tumbas con ajuares extraordinarios: joyas de oro, lapislázuli, instrumentos musicales y carros.
Estos hallazgos revelan rituales funerarios complejos y una élite poderosa y sofisticada. Sin embargo, el tesoro del Cementerio Real de Ur se encuentra principalmente en museos, ya que fue excavado y repartido tras las campañas arqueológicas de los años 1920-1930. Especialmente en el British Museum, el Museo Nacional de Irak y el Museo de la Universidad de Pennsilvania.

EL EDIFICIO E-HURSAG (E2 KHUR SAG)
El E-hursag es un gran edificio que ha sido interpretado como palacio real o templo.
Esta construcción formaba parte del complejo oficial de la ciudad y refleja la arquitectura monumental asociada al poder político. Su función exacta sigue siendo debatida, pero es clave para entender la organización urbana de Ur.

Visitar el zigurat de Ur supone uno de los momentos más importantes, a nivel histórico, de cualquier viaje a Irak; y la verdad es que así lo disfrutamos nosotros.