Las mezquitas de Kong son dos de los elementos patrimoniales más interesantes que visitar en Costa de Marfil y una parada obligada en cualquier ruta por el norte de este país.
Estas mezquitas, construidas en estilo sudanés, forman parte del conjunto de ocho mezquitas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO bajo la denominación «Mezquitas de estilo sudanés en el norte de Costa de Marfil».
En 2021, la UNESCO inscribió este grupo de mezquitas como sitio del Patrimonio Mundial, reconociendo su valor universal excepcional como ejemplos de arquitectura tradicional sudanesa adaptada a las condiciones climáticas y culturales de África occidental.

Las mezquitas de estilo sudanés de Kong no son monumentos abandonados o museos estáticos: continúan siendo lugares de culto activos, frecuentados por las comunidades locales para la oración, la enseñanza del Corán y las celebraciones religiosas.
Se trata, por tanto, de monumentos vivos y conectados con la sociedad que las creó y conserva. De hecho, nuestra llegada a Kong coincidió con el momento del rezo, de manera que tuvimos que esperar a que este terminara para visitar la Gran Mezquita de Kong (la mayor de las dos).

MEZQUITAS DE KONG: DOS JOYAS DE BARRO EN UN ANTIGUO CENTRO COMERCIAL
La ciudad de Kong, situada en la región norte del país, fue un importante punto de parada en las rutas del comercio transahariano que, desde el siglo XIV, conectaban las regiones del Sahel con el golfo de Guinea.
En estos caminos se intercambiaban sal, oro, cola y otros bienes, y junto a ese tráfico comercial llegó también el Islam y las tradiciones arquitectónicas de los pueblos del Sahel.
Las dos mezquitas de Kong son ejemplos paradigmáticos de esta historia: estructuras construidas en adobe, con contrafuertes verticales robustos, vigas de madera sobresalientes que refuerzan y decoran las fachadas, y minaretes en forma de torre truncada o cónica que elevan la mirada hacia el cielo. Su sencillez es parte de su belleza: formas geométricas claras, una paleta de colores terrosos y una integración armoniosa con el entorno urbano tradicional.

LA ARQUITECTURA SUDANESA: DE DJENNÉ HASTA COSTA DE MARFIL
El estilo arquitectónico sudanés al que pertenecen estas mezquitas no tiene origen en el Sudán moderno, sino que se desarrolló en la región del Sahel occidental, especialmente alrededor de ciudades como Djenné, en el antiguo Imperio de Malí.
Esta zona era conocida, antaño, como el Sudán occidental, e incluía el área de los grandes imperios medievales de Ghana, Malí y Songhai (siglos XIII–XVI). Fue en ciudades como Djenné, Tombuctú o Gao donde se consolidaron sus características arquitectónicas, ligadas a la expansión del Islam y al comercio transahariano.
Desde alrededor del siglo XIV, este estilo se extendió gradualmente hacia el sur, hasta los bosques y sabanas de lo que hoy es el norte de Costa de Marfil, adaptándose a condiciones de humedad más alta y a los materiales locales disponibles.

Además de las mezquitas de Kong, hemos tenido la oportunidad de conocer varias mezquitas de este estilo tanto en Malí (Djenné, Mopti, por ejemplo) como en Burkina Faso (por ejemplo, la vieja mezquita de Bobo-Dioulasso).
Por desgracia, en su momento no pudimos visitar la Mezquita de Sidi Yahya de Tombuctú, otro ejemplo clásico y emblemático de mezquita sudanesa, por estar la ciudad cerrada a las visitas de los extranjeros cuando viajamos a Malí.
Las estructuras sudanesas típicas comparten varios rasgos:
– Construcción de tierra (adobe o cob), mediante bloques de barro secados al sol y mezclados con paja o fibras vegetales para conferir resistencia.
– Contrafuertes verticales prominentes que refuerzan los muros y, al mismo tiempo, les dan un ritmo visual característico.
– Vigas de madera salientes, que no solo sirven como soporte, sino también como andamiaje para el mantenimiento y la decoración.
– Minaretes estilizados, a menudo en forma de torre truncada o con terminaciones cónicas, que destacan sobre el volumen bajo de la mezquita.
Se trata de un tipo de arquitectura que destaca por su ecoeficiencia. Es decir, la tierra tiene excelentes propiedades térmicas, manteniendo los interiores frescos durante los días calurosos y moderando la temperatura nocturna. De hecho, aunque visitamos la Gran Mezquita de Kong a más de 35 grados de temperatura, el interior se mantenía muy fresco.
Además, los materiales son locales y sostenibles, y las comunidades involucradas en su mantenimiento conservan técnicas tradicionales que se han transmitido durante generaciones.
LA MISSIRIBA: LA GRAN MEZQUITA DE KONG
La primera de las mezquitas de Kong que visitamos es la conocida como Gran Mezquita de Kong, también conocida localmente como Missiriba. Es el edificio religioso más emblemático de la ciudad y uno de los principales ejemplos del estilo sudanés en Costa de Marfil.
Originalmente construida en el siglo XVIII, su forma actual se debe en parte a reconstrucciones posteriores tras distintos episodios de destrucción y deterioro, especialmente a finales del siglo XIX, cuando la ciudad fue saqueada por Samory Touré y muchas construcciones sufrieron daños.

En este sentido, la Gran Mezquita de Kong que podemos visitar hoy en día fue reconstruida a principios del siglo XX sobre los cimientos de la anterior y con técnicas originales de tierra y madera, manteniendo la tradición arquitectónica sudanesa adaptada al clima del norte de Costa de Marfil.
La Gran Mezquita de Kong presenta una forma rectangular, con contrafuertes verticales prominentes y un minarete central de pirámide truncada, que la distingue visualmente dentro del tejido urbano de Kong. Como es habitual en el estilo sudanés, este templo está construido con ladrillos de adobe (tierra cruda), reforzados con fibras y vigas de madera que sobresalen de las fachadas.

Una curiosidad, bastante habitual en las mezquitas de estilo sudanés, es la decoración mediante huevos de avestruz, que se colocan tradicionalmente en la parte superior de los minaretes, coronando las torres de barro, y sobre pináculos o extremos de contrafuertes, especialmente en puntos visibles del edificio.
Según las fuentes consultadas, estos huevos de avestruz tienen significados diferentes, entre los que se incluyen los de la protección y la vida, actuando como amuletos contra el mal. Además, en algunas tradiciones locales, colocar huevos en una mezquita podía interpretarse como una ofrenda realizada por un peregrino a La Meca, algo reservado a las clases más pudientes de la región hasta hace apenas unas décadas.
Nos dicen que esta mezquita tiene capacidad para alrededor de 400 fieles, lo que la convierte en el centro religioso principal de la comunidad musulmana local, aunque la verdad es que, al entrar, se nos hace difícil creer que quepan tantas personas en su interior.

Las grandes columnas del interior son también de adobe y la techumbre, de vigas de madera y paja. El suelo está recubierto de alfombras, aunque en una parte del mismo también hay arena.
Aunque nos esperamos a que acabe una de las cinco oraciones diarias, cuando podemos visitar su interior, algunos feligreses siguen orando. Como digo, la Gran Mezquita de Kong es un elemento patrimonial vivo en la actualidad.

LA PEQUEÑA MEZQUITA DE KONG
La segunda de las mezquitas de Kong es conocida, simplemente como mezquita pequeña de Kong. Este templo está ubicado en el barrio de Barora, a apenas unos pocos centenares de metros de su hermana mayor.
Esta mezquita se remonta a los siglos XVII–XVIII, lo que la sitúa como contemporánea de muchas otras mezquitas sudanesas de la región, construidas durante el auge del comercio transahariano y la expansión del Islam en África occidental.

A diferencia de la mezquita grande, la mezquita pequeña es más compacta y de menor escala, con una planta que también es rectangular o cuadrada, muros de adobe reforzados y vigas de madera visibles en la fachada, fiel reflejo del estilo sudano-saheliano que caracteriza a estas construcciones.
Su capacidad es mucho menor, con espacio para alrededor de 50 fieles, y su estructura revela un diseño más íntimo, pensado para la comunidad local de ese barrio. La pequeña mezquita posee un minarete de menor altura y contrafuertes menos robustos que los de la Gran Mezquita.
Al igual que su contraparte mayor, la mezquita pequeña sigue siendo un lugar de culto activo, aunque en esta ocasión no tuvimos la oportunidad de visitar su interior.
Las dos mezquitas de Kong, de estilo sudanés, son mucho más que construcciones antiguas: son puentes entre épocas, culturas y formas de entender el espacio sagrado. A través de su adobe, sus contrafuertes y su historia, nos hablan de rutas comerciales transaharianas extensas, de la llegada y adaptación del Islam en África occidental y de la creatividad arquitectónica de las comunidades que las han mantenido vivas durante siglos.