La provincia de Huesca es una de las más destacadas de España en cuanto a turismo de naturaleza, gracias a la existencia de algunos de los valles más bonitos del Pirineo.
Su diversidad paisajística, que combina altas montañas, profundos cañones, bosques frondosos y formaciones geológicas únicas, convierte este territorio en un auténtico paraíso para los amantes del aire libre.
Desde rutas de senderismo de fama internacional hasta actividades más pausadas para disfrutar del entorno con calma, Huesca ofrece experiencias inolvidables durante todo el año.
Entre todos sus enclaves naturales, destacan especialmente el Valle de Benasque, el Valle de Ordesa y los Mallos de Riglos, tres destinos que representan a la perfección la riqueza natural de la provincia.
VALLE DE BENASQUE: EL CORAZÓN DEL PIRINEO ARAGONÉS
El Valle de Benasque es uno de los valles más espectaculares y conocidos del Pirineo aragonés.
Situado en la comarca de la Ribagorza, se encuentra rodeado por algunas de las cumbres más altas de la cordillera, entre ellas el Aneto, el pico más elevado de los Pirineos con 3.404 metros.
Este entorno de alta montaña ofrece paisajes de gran belleza, donde se alternan prados alpinos, lagos de origen glaciar, bosques de pino negro y pueblos con una fuerte identidad pirenaica.
Entre los lugares más interesantes del valle destacan el propio pueblo de Benasque, con su casco antiguo de calles estrechas y casas tradicionales de piedra; Anciles y Cerler, dos núcleos con mucho encanto; y parajes naturales como el Forau de Aigualluts, donde el agua desaparece bajo tierra en un curioso fenómeno kárstico, o los Llanos del Hospital, punto de partida de numerosas rutas de montaña.
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También merecen una mención especial los ibones, lagos de alta montaña como el Ibón de Cregüeña o el Ibón de Batisielles, que ofrecen caminatas inolvidables.
La mejor época para visitar el Valle de Benasque depende del tipo de experiencia que se busque. El verano es ideal para el senderismo y las actividades al aire libre, gracias a las temperaturas suaves y a la apertura de la mayoría de rutas de alta montaña. La primavera y el otoño ofrecen paisajes especialmente fotogénicos y una mayor tranquilidad, mientras que el invierno transforma el valle en un destino perfecto para los deportes de nieve.
Además del senderismo, una de las mejores formas de conocer el Pirineo aragonés es a través de un paseo a caballo. Esta actividad permite recorrer el paisaje a un ritmo pausado, conectando de manera más profunda con la naturaleza y disfrutando de rincones a los que no siempre se llega a pie o en vehículo.
Las rutas a caballo ofrecen una perspectiva diferente del entorno, ideal para quienes buscan una experiencia auténtica y respetuosa con el medio natural.
En este sentido, destaca la propuesta de Anima Equi, una iniciativa que combina la pasión por los caballos con el cuidado del entorno natural. Sus rutas a caballo por el Valle de Benasque están pensadas para disfrutar del paisaje de forma sostenible, priorizando el bienestar animal y el respeto por el entorno. Es una experiencia especialmente recomendable para amantes de la naturaleza que desean descubrir el Pirineo desde una mirada distinta, más íntima y consciente.
VALLE DE ORDESA: NATURALEZA MONUMENTAL EN EL PARQUE NACIONAL
El Valle de Ordesa forma parte del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, uno de los espacios naturales más emblemáticos de España.
Se trata de un valle de origen glaciar, caracterizado por sus impresionantes paredes verticales, cascadas espectaculares y frondosos bosques de hayas y abetos. Es un destino imprescindible para cualquier persona interesada en la montaña y el senderismo.
Una de las rutas más conocidas del valle es la Senda de los Cazadores, un itinerario exigente pero espectacular que ofrece algunas de las mejores vistas panorámicas de Ordesa. La ruta comienza con una fuerte subida hasta el mirador de Calcilarruego, desde donde se obtiene una visión privilegiada del valle.
A partir de ahí, el sendero continúa en descenso hasta enlazar con el camino que lleva a la famosa Cola de Caballo, una de las cascadas más icónicas del parque. Es una ruta recomendada para senderistas con experiencia y buena forma física, pero la recompensa visual merece el esfuerzo.
Más allá de sus rutas, el Valle de Ordesa también destaca por los pueblos que lo rodean. Torla-Ordesa es el principal punto de acceso al parque y conserva una arquitectura tradicional pirenaica muy bien cuidada. Otros pueblos cercanos, como Broto o Fragen, permiten conocer la vida rural de la zona y disfrutar de la gastronomía local.
Es importante tener en cuenta que durante la temporada alta, especialmente en verano y Semana Santa, no está permitido acceder al valle en coche privado.
Para preservar el entorno natural, el acceso se realiza mediante autobuses lanzadera que salen desde Torla. Este sistema facilita la visita y reduce el impacto ambiental, permitiendo disfrutar del parque de una forma más ordenada y sostenible.
MALLOS DE RIGLOS: GIGANTES DE PIEDRA EN LA HOYA DE HUESCA
Los Mallos de Riglos son una de las formaciones geológicas más singulares de Aragón. Situados en la comarca de la Hoya de Huesca, cerca del pequeño pueblo de Riglos, estos enormes conglomerados de roca se elevan de forma abrupta sobre el paisaje, creando una imagen inconfundible. Son un referente tanto para senderistas como para escaladores de todo el mundo.
Una de las mejores maneras de conocerlos es a través de la ruta circular de los Mallos de Riglos, un recorrido que permite rodear estas impresionantes paredes de piedra y disfrutar de diferentes perspectivas.
La ruta es relativamente accesible y ofrece vistas espectaculares durante todo el trayecto, además de la posibilidad de observar aves rapaces como buitres leonados y alimoches.
Los Mallos están formados por roca conglomerada, compuesta por cantos rodados unidos por una matriz calcárea. Su formación se remonta a millones de años atrás, cuando los sedimentos procedentes de los Pirineos se depositaron en esta zona y, con el paso del tiempo, la erosión dio lugar a las formas verticales que hoy se pueden observar. El resultado es un paisaje geológico de gran valor científico y estético.
En conjunto, el Valle de Benasque, el Valle de Ordesa y los Mallos de Riglos muestran la enorme diversidad natural de la provincia de Huesca. Tres destinos diferentes, pero complementarios, que confirman a este territorio como uno de los grandes referentes del turismo de naturaleza en España.

