Qué ver en Rennes

Rennes es la capital de la región de Bretaña y una de las ciudades más agradables para descubrir el noroeste de Francia.

Aunque muchas personas la utilizan únicamente como punto de paso camino del Mont Saint-Michel o de la costa bretona, lo cierto es que ofrece suficientes atractivos como para dedicarle una jornada completa.

Su magnífico casco histórico, sus plazas llenas de terrazas, sus edificios monumentales y su animado ambiente universitario hacen que merezca mucho más que una simple visita rápida.

Durante nuestro viaje de 5 días por Bretaña, Rennes fue también la base perfecta para explorar parte del interior de la región. Desde aquí realizamos cómodas excursiones a algunos de los lugares más interesantes de la Bretaña oriental, como el impresionante castillo de Fougères, el romántico castillo de Trécesson o la encantadora villa medieval de Vitré. Su excelente ubicación y sus buenas comunicaciones convierten a la ciudad en un lugar muy recomendable para establecerse durante varios días.

Además de su patrimonio histórico, Rennes destaca por su extraordinario ambiente cultural. Es una ciudad universitaria, dinámica y muy viva, donde siempre parece haber algún festival, concierto o exposición.

A ello se suma una excelente oferta gastronómica, con numerosos restaurantes y, sobre todo, magníficas creperías donde degustar las tradicionales galettes de trigo sarraceno y los crepes dulces, acompañados por la inevitable sidra bretona.

Qué ver en Rennes

Rennes

DÓNDE DORMIR EN RENNES

Nosotros nos alojamos durante 2 noches en el muy céntrico HOTEL DES LICES, en centro histórico, a cinco minutos a pie de varios de los lugares imprescindibles que ver en Rennes, como la Catedral, el mercado o la Calle Saint-Michel. Desayuno muy completo y plazas de parking propias. Muy recomendable.

UN POCO DE HISTORIA DE RENNES

Los orígenes de Rennes se remontan a la época romana. En el siglo I a. C., los romanos establecieron aquí la ciudad de Condate, un importante asentamiento situado en la confluencia de los ríos Ille y Vilaine.

Tras la caída del Imperio romano, Rennes pasó a formar parte del reino franco y, durante la Edad Media, adquirió una importancia creciente dentro del Ducado de Bretaña. Su situación fronteriza con el reino de Francia hizo que fuera una plaza fortificada de gran relevancia, protegida por murallas y puertas monumentales.

A finales del siglo XV, cuando Bretaña fue incorporada definitivamente a la Corona francesa tras el matrimonio de Ana de Bretaña con Carlos VIII y, posteriormente, con Luis XII, Rennes reforzó su papel político y administrativo.

Uno de los episodios más decisivos de su historia tuvo lugar en 1720, cuando un devastador incendio destruyó buena parte del centro medieval. Durante casi una semana, las llamas arrasaron cientos de viviendas construidas con entramado de madera. La reconstrucción posterior transformó profundamente la ciudad: amplias avenidas y elegantes edificios de piedra sustituyeron a muchas de las antiguas calles medievales.

Afortunadamente, varios barrios escaparon del fuego, permitiendo que hoy todavía podamos disfrutar de uno de los conjuntos de casas de entramado de madera mejor conservados de Francia.

En la actualidad, Rennes combina de forma ejemplar su rico patrimonio histórico con una ciudad moderna, joven y dinámica. Su población universitaria, sus numerosos espacios verdes y su intensa vida cultural la convierten en uno de los mejores destinos urbanos de Bretaña.

LUGARES QUE VISITAR EN RENNES

Estos son los lugares principales que ver en Rennes. Como es una ciudad de centro histórico muy compacto, llegamos a todos ellos paseando, sin necesidad de tomar transporte urbano.

1. MERCADO DE LOS LICES

Si vuestra visita coincide en sábado, no podéis perderos el Mercado de los Lices, considerado uno de los mercados al aire libre más grandes y famosos de Francia.

Cada semana reúne a cientos de productores locales que venden quesos, mariscos, embutidos, verduras, sidra, mantequilla bretona y todo tipo de especialidades regionales. El ambiente es extraordinario y constituye una magnífica oportunidad para conocer la gastronomía bretona.

Si viajáis cualquier otro día de la semana, una excelente alternativa que ver en Rennes es La Criée Marché Central, el mercado cubierto de Rennes, donde también encontraréis excelentes productos frescos y puestos de comida.

Mercado de Rennes

2. LAS CALLES CON CASAS DE ENTRAMADO DE MADERA

El casco histórico de Rennes conserva alrededor de 300 casas de entramado de madera, una de las mayores concentraciones de este tipo de arquitectura en Francia. Muchas datan de los siglos XV y XVI y sorprenden por sus fachadas inclinadas, balcones de madera y vivos colores.

La zona más espectacular se encuentra alrededor de la Place du Champ-Jacquet, presidida por una hilera de edificios que parecen desafiar las leyes de la gravedad debido a la inclinación acumulada durante siglos. Este barrio sobrevivió al gran incendio de 1720, permitiendo conservar una imagen muy fiel de la Rennes medieval. Merece la pena pasear también por calles como Rue du Chapitre, Rue Saint-Georges o Rue du Champ-Jacquet.

Rennes

3. LAS PUERTAS MORDELESAS

Las Portes Mordelaises constituyen el principal vestigio de las antiguas murallas medievales de Rennes. Construidas durante los siglos XV y XVI sobre una puerta anterior, eran la entrada oficial a la ciudad fortificada y desempeñaban un importante papel ceremonial.

Todos los duques de Bretaña debían atravesarlas para jurar el respeto a las libertades y privilegios del ducado antes de ser reconocidos oficialmente. El conjunto conserva las dos torres defensivas, el puente y parte de las fortificaciones, permitiendo imaginar la importancia estratégica que tuvo Rennes durante la Edad Media.

Desde las puertas, una calle de apenas unos pocos metros de longitud nos lleva al siguiente lugar de interés que ver en Rennes: la Catedral de Saint-Pierre.

Puertas Mordelesas de Rennes

4. CATEDRAL DE SAINT-PIERRE

La catedral de Saint-Pierre sorprende por su aspecto poco habitual dentro de las catedrales francesas. Se trata del lugar cristiano más importante que ver en Rennes.

Desde luego, si uno tiene en mente las catedrales de París, Reims o Ruán, la Catedral de Rennes en nada se parece. Su fachada neoclásica recuerda más a un edificio romano que a una iglesia gótica, mientras que su interior destaca por una decoración extraordinariamente rica, con mármoles, dorados, pinturas y un espectacular baldaquino sobre el altar mayor.

Catedral de Rennes

La catedral actual fue reconstruida durante los siglos XVIII y XIX tras el derrumbe del antiguo templo medieval. Aunque desde el exterior pueda parecer sobria, el interior resulta uno de los más suntuosos de toda Bretaña. Además, la visita es gratuita.

Rennes

5. PLAZA SAINTE-ANNE Y BASÍLICA DE SAINT-AUBIN

La Place Sainte-Anne es uno de los principales puntos de encuentro de Rennes y una de las plazas con más ambiente de la ciudad.

Rodeada de cafeterías, restaurantes y terrazas, siempre está animada gracias a la cercana universidad y a los numerosos eventos culturales que se celebran en sus alrededores. También aquí hay varias casas con entramado de madera.

En uno de sus extremos se levanta la Basílica de Saint-Aubin, que aunque parezca gótica fue construida durante los siglos XIX y XX sobre la antigua abadía benedictina del mismo nombre. Merece la pena echarle un vistazo.

Qué ver en Rennes

En esta misma plaza se ubica la oficina de turismo, donde os darán un plano de la ciudad y os informarán sobre las posibilidades turísticas de Rennes y los alrededores.

Saint-Aubin de Reims

6. RUE SAINT-MICHEL, LA FAMOSA «RUE DE LA SOIF»

La Rue Saint-Michel es probablemente la calle con más ambiente de Rennes. Su sobrenombre, Rue de la Soif («la calle de la sed»), no deja lugar a dudas sobre su fama.

La elevada concentración de bares, pubs y cervecerías, unida a la gran población universitaria de la ciudad, ha convertido esta estrecha calle medieval en el principal centro de la vida nocturna de Rennes.

Durante el día resulta muy agradable pasear entre sus antiguas casas de entramado de madera, mientras que al caer la tarde se llena de gente disfrutando de las terrazas.

A media tarde, aprovechamos para degustar el Embuscade, un potente cóctel muy popular entre los universitarios del oeste de Francia. Aunque nació en la ciudad normanda de Caen, su fama se ha extendido también a Rennes, donde es habitual encontrarlo en los locales de la Rue Saint-Michel. La receta tradicional combina cerveza rubia, vino blanco, calvados, crema de cassis y un toque de limón, dando como resultado una bebida sorprendentemente refrescante, pero con una graduación alcohólica considerable. La verdad es que nosotros nos gustó mucho y, especialmente, por tomarlo en las terrazas de los bares de la Rue Saint-Michel.

Donde tomar Embvuscade en Reims

7. PLAZA DE LA MAIRIE

La Place de la Mairie representa la Rennes reconstruida tras el gran incendio de 1720 yh es otro de los espacios que ver en Rennes de forma obligada. Es una elegante plaza de estilo clásico diseñada por Jacques Gabriel, el arquitecto encargado de buena parte de la reconstrucción de la ciudad. A un lado se encuentra el Ayuntamiento, cuya fachada curva domina todo el espacio, mientras que justo enfrente se alza el edificio de la Ópera de Rennes, inaugurada en el siglo XIX.

Ayuntamiento de Rennes

Ambos edificios forman uno de los conjuntos arquitectónicos más armoniosos de la ciudad. Es una plaza muy animada, escenario habitual de conciertos, mercados y celebraciones, y uno de los lugares imprescindibles para detenerse unos minutos y disfrutar del ambiente del centro histórico.

Ópera de Rennes

8. PARLAMENTO DE BRETAÑA

El Parlamento de Bretaña es el edificio civil más importante que ver en Rennes y uno de los grandes símbolos de la región.

Construido entre los siglos XVII y XVIII, fue la sede del Parlamento de Bretaña, la máxima institución judicial del antiguo ducado. Su elegante fachada clásica es solo un anticipo de la riqueza de sus interiores, decorados con magníficos artesonados, pinturas y salas ceremoniales. En 1994 sufrió un grave incendio durante unas protestas, aunque fue completamente restaurado.

Actualmente pueden realizarse visitas guiadas, normalmente en francés, que permiten recorrer sus principales estancias. Nosotros únicamente pudimos contemplarlo desde el exterior, pero incluso así impresiona por sus dimensiones y su importancia histórica.

Parlamento de Rennes

9. MUSEO DE BELLAS ARTES

El Museo de Bellas Artes de Rennes alberga una de las colecciones artísticas más importantes del oeste de Francia. Además, la colección permanente es gratuita, por lo que resulta una visita muy recomendable incluso aunque dispongáis de poco tiempo.

Sus fondos abarcan desde el antiguo Egipto y la arqueología clásica hasta pintura europea de los siglos XV al XX. Entre las obras más destacadas sobresalen pinturas de Rubens, Veronés, Georges de La Tour, Picasso y Paul Sérusier, además de una excelente representación de artistas franceses e italianos.

Museo de Bellas Artes de Rennes

El museo también organiza exposiciones temporales, aunque estás son de pago. Merece la pena invertir una hora en el que es el museo de arte más importante que ver en Rennes.

Rennes

10. PARQUE DEL THABOR

El Parque del Thabor es el gran pulmón verde de Rennes y uno de los jardines públicos más bellos de Francia.

Con una extensión de unas diez hectáreas, combina un refinado jardín francés, un amplio jardín paisajístico de estilo inglés y un espectacular jardín botánico con cientos de especies vegetales.

Que ver en Rennes. Parque Thabot

Uno de sus rincones más fotografiados es el rosal, que reúne miles de rosales de numerosas variedades y ofrece su máximo esplendor durante la primavera y el inicio del verano.

El parque también alberga un quiosco de música, fuentes, esculturas y un aviario. También hay un espacio de juegos para los niños, lo que nos permitió descansar a los mayores mientras Iris disfrutaba de su momento.

Visitar Rennes

La verdad es que Rennes, es una de las grandes sorpresas de Bretaña. Aunque suele quedar eclipsada por destinos tan conocidos como Saint-Malo, el Mont Saint-Michel (que en realidad pertenece a Normandía) o los alineamientos de Carnac, merece la pena dedicarle un día entero y utilizarla como base para conocer los alrededores.

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