Después de haber visitado la consumista Corea del Sur y la aislada Corea del Norte, me apetecía profundizar en la historia de la península coreana. Es decir, de la nación coreana. Y especialmente, en los motivos que llevaron a la partición de la misma y como ha sido el devenir de ambos estados desde entonces.
En este sentido, en Corea. Una nueva historia del Sur y el Norte, de Victor D. Cha y Ramón Pacheco Pardo, editado por Ático de Libros, dos de las voces más autorizadas sobre este tema ofrecen una aproximación clara y accesible a la historia de una península cuya división continúa condicionando la política internacional.
Los autores parten de finales del siglo XIX para explicar cómo Corea quedó atrapada entre las grandes potencias de Asia, antes de abordar la ocupación japonesa, la Guerra de Corea, la división de la península y las trayectorias divergentes que siguieron Corea del Norte y Corea del Sur.
Uno de los principales aciertos del libro es precisamente presentar las dos Coreas de manera conjunta. La comparación permite comprender mejor cómo una sociedad con una historia, lengua y cultura compartidas terminó desarrollando dos sistemas políticos, económicos y sociales radicalmente diferentes. El relato presta especial atención a la geopolítica, las relaciones con China, Japón, Rusia y Estados Unidos, la evolución económica del Sur y el aislamiento y programa nuclear del Norte.
Es un libro especialmente recomendable para quien quiera obtener una visión general de la Corea contemporánea sin enfrentarse a una obra excesivamente especializada. La narración resulta ágil y los autores consiguen explicar procesos políticos complejos sin sobrecargar el texto de tecnicismos. Esta accesibilidad ha sido precisamente uno de los aspectos más destacados por otras reseñas.
Corea. Una nueva historia del Sur y el Norte cumple bien su propósito como introducción a la historia reciente de la península. Su mayor interés no reside tanto en aportar una interpretación historiográfica completamente novedosa como en reunir, de forma ordenada y comprensible, las claves necesarias para entender por qué las dos Coreas llegaron a ser lo que son hoy.
Otro aspecto que aborda la obra y que resulta especialmente interesante para comprender la Corea del Sur actual es la extraordinaria proyección internacional que ha alcanzado su cultura. En apenas unas décadas, un país que durante buena parte del siglo XX tenía una presencia cultural muy limitada fuera de Asia ha conseguido situar sus productos culturales entre los más influyentes del mundo.
El fenómeno va mucho más allá del K-pop, aunque grupos como BTS hayan llevado la música surcoreana a las listas internacionales y hayan obtenido cinco nominaciones a los Grammy. El cine ha alcanzado una dimensión internacional extraordinaria, con Parásitos, de Bong Joon-ho, como ejemplo más emblemático: en 2020 se convirtió en la primera película no hablada en inglés en ganar el Óscar a mejor película, además del premio a mejor película internacional. Las series y producciones audiovisuales coreanas se han incorporado igualmente al consumo masivo internacional, mientras que la literatura ha alcanzado un reconocimiento hasta hace poco impensable, culminado con el Nobel de Literatura concedido a Han Kang en 2024.
Este trabajo explica cómo ello no ha sido únicamente fruto de la creatividad de sus artistas, sino también del desarrollo de una auténtica política de promoción de las industrias culturales. Desde la creación en 1994 de una estructura gubernamental específicamente dedicada a la política de industria cultural, Corea del Sur fue desarrollando mecanismos de apoyo a la producción, internacionalización y distribución de contenidos, y posteriormente incorporó programas de traducción, protección de derechos de autor, promoción exterior y utilización de las nuevas plataformas digitales.
La misma combinación de planificación pública, inversión empresarial, formación y orientación hacia los mercados internacionales ayuda a explicar la transformación económica del país. Desde los años ochenta, y especialmente durante las décadas siguientes, Corea del Sur pasó de competir principalmente mediante productos industriales de menor valor añadido a convertirse en una potencia tecnológica e industrial en sectores como la electrónica, los automóviles, la construcción naval y, sobre todo, los semiconductores.
A estos sectores se han sumado las baterías para vehículos eléctricos, la biotecnología, las tecnologías digitales y la inteligencia artificial, ámbitos que el país considera estratégicos para mantener su posición en la economía mundial. En cierto modo, la evolución de la cultura y de la industria coreanas responde a una misma lógica: aprovechar una sociedad altamente formada, una fuerte inversión empresarial y unas políticas públicas orientadas hacia la exportación para pasar de ser un país receptor de tecnología y cultura extranjera a convertirse en uno de los principales productores mundiales de ambas.
El capítulo final, dedicado a las posibilidades y dificultades de una eventual reunificación, resulta especialmente interesante porque conecta la historia con algunos de los grandes interrogantes que siguen abiertos.
En definitiva, Corea. Una nueva historia del Sur y el Norte es una buena puerta de entrada a la historia de la Corea contemporánea y un punto de partida adecuado para quien quiera profundizar posteriormente en la Guerra de Corea, el régimen norcoreano, el desarrollo económico y político de Corea del Sur o las relaciones de la península con las grandes potencias.