Las Cataratas del Niágara son uno de los grandes espectáculos naturales de Norteamérica y una de las excursiones más populares que se pueden hacer desde Toronto.
Se encuentran en el río Niágara, que conecta los lagos Erie y Ontario, justo en la frontera entre Canadá y Estados Unidos.
Desde Toronto hay aproximadamente 130 kilómetros hasta Niagara Falls, por lo que es perfectamente posible visitarlas en una excursión de un día, que es lo que hicimos nosotros.
En realidad, cuando hablamos de las Cataratas del Niágara no estamos hablando de una única cascada, sino de tres cataratas diferentes: las Horseshoe Falls, en territorio canadiense; las American Falls, en Estados Unidos; y las mucho más pequeñas Bridal Veil Falls, también en el lado estadounidense.
Las Horseshoe Falls son las más espectaculares y las que normalmente asociamos con la imagen de las Cataratas del Niágara.
Las cataratas del Niágara tienen unos 57 metros de altura y una impresionante anchura de unos 670 metros. Las American Falls tienen una anchura aproximada de 260 metros y una altura de entre 21 y 34 metros hasta la acumulación de rocas situada en su base.
INTERNET EN CANADÁ. Durante nuestro viaje a Canadá, estuvimos conectados a internet móvil desde el momento de aterrizar en el país, gracias a la eSIM de Saily (en este enlace la podéis mirar los distintos planes y obtener un descuento del 10% sobre el precio oficial).Sin embargo, las Cataratas del Niágara no son las más altas del mundo. Su espectacularidad procede sobre todo de la combinación de altura y, especialmente, de la enorme cantidad de agua que cae por ellas.
En los momentos de mayor caudal turístico llegan a precipitarse más de 168.000 m³ de agua por minuto por las cataratas.
La excursión a las cataratas es, sin duda, la más famosa que hacer desde Toronto, pero nuestro consejo es que no la planteéis simplemente como una visita de unas horas para hacer cuatro fotografías. En Niagara Falls hay suficientes actividades y lugares que visitar como para dedicarle un día entero.
Después de completar nuestra ruta por las Montañas Rocosas del Canadá, volamos a Toronto. Tras visitar la ciudad, realizamos una excursión de días completo a las Cataratas del Niágara desde Toronto. Sin embargo, después de conocer el lugar, nos arrepentimos de no haber hecho noche en Niagara Falls.
Especialmente durante los meses de verano, cuando las cataratas se iluminan por la noche y se celebran los famosos fuegos artificiales, creemos que merece mucho la pena quedarse hasta después de la puesta de sol.

CÓMO VISITAR LAS CATARATAS DEL NIÁGARA DESDE TORONTO
Hay varias maneras de llegar desde Toronto a Niagara Falls. La elección dependerá principalmente de si queréis hacer una excursión organizada, viajar por vuestra cuenta o disponer de coche.
VISITAR LAS CATARATS DEL NIÁGARA EN COCHE
Es probablemente la opción más cómoda si estáis haciendo un recorrido por Canadá en coche. Desde el centro de Toronto hay unos 130 kilómetros hasta Niagara Falls y el trayecto suele durar alrededor de una hora y media, aunque el tráfico puede hacer que el tiempo aumente considerablemente.
La principal ventaja es que tendréis libertad para moveros por toda la zona de Niagara Falls y acercaros también a lugares situados fuera del centro.
Eso sí, hay que tener en cuenta el precio de los aparcamientos en las zonas más próximas a las cataratas.
EN TREN Y AUTOBÚS
También es posible viajar por libre utilizando el transporte público, ya que tanto el bus (por ejemplo con Flixbus o Megabus) como el tren permiten llegar a las Cataratas del Niágara desde Toronto.
Es una alternativa interesante si no queréis conducir y, de hecho, esta fue nuestra opción.
Hay que tener en cuenta que los precios de los autobuses son dinámicos, de manera que os resultará más barato si reserváis con tiempo.
EN EXCURSIÓN ORGANIZADA
Otra posibilidad es contratar una excursión desde Toronto. Hay numerosas opciones, normalmente con transporte de ida y vuelta y diferentes combinaciones de actividades.
Es la alternativa más sencilla si solo disponéis de un día y no queréis preocuparos por horarios, aparcamiento o desplazamientos.
- Esta es la más completa: Excursión a las Cataratas del Niágara, que incluye el imprescindible paseo en barco por las cataratas y el mirador Journey Behind the Falls.
- Y esta la que permite quedarse hasta los fuegos artificiales, que debe ser un momento mágico, sin duda alguna.
¿SE PUEDE PASAR A ESTADOS UNIDOS DESDE CANADÁ PARA VER LAS CATARATAS?
Sí. Las Cataratas del Niágara se encuentran a caballo entre Canadá y Estados Unidos y ambos países están conectados por varios puentes. El más conocido es el Rainbow Bridge, que une las ciudades de Niagara Falls, Ontario, y Niagara Falls, Nueva York.
Por tanto, es perfectamente posible visitar las cataratas desde ambos países. De hecho, desde Estados Unidos se obtiene una perspectiva diferente de las American Falls, mientras que la panorámica más espectacular de las Horseshoe Falls se disfruta desde el lado canadiense.
Eso sí, cruzar la frontera no es como pasar de un país europeo a otro. Hay controles de inmigración y aduanas y es necesario llevar la documentación correspondiente.
Para los viajeros españoles y de otros países incluidos en el Visa Waiver Program, es necesario disponer de un pasaporte válido y una ESTA aprobada incluso si se entra en Estados Unidos por tierra desde Canadá.
Por tanto, si tenéis previsto cruzar a Estados Unidos, no basta con tener la documentación necesaria para entrar en Canadá: hay que cumplir también los requisitos de entrada estadounidenses.
Para una primera visita, nosotros creemos que no es necesario cruzar la frontera. El lado canadiense ofrece unas vistas magníficas y concentra buena parte de las principales actividades.

QUÉ VER Y HACER EN LAS CATARATAS DEL NIÁGARA
Una vez en Niagara Falls, las posibilidades son prácticamente infinitas. Hay miradores, barcos, túneles, tirolinas, torres, museos, atracciones familiares y diferentes recorridos por el río.
El principal inconveniente es que casi todo cuesta dinero, y algunas de las actividades no son precisamente baratas.
Nosotros hicimos solamente las tres primeras actividades de esta lista: contemplar las cataratas, subir a un mirador y hacer el paseo en barco. Con eso ya tuvimos una experiencia fantástica, pero si disponéis de más tiempo podéis añadir muchas otras.
LAS CATARATAS
Lo primero, evidentemente, es ver las cataratas. Parece una recomendación obvia, pero conviene reservar tiempo simplemente para caminar por Queen Victoria Park y contemplarlas desde diferentes puntos.
La gran protagonista es la Horseshoe Falls, llamada así por su característica forma de herradura. Desde el lado canadiense podemos verla prácticamente de frente y observar cómo una enorme cortina de agua se precipita hacia el río.

Al otro lado del río están las American Falls y las Bridal Veil Falls, separadas de las Horseshoe Falls por Goat Island y Luna Island.
El agua, la niebla y el estruendo hacen que la experiencia sea mucho más impresionante de lo que transmiten las fotografías.
Además, las cataratas están iluminadas cada noche después de la puesta de sol, convirtiendo el paisaje en un espectáculo completamente diferente. Y esto es algo que nos perdimos nosotros, porque regresamos a Tontos justo antes de que anocheciera, sobre las 20:00.

EL BARCO: NIAGARA CITY CRUISES
Una de las experiencias más populares es subir a uno de los barcos de Niagara City Cruises para acercarse a la base de las cataratas. De hecho, fue lo que más disfrutamos durante nuestra visita a las Cataratas del Niágara desde Toronto.
El recorrido dura aproximadamente 20 minutos y permite pasar primero frente a las American Falls y las Bridal Veil Falls antes de adentrarse en la enorme nube de agua pulverizada que generan las Horseshoe Falls.

La experiencia es espectacular. A medida que el barco se aproxima a las Horseshoe Falls, el ruido aumenta y resulta prácticamente imposible mantenernos secos.

Os proporcionarán un poncho, pero no esperéis que sea una protección perfecta: el agua acaba llegando prácticamente a todas partes. Es decir: id con cuidado con las fotos con el móvil.

LAS CATARATAS DESDE UNA TORRE DE OBSERVACIÓN
Otra forma completamente diferente de contemplar las cataratas es hacerlo desde las alturas.
La opción más conocida del lado canadiense (y la que hicimos nosotros durante nuestra visita a las catarats del Niágara) es la Skylon Tower, una torre de 158 metros de altura que alcanza unos 236 metros sobre el fondo del desfiladero.
Desde su plataforma de observación se obtiene una panorámica de 360 grados de las tres cataratas, el río Niágara y las ciudades canadiense y estadounidense.

Los ascensores exteriores acristalados, conocidos como Yellow Bug Elevators, tardan solamente unos 52 segundos en alcanzar la parte superior. Desde arriba se comprende mucho mejor la magnitud del conjunto.
La vista permite contemplar simultáneamente las Horseshoe Falls, American Falls y Bridal Veil Falls.

JOURNEY BEHIND THE FALLS
Si queréis vivir las cataratas desde un punto de vista todavía más cercano, existe la posibilidad de bajar literalmente hasta su interior con la experiencia Journey Behind the Falls. Nosotros priorizamos otras experiencia (por tiempo, pero sobretodo por dinero).
El recorrido comienza descendiendo unos 38 metros en ascensor. Después se recorren túneles excavados en la roca, construidos hace unos 130 años, que conducen hasta dos miradores situados prácticamente detrás de la cortina de agua de las Horseshoe Falls.
Desde las galerías se puede contemplar el agua precipitarse a escasos metros de distancia mientras se escucha el enorme estruendo producido por la caída.
ZIP LINE SOBRE EL RÍO NIÁGARA
Para quienes busquen emociones fuertes, otra posibilidad es lanzarse en tirolina sobre el desfiladero del Niágara.
La Zipline to the Falls recorre unos 670 metros y permite descender hacia las Horseshoe Falls a velocidades superiores a 70 km/h.
Desde el recorrido se contemplan tanto las cataratas canadienses como las estadounidenses.

WHIRLPOOL AERO CAR
Más alejado de las cataratas encontramos otra de las atracciones más curiosas: el Whirlpool Aero Car.
Se trata de un antiguo teleférico suspendido sobre el desfiladero del Niágara que permite contemplar desde las alturas el Niagara Whirlpool, un enorme remolino formado por el cambio brusco de dirección del río.
El sistema fue diseñado por el ingeniero español Leonardo Torres Quevedo y comenzó a funcionar en 1916. El recorrido actual cruza unos 1.067 metros sobre el desfiladero.
Una curiosidad es que, debido a la forma del río y a la frontera internacional, el teleférico cruza la frontera entre Canadá y Estados Unidos cuatro veces durante el trayecto, aunque permanece siempre dentro de Canadá y no es necesario llevar el pasaporte para realizar el recorrido.
FUEGOS ARTIFICIALES SOBRE LAS CATARATAS
Una de las razones por las que, después de nuestra visita, nos arrepentimos de no haber dormido en Niagara Falls es poder disfrutar de las cataratas después de la puesta de sol.
Cada noche las cataratas se iluminan con diferentes colores y, durante la temporada de fuegos artificiales, el espectáculo se completa con lanzamientos sobre el río.
Esto hace que una excursión de ida y vuelta desde Toronto resulte algo limitada: llegar por la mañana, hacer las principales actividades y regresar antes de que anochezca significa perderse precisamente una de las experiencias más bonitas.
Por eso, yo os recomiendo si vais a visitar las Cataratas del Niágara desde Toronto, quedarse a dormir aquí, donde hay buenos hoteles a precios no más caros que en Toronto.
LA CIUDAD DE NIAGARA FALLS
Aunque el principal motivo para viajar hasta aquí sean las cataratas, no deberíamos marcharnos inmediatamente después de contemplarlas. La ciudad de Niagara Falls merece al menos un par de horas, especialmente si viajáis con niños.
La zona más turística es Clifton Hill, conocida como la Street of Fun. Es un auténtico parque de atracciones al aire libre, lleno de luces de neón, restaurantes, tiendas, salas recreativas y atracciones.



Entre las opciones para pasar un rato divertido encontramos:
NIAGARA SKYWHEEL
La enorme Niagara SkyWheel es una noria de unos 53 metros de altura desde cuyas cabinas se obtienen vistas de las cataratas y de Clifton Hill.

NIAGARA SPEEDWAY
Para los amantes de la velocidad está el Niagara Speedway, un circuito elevado de karts que discurre por encima de Clifton Hill. Es especialmente popular entre familias con niños y adolescentes.
RIPLEY’S BELIEVE IT OR NOT!
El conocido museo de curiosidades Ripley’s Believe It or Not! reúne objetos extraños, personajes insólitos y diferentes exposiciones interactivas.
DINOSAUR ADVENTURE GOLF
Si viajáis con niños, otra opción muy divertida es Dinosaur Adventure Golf, un campo de minigolf de 18 hoyos ambientado con enormes dinosaurios. El complejo cuenta con dos recorridos de 18 hoyos y figuras de dinosaurios de gran tamaño.

MOVIELAND WAX MUSEUM
Otro clásico de Clifton Hill es el Movieland Wax Museum, un museo de figuras de cera relacionadas con películas y personajes famosos.

Y estas son solo algunas de las posibilidades. En Clifton Hill también encontramos Nightmares Fear Factory, Big Top Amazing Mirror & Laser Maze, Carnival Chaos, Wizard’s Golf o House of Frankenstein, entre muchas otras.
Por tanto, si viajáis en familia, podéis dedicar perfectamente varias horas a esta zona. Eso sí, hay que tener presente que muchas de estas atracciones tienen precios elevados y que, si queremos hacer varias, el presupuesto de la visita puede crecer rápidamente.

¿CUÁNTO TIEMPO DEDICAR A LAS CATARATAS DEL NIÁGARA?
Si vuestra intención es hacer simplemente una primera aproximación a las cataratas, visitar las Cataratas del Niágara desde Toronto en una excursión de un día es perfectamente posible.
Pero después de nuestra experiencia, creemos que una noche en Niagara Falls es una opción mucho mejor.
Durante el día tendréis tiempo para contemplar las tres cataratas, hacer el paseo en barco, subir a una torre de observación y, si el presupuesto lo permite, añadir alguna actividad como Journey Behind the Falls o la tirolina.
Después podéis recorrer Clifton Hill, cenar, regresar a las cataratas para verlas iluminadas y terminar el día contemplando los fuegos artificiales.